La movida repercutirá en Córdoba

En la estrategia electoral de Néstor Kirchner, hoy sólo existe el populoso conurbano bonaerense. Según su visión, allí se decidirá su futuro político y apuesta todas sus fichas, a todo o nada.
Pero la riesgosa jugada de sumar al gobernador Daniel Scioli, su vice, Alberto Balestrini, y los intendentes de los distritos bonaerenses también impactará en el resto del país.

Córdoba no será la excepción. En la Casa de las Tejas aún no salen de su asombro por esta movida K. Los funcionarios de confianza del gobernador Juan Schiaretti despotrican en privado, pero se llamaron a silencio, recurriendo a un viejo refrán campestre: "Hay que desensillar hasta que aclare".

De todos modos, los schiarettistas fruncen el ceño ante la posibilidad de que se cristalice esta fuerte apuesta del kirchnerismo.

Consideran que es probable que Kirchner logre engordar el respaldo en el conurbano, pero alimentará la sangría de votos en el resto de las provincias. "Si se confirma esta locura, en Córdoba, Santa Fe, y Capital Federal van a sufrir una catástrofe. El electorado más independiente verá a esta jugada como un ataque a las instituciones", razonó un miembro del gabinete provincial.

Según esta visión, en Córdoba se verán favorecidos los candidatos más antikirchneristas. Si bien Eduardo Mondino, el postulante que impulsa Schiaretti, se mostrará distante de los K, por ser representante del Gobierno provincial, no podrá ser tan enérgico en sus cuestionamientos. Algo que seguramente harán Luis Juez y el radical Ramón Mestre, si finalmente éste es el postulante a senador de la UCR.

La otra cuestión que ven con preocupación en la Casa de las Tejas es la posibilidad de que el Gobierno nacional salga fortalecido si el binomio Kirchner-Scioli hace una buena elección en provincia de Buenos Aires.

No será lo mismo tratar con los Kirchner, fortalecidos o debilitados, el día después de los comicios legislativos.

Por otro lado, en la vereda de la oposición cordobesa también puede influir la estrategia de Kirchner en el decisivo distrito bonaerense.

Hoy son escasas las chances de que la UCR orgánica acepte una alianza con Juez. Pero esta posibilidad de que los Kirchner pongan toda la carne en el asador puede ser un nuevo elemento de presión de la conducción nacional para el partido en Córdoba conforme una alianza opositora.

Con esta movida, parece lejano aquel intento de Schiaretti de "provincializar" la elección legislativa. Los Kirchner le siguen corriendo el arco al gobernador.

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