Una movida que descolocó a Macri, De Narváez y Solá

Podrían alterarse sus planes para 2011. Ninguno de los tres quiso salir a hablar del tema.
Cada uno en su mundo. Francisco de Narváez, de minivacaciones en el sur argentino. Mauricio Macri, agazapado por las duras críticas en el acto de la AMIA. Y Felipe Solá, en tren de preparativos para el acto del sábado en Luján, donde un sector del PJ prepara las gargantas para gritar por "Felipe-Presidente". Cada uno en su mundo, pero los tres con la misma sensación: descolocados. Descolocados y en silencio.

La movida mediática de Reutemann de consagrar a Duhalde como el mejor candidato presidencial del PJ para 2011 tomó a contramano a los socios de Unión-PRO. Es que, apenas una semana atrás, de Narváez lanzó como precandidatos a Macri y Solá. Las palabras de Reutemann no resonaron en un momento azaroso. Justo él, a quien nunca descartan como delfín del espacio si el clima político sopla a su favor en 2010.

"Si bien tenemos candidatos y proyectos propios, la posibilidad de El Lole está siempre presente en nuestras conversaciones", confió un dirigente de la mesa chica del macrismo. "Mauricio lo respeta mucho", añadió.

Los referentes de Unión-PRO, ante el llamado de Clarín, prefirieron no hacer declaraciones para tomarse unas horas más para reflexionar. "Nos estamos reponiendo. Quedamos muy sorprendidos", confió un dirigente con buenos vínculos en las tres patas que conforman el frente. Sin embargo, un dirigente cercano a Solá, tuvo una opinión distinta: "El Lole fue irónico. Nadie puede pensar en serio que vaya a apoyar la candidatura de Duhalde. Busca sacarse de encima la presión".

Duhalde es un apellido siempre sensible para Macri, de Narváez y Solá. Lo han halagado y tratado de correr de la escena casi en igualdad de oportunidades. El jefe de Gobierno, aconsejado por Jaime Durán Barba, lo ninguneó más de una vez al afirmar que se trata de "alguien que se retiró de la política", pero ningún macrista se olvida cuando el bonaerense le ofreció ser candidato a presidente en 2003.

Vaya ironía: de Narváez se peleó con Macri después de aquel episodio. Pero en la campaña reciente, también por sugerencia del asesor ecuatoriano, el diputado le cerró el paso a los duhaldistas y ocultó toda referencia al peronismo. Un año antes pensaba distinto: el 10 de setiembre de 2008, se había paseado por Morón con Duhalde, quien bendijo entonces su candidatura.

"Con Felipe se cruzó muchas veces y es parte del juego. Los une el romanticismo por el peronismo", dijo un íntimo colaborador de Duhalde a Clarín. La fuente no descartó que Solá y su jefe puedan sentarse a dialogar en algún momento y aclaró: "Con los otros es distinto".

Referencia obvia a Macri y de Narváez. Por ahora, no es imposible, aunque sí difícil que dialoguen. Duhalde y los dirigentes más fieles les guardan un dejo de rencor o quizá más que eso.

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