La movida de Cladera, los números de José Todo es cálculo para las legislativas

La aparición en escena de Ernesto Cladera como candidato a Intendente 2011 tiene el claro objetivo de traccionar la lista de concejales 2009. El oficialismo tiene a uno de sus principales rivales del año que viene lanzado, y haciendo campaña. Y tendrá su propia demanda: generar votos para la lista seccional, esperar que Néstor Kirchner no sea un lastre, sumar en Olavarría con colectoras y rezar para que el marzo económico no venga con una piedra atada al cuello. Si, en cambio, el año arranca con empuje, habrá expectativas de pelear arriba.
Por más que la ingeniería de cálculos políticos sea precisa y milimétrica, en el oficialismo local, seccional, provincial y nacional saben bien que las verdaderas expectativas electorales del kirchnerismo están cifradas en el ánimo de la gente y –sobre todo- la confianza en la economía que generen los principales actores económicos de la Argentina en 2008.

Si se quiere, también, ese registro preciso se dará en un espacio incluso más acotado: será entre febrero y marzo, porque en el primer mes la dirigencia política se posicionará fuertemente en el escenario, y en el segundo, cuando todos vuelvan de las vacaciones, nos encontraremos con la economía real del país que quedará plasmada tras la crisis internacional.

Los dirigentes políticos –que en esto de ubicarse con anticipación son expertos- ya han tomado algunas medidas a su alcance. Los que gobiernan (o son oficialismos en las legislaturas), en todos los niveles, se han procurado una caja propia generosa como modo de prepararse para la campaña. Los que no lo son han tomado una alta exposición pública, en algunos casos con recorridas por el interior donde procuran arrimarse a cuanto micrófono y cámara les ponen a disposición. En otros, como siempre traban alianzas.

Hoy por hoy, en Olavarría y en la Séptima Sección, las posibilidades y los retos de los candidatos son distintos, pero sus movidas han mostrado que están con la mirada puesta en elecciones legislativas, de concejales, de senadores provinciales y de diputados nacionales. Y que hacia allí van a dirigir todos sus esfuerzos.

La aparición de Ernesto Cladera como anticipadísimo candidato a Intendente 2011 en una cena de la sociedad de fomento Roca Merlo donde también habló del objetivo de instalar cuatro concejales en la elección del 2009, no es más que el inicio de la estrategia para iniciar la campaña sin ser candidato a una banca local.

Cladera tenía, hasta ahora, dos posibilidades para encarar la campaña electoral del 2009. O se subía él mismo a la lista de concejales. O bien encaraba ese trance como candidato a senador provincial de la Coalición Cívica.

Ambas posibilidades tienen una debilidad de origen, que a la larga podía ser una complicación de campaña: después del óptimo desempeño del 2007, donde instaló a dos concejales encabezando la lista de la CC como Intendente, todos en Olavarría saben que Cladera está destinado a ser nuevamente en 2001 candidato a Jefe Comunal.

Y era un dato que con ese horizonte postrero no iba a sonar convincente una postulación a concejal en 2009 para dejar la banca sólo dos años después. La candidatura a senador –como ya se dijo en esta columna- choca con otro problema: esa postulación será para Mariano Grau (intendente de 25 de Mayo), uno de los principales referentes de la CC en la Sección.

Puesto en ese escenario, Cladera tomó una decisión para nada descabellada: en una cena ante 350 adherentes a la Coalición Cívica se instaló como candidato a Intendente 2011 (lo que todos esperaban) y prometió cuatro concejales para 2009. Lo primero tiene que ver con lo segundo: Cladera hará campaña el año que viene al lado de la lista de concejales pero sin ser candidato, pidiendo en las legislativas un apoyo que buscará como aspirante al Ejecutivo.

Con esa salida Cladera provoca otro condicionamiento al oficialismo: la única contratara que el eseverrismo puede usar para contrapesar al ex radical en el voto del microcentro, cada vez más adverso al kirchnerismo, es la de Julio “Chango” Alem. Y tal vez por haber pertenecido al círculo áulico de Helios Eseverri, los claderistas saben bien que a Alem nunca lo dejarán tener allí el brillo central, amén de otros problemas de fricción que estos días relucen nuevamente.

Alem es el eseverrista menos K de todo el grupo, y cada tanto lo viene manifestando abiertamente, incluso al punto de considerar descabelladas las decisiones del matrimonio presidencial. En esas condiciones es cada vez menos probable que el abogado y presidente del HCD haga campaña activa a favor del kirchnerismo, más allá de mostrarse en algún palco y no hacer declaraciones al cierre del evento.

Hace veinte días, los propios protagonistas del poder central local habían admitido que en enero, el intendente José Eseverri se tomaría unos días de licencia, y que Alem quedaría como interino, nuevamente, en lo que iba a ser su “reentré” en el grupo de Gobierno.

