El "movimiento verde" busca el fin de la Revolución Islámica

Los opositores iraníes ya no temen ser reprimidos. Tras la muerte del sobrino de Mussavi, van por más y cuestionan, incluso, la figura del líder supremo, el ayatolá Jamenei. El poder teocrático se tambalea.
Cuando el verde se tiñó de rojo esta semana en Irán luego de que falleciera Seyyed Alí Mussavi, sobrino de Mir Hussein Mussavi, el líder de la oposición al presidente Mahmoud Ahmadinejad, una nueva historia empezó a escribirse en el movimiento social que crece y desafía a la Revolución Islámica, redefiniendo el concepto de disidencia en suelo persa.

Porque si, tras el derrocamiento del sha en 1979, las ideas opositoras eran patrimonio de monárquicos nostálgicos de la dinastía Pahlevi, treinta años después, el poder que jaquea a la Revolución Islámica en su versión ultraconservadora brota del puño de los mismos dirigentes políticos que la condujeron en sus primeros años, de los religiosos de línea moderada desplazados por el actual líder supremo, Alí Jamenei, y del fervor de los jóvenes con sus proclamas aperturistas que nutren el "movimiento verde".

"No hemos visto aún el final de la crisis. El ‘movimiento verde’ ha crecido mucho durante estos meses, las marchas se han extendido desde Teherán hasta las principales ciudades del país y aún puede arrastrar a muchas más personas a las calles. La oposición sigue allí, latente", reflexionó en diálogo con PERFIL desde Nueva York el historiador iraní Ervand Abrahamian, autor de múltiples estudios sobre la Revolución Islámica y el jomeinismo.

La furia verde alcanzó esta semana no sólo a ciudades como Mashad, Arak y Ardebil, de tendencia conservadora, sino también a barrios de clase trabajadora, reductos tradicionalmente afines a Ahmadinejad.

Las imágenes que recorren el mundo son más que elocuentes: cientos de manifestantes de negro desfilando por las calles, algunos de ellos con distintivos verdes, haciendo frente a los cuerpos policiales del régimen, desarmándolos y quemando sus cuarteles. Unos meses atrás, el "movimiento verde" jamás se hubiera animado a tanto.

"Es cuestión de semanas o meses pero, dentro de un año, esto se habrá olvidado", clamó Mohamed Marandi, jefe del Departamento de Estudios de América del Norte de la Universidad de Teherán, a quienes algunos acusan de intelectual orgánico del régimen, pese a que asegura no haber votado por el actual mandatario.

Entrevistado por PERFIL, Abrahamian lo contradijo: "El gobierno resiste, por ahora, pero no puede silenciar por mucho más tiempo los clamores de insatisfacción. El ‘movimiento verde’ sigue aumentando porque la gente está furiosa con los manejos del gobierno, sobre todo tras difundir resultados electorales inverosímiles".

¿Puede el "movimiento verde" lleglar al poder? Los líderes que conviven en su interior forman parte de la Revolución, aunque se opongan a su versión conservadora. De ahí que Abrahamian haga la distinción: "Podremos hablar de un colapso del gobierno, mas no del régimen, cuando las marchas se conviertan en huelgas de todos los sectores. Llegado el caso, el ‘movimiento verde’ podría tomar el poder porque muchos de sus dirigentes ya gobernaron".

No en vano, un cententar de diputados ultraconservadores iraníes buscan sellar la suerte del "tridente agitador" de Moussavi, el ex presidente Mohamed Jatamí y el ex candidato y religioso Mehdi Karrubi, líderes verdes que amenazan el liderazgo de Jamenei y Ahmadinejad.

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