Moyano corre por izquierda a la CTA y pide pista en la disputa presidencial

Hugo Moyano se dio tiempo ayer para atender todos los frentes. Así, a la vez que asumió personalmente la contraofensiva de la CGT para contener la presión de la CTA y las organizaciones sindicales disidentes por obtener la personería gremial, Moyano reavivó su apuesta por la construcción de una alternativa política–electoral estrictamente sindical, pero fue más lejos que nunca al plantear la aspiración concreta de un proyecto presidencial
"El movimiento obrero tiene que estar alguna vez en la Casa Rosada. Es hora de que dejemos de ser un factor de presión para pasar a ser un factor de poder", lanzó el camionero en el discurso con el que cerró anoche en Córdoba un nuevo encuentro de la denominada Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista (CNSP), el espacio político que conformó junto a más de medio centenar de gremios que responden a su liderazgo sindical y al que ya negocia sumar a las agrupaciones kirchneristas que integran Emilio Pérsico y Luis D‘Elía.

Si bien el líder de la CGT intentó aclarar que no hablaba de una candidatura personal, su llamado a los gremios aliados para "incursionar decididamente en la vida política" y a "recuperar al peronismo del que se adueñaron los políticos" entusiasmó al auditorio, que enseguida comenzó a vitorear su nombre. "No queremos ser menos que nadie. Sabemos que solamente se puede transformar la sociedad desde el poder y para que eso ocurra el movimiento obrero tiene que llegar al poder", remarcó al fundamentar su apuesta política.

El énfasis de Moyano en la estrategia de articular un proyecto electoral propio contrastó, además, con la notoria ausencia de referencias al matrimonio Kirchner en el discurso. "Este encuentro es parte del armado político de los gremios, no una puesta en escena a pedido de la Casa Rosada", explicaron cerca del camionero, aunque negaron que la intención de su jefe de pelear para que el sindicalismo ocupe importantes espacios de poder pueda provocar un distanciamiento con el kirchnerismo. "Estamos todos subidos al mismo barco", ironizaron los moyanistas.

Además, el jefe de la CGT utilizó la tribuna del encuentro de su corriente política para reforzar su embestida contra los renovados reclamos de la CTA por la personería gremial. "Todos tienen derecho a organizarse, pero en la medida que se fraccione el movimiento obrero se debilita", advirtió. Un rato antes, en declaraciones radiales, el camionero había acusado a los líderes de la central disidente de "hablar de democracia para afuera pero no la practicarla hacia adentro" y hasta desafió con que "si los trabajadores realmente estuvieran pidiendo otras centrales sindicales estaría en las calles reclamando".

Las críticas de Moyano se produjeron después de que el propio jefe de la CTA, Hugo Yasky, rechazó cualquier posibilidad de avanzar en un diálogo con la CGT, como previamente había planteado el camionero, si antes el Gobierno no le concede a su organización el reconocimiento legal que exige desde hace años.

Por otra parte, Moyano tampoco se privó ayer de lanzar algunos reproches puertas adentro de la CGT. "Toda esta discusión sirve para que aquellos dirigentes que han tenido desidia, se preocupen más por sus trabajadores así no se le van de la organización gremial", advirtió en un mensaje directamente dirigido a la conducción de la UTA, que mantiene un duro conflicto con los trabajadores del subte que exigen su autonomía de esa organización sindical.

Comentá la nota