La movida K acelera la definición de candidatos en Córdoba

En el PJ la decisión presidencial causó sorpresa porque aún no posee postulantes instalados. La UCR tiene la interna en abril y aún no decidió si se aliará con Juez. Ventaja del líder del Frente Cívico
La movida del Gobierno nacional para adelantar las elecciones legislativas al 28 de junio sacudió el tablero político provincial y aceleró los tiempos para armar las listas de candidatos, en virtud de que el proyecto se tratará el miércoles en la Cámara de Diputados nacional. Luego, el proyecto necesita aprobación en el Senado, donde los cálculos previos también le son favorables.

La UCR aún más precipitada

El golpe de efecto kirchnerista de adelantar las elecciones tomó por sorpresa a la oposición que reaccionó contrariamente al proyecto, pero empezó a contar los porotos internos, para armar las listas. En la UCR se dispararon los tiempos porque la elección interna está fijada para el 26 de abril y aún no se decidió si ir al frente con Luis Juez, quien se opuso al proyecto kirchnerista, apelando al lenguaje pugilístico para definir la situación: “El gobierno tira la toalla porque quiere perder por puntos en junio, en lugar de perder por knock out en octubre”. En cuanto a los tiempos del radicalismo para definir si confluyen en la misma lista, Juez lamentó que “mientras el gobierno decide adelantar las elecciones cuatro meses, (ellos) siguen preocupados por la identidad partidaria”. “El enemigo es el mismo y los problemas son los mismos, podemos ir en un frente electoral”, le dijo Juez a este medio, ayer. “Pero si la UCR sigue actuando con mezquindad partidaria, no tenemos más que discutir”, concluyó.

En el centenario partido, el lunes habrá una cumbre de la media docena de líneas internas que hasta acá no logran consensuar para evitar la interna fijada para el 26 de abril. Esa reunión es clave, toda vez que el viernes 27 de marzo se vence el plazo para la presentación de candidatos. En medio de un panorama interno incierto y con la mayoría de las otras líneas en contra de ir al frente con Juez, Mario Negri hará un último intento por gestar consenso en torno de esa idea, con escasa o nula chance de que prospere. Entonces, no le quedará otra alternativa que procurar acordar una lista de unidad para evitar el desgaste de una campaña electoral interna, en medio de semejante crisis, pero tampoco es seguro que lo logre, puesto que en el partido ni siquiera hay consenso en cuanto a qué elegir el 26 de abril. Mientras Negri y los diputados nacionales Oscar Aguad y Heriberto Martínez quieren que la elección de abril sea sólo de autoridades partidarias y que los candidatos queden para cuando el Congreso provincial resuelva si se va al frente con Juez, el angelocismo, Carlos Becerra, Ramón Mestre y los intendentes del interior pretenden elegir todo en abril, para así poner la traba final a la confluencia a la que se oponen. Con los candidatos puestos, es muy difícil ir en busca de aliados. Sin embargo, ayer corrió un rumor que no por descabellado pueda resultar descartable: la posibilidad de que la lista de candidatos a diputados nacionales de la UCR y del Frente Cívico tributen a una sola para senadores: la que encabeza Juez. Más aún, cuando el líder opositor es el preferido con su candidatura, en todos los sondeos.

Sorpresa y acompañamiento de Schiaretti

“El adelantamiento de las elecciones legislativas sorprende al justicialismo de Córdoba sin sus candidatos instalados, mientras ya los tienen los partidos de la oposición”, expresó ayer Schiaretti, en un comunicado. De todas formas, en el comunicado, el gobernador dice que “acompaña” por hallar “razonable” la decisión oficial.

Así, Schiaretti dejó planteada la aceptación de las reglas de juego impuestas por los K, una vez más. Margen para otra cosa no le queda al gobernador, ya que está financieramente condicionado por la Nación, de la que proviene casi el 70% de lo que gasta la Provincia y políticamente, ruega que no cristalice el frente electoral entre el juecismo y la UCR, porque redundaría en una paliza electoral, que condicionaría el resto de una gestión que nació ‘manchada’ y en la que no hace más que malabares para afrontar los sueldos estatales y los gastos corrientes. En verdad, al peronismo provincial le viene bien el adelantamiento para pasar el mal trago lo antes posible y procurar seguir capeando el temporal. En cuanto a las candidaturas, luego de que el empresario Éuclides Bugliotti desistiera de encabezar la lista de senadores, todas las fichas parecen estar puestas al defensor del Pueblo nacional, Eduardo Mondino. Además, se rumorea que en la lista de diputados, pueda ir a la cabeza algún ministro del gabinete provincial y hasta se comenta que la ‘amplitud’ llegaría a la posible inclusión de la ex primera dama provincial: Olga Riutort.

La incógnita kirchnerista

Si hay un punto misterioso en el panorama electoral es cuál será la plataforma kirchnerista en Córdoba. Lo más probable es que la diputada nacional Patricia Vaca Narvaja encabece una lista K, por parte del heterogéneo conglomerado que conforman la senadora Haydeé Giri, el secretario de Transporte Ricardo Jaime, el ex menemista Ricardo Moreno, más Alberto Cantero y el intendente villamariense Eduardo Acastello. Pero además, no se descarta que los adherentes no peronistas al kirchnerismo armen una lista. Se trata del grupo que integran los funcionarios municipales cordobeses y ex diputados nacionales Horacio Viqueira y Eduardo García, quienes podrían encabezar la lista y, junto a los legisladores Enrique Asbert y Silvia Rivero, procuran atraer al armado a “gente que no proviene de la práctica política”. Pero tampoco se descarta que Vaca Narvaja o Giri converjan en una sola lista con este grupo. Quizás, parte de ese panorama se empiece a depurar el martes, cuando la presidenta Cristina Fernández visite Córdoba, para el acto de traspaso de las acciones de la empresa Lockheed al estado nacional.

Más allá del golpe de efecto del Gobierno, es posible que el cambio de fecha sea visto con simpatía por amplias capas sociales a las que desagrada mucho el desgaste y el despilfarro de las campañas electorales extensas, más aún en un contexto de una crisis económica que todavía no toca fondo y cuyas secuelas aún son difíciles de mensurar.

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