"Me motiva mucho cuando dicen que es un lío bárbaro".

Tras pasar la noche en vela, Simeone le puso primera a un San Lorenzo que arde. Pero para él, eso no es problema. Aseguró que "todos siguen" y que "tiene que responder el equipo".
"Anoche no pude dormir". Clarito, ¿no? Habiendo admitido la jornada de insomnio, se entiende perfectamente, entonces, que Diego Simeone haya marcado tarjeta pasadas las ocho de la mañana, dos horas antes de su primera práctica al frente del plantel de San Lorenzo. Tratando de acomodarse en la Ciudad Deportiva, indagando ante cada duda, el Cholo puso manos a la obra, con el cuchillo entre los dientes, listo para darle batalla a la crisis e intentar revertir una racha que hundió al Ciclón en una racha de diez derrotes en trece presentaciones, con la eliminación en la Libertadores y la despedida de Miguel Angel Russo como yapa.

Pasadas las 10, la prensa pudo ingresar, en gran cantidad, como en los viejos tiempos ramoneros, a presenciar la práctica. Y ver a Simeone caminar de aquí para allá por el campo principal, silbato en mano, no hizo más que generar la duda: ¿qué hace acá? Solito, como si todavía luciera el 14 en albiceleste espalda y la cinta de capitán, mostró el cuchillo con el que piensa cortar por lo sano: "Me motiva mucho cuando dicen que es un lío bárbaro". Rambo, un poroto. Esa actitud, convertida en palabras en una conferencia de prensa que duró poco más de media hora, había sido plasmada también en la cancha del Pedro Bidegain, luego de una presentación breve pero concisa, con la que arengó a sus nuevos dirigidos hablándoles de lo que pueden llegar a dar. En la línea de lo que afirmaría más tarde: "Creo que los hechos son más importantes que las palabras. El tiempo nos apremia en algunas cuestiones". Enseguida, el Profe Oscar Ortega tomó la batuta, contando con un refuerzo de lujo en la plantilla: Nelson Vivas, ayudante de campo del Cholo, practicando como un jugador más. El entrenador, por su parte, seguía de acá para allá, supervisando lo que hacía cada grupo, incluidos los arqueros, que trabajaron bajo las órdenes de Pablo Vercellone, su nuevo entrenador. Más tarde, el técnico se comprometió con el trabajo, pateándoles a sus futbolistas, que debían defender dos arquitos chiquitos, advinando hacia dónde iba a tirar la bocha el DT. Completado lo físico y profundizada la relación con la pelota, Simeone dispuso, apenas una hora después de comenzado el entrenamiento, su primera práctica formal de fútbol (ver Página 6). Y ahí fue uno más: parado con pechera naranja, fue volante central del equipo que enfrentó a los primeros titulares de la era Simeone, distribuyendo y, a la vez, marcándoles a los que pueden llegar a jugar el sábado cómo quiere que el equipo ejerza presión. Tras eso, la rotación de nombres y el cierre de jornada a todo trapo, con Ortega exigiendo a los players y el Cholo explicándoles a algunos los movimientos, cuerpo a tierra y abdominales a punto caramelo. Y ahí fue el momento más esperado por él, en el que "fuimos iniciando lazos, charlando cosas puntuales, como para empezar una relación de ida y vuelta", según el propio entrenador le reconoció a Olé. Cara a cara, los que tuvieron más contacto con el técnico fueron Santana, Ledesma y Méndez. Peirone, en tanto, lo tuvo codo a codo, ejemplificando cómo hacer abdominales. Demoledor. Por eso, fiel a un estilo impuesto en River, antes del reparador duchazo, los futbolistas tuvieron un reparador ágape, a base de frutas y líquidos, "hidratos rápidos", según la explicación del Profe Ortega, quien también recomendó cenar pescado...

Día particular. Así definió la llegada del técnico el propio Rafael Savino, presidente del club, que acompañó a Simeone en su primera conferencia de prensa. Con la coordinación de José Luis Pasqués, jefe de prensa del Cholo, el entrenador sólo tuvo palabras de agradecimiento. Y hasta demostró buen humor ante las preguntas más calientes. Acerca de la tan mentada limpieza del plantel, exigida por los hinchas y hasta por varios directivos, sentenció: "El enojo de la gente, la angustia de pasar malos momentos se sienten. Pero todos siguen. El equipo tiene que responder. En el Milan, Maldini no estaba bien y se decía que tenía que irse y hoy sigue. Lo mismo con Zanetti en el Inter y ¿cuántos partidos tiene? Sigue jugando. Hay que estar tranquilo. Todo parece mal y no todo está tan mal". ¿Qué opina de los conceptos que se vierten sobre los jugadores que ya dirige? "En la vida siempre me dejo llevar por las impresiones de una persona cuando la conozco. En el fútbol es lo mismo. Partimos todos de cero. Después, esto es un juego. Los malos y los grandes momentos en la vida de un futbolista siempre tienen que quedar atrás. Lo mejor está por venir. Para atrás, pocas veces hay que mirar", despejó dudas. De hecho, el caso Silvera, tan candente durante la última semana también fue enfriado: "Silvera está dentro del plantel. Esperemos que se ponga bien lo más rápido posible. Charlaremos con él como con un montón de jugadores". Para el caso, ya hubo un anticipo: Agustín Orión estuvo caminando alrededor de la cancha, realizando ejercicios kinésicos junto a Fernando Crespo. Y, en un alto, se cruzó con su nuevo conductor y conversaron unos minutos. Vayan pasando de a uno, muchachos...

Y en tren de arengar, obviamente no podía quedarse afuera la gente. "El hincha de San Lorenzo es especial, es distinto, ha acompañado en los peores momentos, como en el 82. En este momento la gente debe estar, los jugadores la necesitan. La camiseta es más importante que cualquier momento". Y por si sus muchachos no asimilaron el mensaje, lo ratificó: "Lo más lindo que hay es jugar al fútbol. En las difíciles te hacés más hombre. La vida siempre te pide más". En Boedo, claro está, podrá seguir creciendo como varón, entonces, considerando el complicado presente del equipo, que marcha a 12 puntos del líder, Vélez. Pero, lógicamente, eso no lo amedrenta: "Llevo pocos años dirigiendo, pero he pasado por situaciones fuertes en todos lados. En Racing me decían 'vas a agarrar en Racing...', en River, que "la politica es un lío.'. Y no nos fue nada mal... Acá es un poco lo mismo, un momento de confusión. Me ilusiona. Cuando nos reunimos la semana pasada con Savino yo le dije que me encantaba, lo único que me salía de la boca es que me encanta. Este reto me encanta". ¿Y cómo salir? "La realidad pide orden, orden y orden". A ordenar, entonces.

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