Pero desde que infoeme.com publicó esa novedad (Alem de nuevo Intendente interino en enero) las conversaciones para ese reemplazo temporal se congelaron. José dejó de hablar de su licencia y no ha hecho nuevos movimientos para preparar el recambio.

Eseverri, que en todo procede como los Kirchner, se ha separado de la estrategia presidencial en un punto: no trata a su contra-referente interno con dureza, porque sabe que si lo hace lo amplifica. Allí donde Néstor Kirchner apalea a Julio Cobos, José se saca fotos con “Chango”, pero no mucho más.

En esas condiciones inestables, el eseverrismo encara un año de campaña que será crucial. Renueva a cinco concejales, los mismos que obtuvo por diferencia de cociente en 2005, a pesar de que la diferencia con el segundo no era tan amplia.

Ese resultado es el que le permite hoy mantener mayoría propia en el Concejo Deliberante. Sin cinco concejales en la elección legislativa de 2009 la mayoría en el Concejo Deliberante se esfumará, y con ello una cuota importante del poder en la construcción de la caja financiera propia de la cual dispone el Intendente. Por eso cuando Cladera llama a lograr “cuatro concejales en 2009”, a lo que convoca es a arrebatarle a José Eseverri la mayoría propia en el HCD.

Esa posibilidad está entre las cartas que baraja el Intendente. Eseverri sabe que existe la posibilidad cierta de al quedar muy pegado a Néstor Kirchner el electorado local le baje el pulgar a su lista de concejales y quede en minoría.

Ese cálculo no es una suposición ni un comentario a la pasada, sino el resultado de leer las decisiones del propio Ejecutivo.

El notable aumento de las tasas, donde hubo rubros que se anunciaron como estables –por ejemplo Servicios Urbanos- y tuvieron variaciones que llevarán la recaudación de 7 a 12 millones de pesos anuales, responden a que el Ejecutivo sabe que debía dar ahora un golpe impositivo fuerte porque no sabe si en diciembre de 2009, tras una eventual derrota y con una oposición agrandada por un resultado favorable, estará en condiciones de negociar un incremento. Todo lo demás se puede en minoría, aunque José deba volver al estilo del decretazo de Don Helios, pero una suba de tasas es imposible sin mayoría propia.

Pero hay otro indicio para pensar en que tal vez no se pueda llegar a la mayoría. El kirchnerismo –instale en la primera diputación a Néstor Kirchner o a Sergio Massa- buscará llegar a un piso electoral de 50 a 52 mil votos en toda la Séptima Sección Electoral. Con ello, en una elección donde se juegan tres senadores, está en condiciones de ganar y quedarse por lo menos con uno, y aspirar a dos.

El principal rival del sector K sería un frente entre la Coalición Cívica y los radicales, cosa que no es lejana en la medida en que se juegan bancas y no ejecutivos, y eso facilita los arreglos.

Para lograr unos 52 mil votos salvadores, el kirchnerismo necesita recolectar no menos de 22 a 23 mil votos en Olavarría, es decir lo mismo o un poco más de lo que sacó José Eseverri como candidato a Intendente el año pasado (ver cuadro con cifras electorales) que se impuso en esa elección con apenas 21.412 votos.

Esta es la duda central, que acosa al eseverrismo pero se traslada a las necesidades del kirchnerismo: ¿la lista legislativa del eseverrismo sacará más votos que la que encabezó el propio Intendente dos años antes, si se le suma el deterioro por su condición K y el hecho de que el oficialismo local generalmente perdió en ese trance?

Es toda una incógnita, que puede despejar una respuesta ni bien se sopesa un dato: en Olavarría el kirchnerismo jugará en 2009 con dos listas colectoras de concejales, una para José Eseverri y la otra para el tándem Miguel Santellán-Alberto Hernández. Sólo de esa manera el kirchnerismo cree que en la Ciudad podrán sacar los 23 mil votos vitales que necesitan para salvar la ropa y el año.

Sin el curismo (que migró con Felipe Solá) en el espacio K, la única colectora posible puede ser para el grupo de los peronistas opositores al eseverrismo, que se quedaron con el control partidario en una interna donde Alicia Tabarés bajó su lista y les despejó el camino. Sólo por armar una boleta local con el sello del PJ Santellán y Hernández arrancan de un piso cercano a los 3 mil votos, es decir, medio concejal.

La incógnita para el oficialismo es cómo lograr por sí mismo arrimarse o superar los 21.000 votos del 2007. Y por eso a pesar de la distancia con Alem, el abogado de centroderecha es al mismo tiempo una complicación y un recurso de campaña que no pueden desperdiciar.

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