Mortalidad infantil en Campana: Una realidad totalmente diferente a la que pretenden instalar

Días atrás algunos dirigentes de la oposición denunciaron sin mayores precisiones estadísticas que entre 2007 y 2008 se había registrado un aumento de la tasa de mortalidad infantil en el Partido de Campana.
Los datos públicos y disponibles en el Departamento de Estadística de la Provincia de Buenos Aires confirman dicha situación. Sin embargo, tal como lo demostraremos a lo largo de este artículo, todo parece indicar que a estos dirigentes sólo los une la vocación por la denuncia. Vocación que remite más a una voluntad de destruir que de ejercer una vigilancia inquieta por las cuestiones publicas y construir políticas de Estado en temas tan delicados como éste. Esta reiterada actitud parecería convertirlos en una especie de sicofantes modernos que al igual que aquellos que existieron en la antigua Atenas se presentaban como "perros guardianes del pueblo" preocupados por defender la democracia de los supuestos complots que la amenazaban. Pese a ello, los atenienses consideraban que los sicofantes eran vulgares demagogos y extorsionadores que con sus medias verdades buscaban ejercer una suerte de chantaje a los poderes públicos.

En este artículo primero aclararemos cuál es el significado estadístico de la tasa de mortalidad infantil y, luego, analizaremos cual ha sido su evolución desde 1991 hasta 2007 en nuestra localidad. Para ello utilizaremos los datos, que como ya dijimos, se encuentran disponibles públicamente para cualquier ciudadano de Campana en la oficina del Departamento de Estadística de la Provincia de Buenos Aires.

La tasa de mortalidad infantil es la que relaciona las defunciones de niños menores de un año ocurridas durante un año calendario y el número de nacidos vivos registrados durante el mismo periodo. Dicha tasa es considerada uno de los indicadores más importantes para conocer el grado de desarrollo alcanzado por un país, una provincia o una localidad. Esto se debe a que la posibilidad de enfermar y morir entre los niños menores de un año está estrechamente relacionada con las condiciones de vida y con el acceso y calidad de los servicios de salud. A las defunciones que se producen en el primer mes de vida, se las llama defunciones neonatales, y las que tienen lugar en ese momento y el primer año de vida, se denominan defunciones post-neonatales. Diferenciar estos componentes de la mortalidad infantil es indispensable ya que las causas que producen las defunciones en cada periodo tienen diferente connotación. En consecuencia las acciones de salud tendientes a reducirlas se basan en estrategias distintas.

Hechas estas breves aclaraciones debemos afirmar que efectivamente durante el año 2007, en relación al año 2006, se registró, en promedio, un crecimiento de la tasa en todo el territorio bonaerense pasando de un 12, 5 por mil en 2006 a un 13, 5 por mil en 2007. Para Campana los datos indican que de una tasa del 7,6 por mil registrada en 2006 se pasó a un 12, 4 por mil en 2007. Esto significa que de los 1777 niños nacidos durante 2006 fallecieron 13 durante el transcurso del primer año de vida. En 2007 sobre 1778 nacidos la cifra de fallecidos se elevó a 22. En relación al año 2008 los datos aún no se encuentran disponibles aunque todo parecería indicar que la tasa se mantendría en los mismos niveles o aumentaría levemente.

Si bien este aumento resulta preocupante y es una señal de alerta, consideramos que para conocer cuáles son las debilidades y fortalezas de cualquier política social llevada adelante por cualquier gestión pública es necesario realizar un análisis estadístico mucho más amplio del que realizan estos dirigentes. Para ello es importante no caer en la trampa de la sostenida y permanente agitación del espectro de la decadencia a la que ellos nos quieren acostumbrar. Y, mucho menos, en seguirles el juego en la mirada cortoplacista y efectista de sus políticas de obstrucción.

Es así que si se cotejan los datos existentes desde 1991 a 2007 podremos ver que uno de los logros más importantes de la política sanitaria de la actual gestión justicialista fue, desde un comienzo, haber reducido bruscamente la tasa de mortalidad infantil. Tal como se observa en el grafico a pie de página la tasa pasó de un 25, 5 por mil en 1995 -el último año de la gestión radical-, a un 10,3 por mil en 1996, -el primer año de gobierno de Jorge Rubén Varela-. Estos porcentajes significan que sobre los aproximadamente 1500 niños nacidos en 1995 habían fallecido cerca de 40. Al año siguiente la cifra se redujo a 15.

Por otra parte, cabe destacar que desde 1996 a la fecha la tasa se mantuvo dentro de un promedio del 12,06 por mil teniendo dos picos ascendentes del 18 y 16,1 por mil en 1998 y 1999 respectivamente y dos picos descendentes del 8, 3 y el 7,6 por mil en 2005 y en 2006. Durante todos estos años la tasa registrada en Campana fue inferior al promedio del de la Provincia de Buenos Aires. Pese a contar con una población menor y, en consecuencia, con una tasa de natalidad inferior a la actual los datos estadísticos revelan que durante los últimos cinco años de la gestión radical la tasa de mortalidad infantil era un 15 por ciento superior al promedio de la provincia.

Pese a la profunda crisis socio-económica que vivió la Argentina entre los años 2000, 2001 y 2002 observamos que la tasa de mortalidad infantil en nuestro partido se mantiene dentro del promedio alcanzado por la gestión justicialista. Estos datos adquieren mayor relevancia si consideramos que en esos años cerca del 45 por ciento de la población de Campana no contaba con ningún tipo de cobertura social. Por lo tanto resulta razonable pensar que el único acceso a la atención médica para la gran mayoría de esta población era el brindado por el Hospital Municipal.

Si comparamos el promedio la tasa de mortalidad infantil registrada en el Partido Zarate desde 1996 a 2007 observaremos que la misma es del 16 por mil contra, como ya dijimos, el 12 por mil registrado en Campana.

Por ultimo, debemos destacar que si trasladamos a la actualidad los datos de la tasa de mortalidad infantil de 1994 y 1995 cuando Carlos Cazador iniciaba de la mano del radicalismo su perpetua carrera de concejal, observaremos que para el año 2006 sobre los 1777 nacidos hubiesen fallecido 44. Es decir un 240 por ciento por encima de los 13 registrados. Para el año 2007 hubiesen fallecido un 105 por más. Es decir 45 en lugar de 22 niños.

A modo de conclusión podemos señalar que, si bien aún queda mucho por hacer, mucho se está haciendo: el seguimiento de los recién nacidos a partir de la nominalización de los mismos (es decir, el relevamiento de sus datos personales, su situación familiar, de vivienda, etc) como también se trabaja en la nominalización de los niños que nacen en el sector privado ; referencialidad de recién nacidos con los respectivos centros periféricos de salud del barrio al cual pertenecen ; detección de madres en situaciones de vulnerabilidad o propensas a tener problemas de salud propios o en el recién nacido ; conformación del Comité de Mortalidad Infantil para la investigación y el análisis de las distintas causas de muerte ; entre otros. La mirada de largo plazo sobre la evolución de la tasa de mortalidad infantil nos permite observar que los logros alcanzados durante las últimas gestiones desde 1995, han sido más que significativos. Esta mirada nos muestra una realidad totalmente diferente a la que pretenden instalar estos sicofantes modernos.

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