Moyano: "Algunos muchachos no están de acuerdo" con Kirchner

Moyano: "Algunos muchachos no están de acuerdo" con Kirchner
El jefe de la CGT reconoció así los cuestionamientos en el peronismo a la conducción del ex presidente. Admitió además que hubo críticas en un reciente encuentro de diputados bonaerenses. Pero negó que hayan decidido pararse "en contra".
Cuando habla Hugo Moyano, habla uno de los sostenes políticos más importantes que le queda al kirchnerismo. El camionero lo sabe, y sus palabras nunca son inocentes. Y aunque hasta ahora se cuida de ratificar su fidelidad a los Kirchner, también suele soltar al pasar frases que muestran que está atento a los movimientos en el justicialismo.

Así, cuando lo consultaron por el descontento de algunos peronistas bonaerenses con la conducción de Néstor Kirchner y el gobierno de Daniel Scioli, que se ventiló en una comida el lunes pasado en Pinamar, Moyano reconoció que "lo que pasa es que algunos muchachos no están muy de acuerdo".

Enseguida matizó. Se lamentó de que "aprovechan esas reuniones para después pasarle a la prensa este tipo de cosas que son comunes". Contó que él se había ocupado de averiguar y hubo allí "chistes" y "chanzas" pero "son todas mentiras" que hayan decidido "tomar una posición en contra" del liderazgo de Kirchner, aseguró por Radio 10.

Con todo, el solo reconocimiento por parte de Moyano de que hay peronistas "que no están muy de acuerdo" contrasta con la pretensión habitual de Olivos de ocultar cualquier muestra de disenso.

No por otra cosa, los mismos diputados bonaerenses que se ocuparon de filtrar a los medios el tono crítico del encuentro, después de la publicación, salieron a aclarar que no hubo ánimos de rebelión. Todo sea por esquivar la furia de Néstor Kirchner.

Ayer seguía la tensión entre los peronistas bonaerenses y se había desatado una solapada caza de brujas en la búsqueda de los responsables del miniescándalo del verano. Según con quien se hablase en La Plata y en Buenos Aires, el dedo acusatorio apuntaba a Horacio González (anfitrión del conclave playero y presidente de la Cámara de Diputados bonaerense) o a Raúl Pérez (presidente del bloque del Frente para la Victoria).

Muchos intendentes, incluso díscolos como el bahiense Cristian Breitenstein, estaban furiosos con González por haberse "apurado a abrir un frente contra Kirchner". Todos dependen de la ayuda K para obra pública y hasta para pagar sueldos. Y temen las represalias.

Con malicia, en un importante despacho platense recordaban que González encabezó la lista como candidato testimonial a concejal en la última elección en Ituzaingó y "perdió por afano. Al poco tiempo, agachó la cabeza y modificó el proyecto de reforma política cuando Kirchner le pegó tres gritos. Así que no sé desde dónde puede comandar ninguna rebelión". Otros, aseguraban que lo habría impulsado a dar el salto su amigo, el ultraduhaldista Osvaldo Mercuri.

De Pérez, un viejo zorro de la política provincial, con sólo recordar su currículum no sorprendía la "traición". En la última década, fue, sucesivamente, hombre de confianza de Julio Alak, Felipe Solá, Florencio Randazzo y, ahora del intendente platense Pablo Bruera, uno de los que impulsa junto a Sergio Massa, un recambio generacional en el PJ. "Es un pillo en el peor sentido", decía un funcionario nacional que recordaba sus negocios oscuros y la causa por enriquecimiento ilícito de la que logró zafar el año pasado después de una década procesado.

Las acusaciones cruzadas dejaron a la luz que el bloque del FPV, más que un bloque K, es hoy una cofradía multicolor en la que cada cual busca su propio destino.

Con todo un diputado bonaerense kirchnerista de pura cepa llamaba a la calma y rogaba que no rueden cabezas: "Eso sería dividirnos. Y tanto Scioli como Néstor necesitan que sigamos siendo 37 diputados", explicó.

Y en eso, llegó la declaración de Hugo Moyano, que ya el año pasado había avisado que "Duhalde puede ser un buen candidato". El camionero atiende todos los frentes mientras arma su propia estructura política en busca de más poder.

Comentá la nota