Moyano empieza a negociar con el Gobierno un plan antidespidos

Los datos de Trabajo, similares a los de la CGT, registran 14.000 casos entre despidos y suspensiones. La cúpula gremial espera la reunión con Massa para pedirle soluciones
La conducción de la CGT atravesará desde hoy una semana clave para su estrategia de conseguir que se incluyan a los trabajadores entre los sectores beneficiados por los planes del Gobierno para reactivar la economía. Por un lado, buscará en las negociaciones ante el Ministerio de Trabajo blanquear los datos sobre despidos y suspensiones, mientras en paralelo espera reunirse con el jefe de Gabinete, Sergio Massa, para entregarle su pedido por el fin de la tablita de Machinea del impuesto a las Ganancias y reclamarle la instrumentación del régimen de indemnización agravada para contener una potencial multiplicación de las cesantías en diversas actividades.

El Gobierno comenzó a analizar posibles respuestas a los planteos definidos el último jueves en la reunión del consejo directivo cegetista que encabezó Hugo Moyano. Respecto al retorno de la doble indemnización, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, admitió ayer que “ninguna posibilidad está desechada”, aunque esa alternativa no parece una opción inmediata para la Casa Rosada. “Vamos a seguir atentamente la evolución del empleo antes de tomar otras decisiones”, indicó el funcionario en referencia a la solicitud sindical.

También Massa intentó llevar tranquilidad a la dirigencia de la central obrera y volvió a repetir ayer que cuidar el trabajo es “una obsesión” de la administración de Cristina Fernández. “Es tan importante el nivel de actividad como el poder adquisitivo de los trabajadores, como la estabilidad en el empleo; son todas variables y conforman una misma canasta de preocupación del Gobierno”, enfatizó. Los gremios comparten el tenor de las promesas oficiales, pero esperan hechos más que palabras.

Mientras aguardan por el encuentro que solicitaron al jefe de Gabinete, un grupo de dirigentes de la cúpula sindical irá el miércoles a Trabajo a la primera reunión del flamante Observatorio de Empleo que conformaron hace dos semanas junto a representantes empresarios y funcionarios de la cartera laboral para relevar los datos sobre la evolución de los efectos de la crisis sobre el mercado de trabajo. En ese sentido, un informe de Trabajo difundido ayer indicó que entre octubre y noviembre unas 14.000 personas enfrentaron problemas laborales, entre despidos, suspensiones, recortes de horas extras y adelantos de vacaciones. Los datos son similares a los que recolectó el secretario gremial de la CGT, el taxista Omar Viviani, entre los sindicatos vinculados con las actividades más perjudicadas por la crisis, como el sector automotriz, las autopartistas, la industria textil y del calzado, las curtiembres, madereras y frigoríficos, y algunos sectores de servicios (comercio, bancos y taxis). Pero mientras para los gremios esos números representan una señal de alarma que merece una acción contundente para evitar que se profundice el escenario, en el Gobierno siguen insistiendo en que los datos no revelan un problema de destrucción neta de empleo, porque los nuevos puestos que se crearon en el período compensan ese deterioro.

Temor por el dólar

Junto con la preocupación por los despidos, cerca de Moyano reconocieron también una creciente inquietud por la suba constante del dólar y su efecto sobre los salarios. “De a poco esto va a ir deteriorando el poder adquisitivo porque se va a trasladar a los precios”, sostuvo un dirigente. Y remarcó que para compensar esa situación la central insistirá con el pedido de un plus salarial de $ 500 antes de fin de año.

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