La morosidad en los comercios ya superó los niveles de 2002

En febrero de 2002, el 15,31% de los documentos registrados en los negocios tenían atrasos en el pago de sus cuentas. El mes pasado el porcentaje alcanzó el 15,97%. Hay gran preocupación en el sector.
Las ven­tas en cuo­tas, que en los úl­ti­mos años se vol­vie­ron un ar­ma fun­da­men­tal pa­ra in­cre­men­tar la co­mer­cia­li­za­ción de to­do ti­po de pro­duc­tos, se con­vir­tie­ron des­de el año pa­sa­do en un do­lor de ca­be­za pa­ra los ne­go­cios de la ciu­dad.

Es que ca­da vez más clien­tes no pue­den afron­tar la su­ma­to­ria de cos­tos fi­jos que to­dos los me­ses se acu­mu­lan en el ho­gar y de­ci­den de­jar al­go sin pa­gar. Ge­ne­ral­men­te em­pie­zan por aque­llos que no traen con­se­cuen­cias in­me­dia­tas pa­ra lue­go avan­zar so­bre el res­to, si es que con esa me­di­da tam­po­co al­can­za.

Y los co­mer­cios de la ciu­dad em­pie­zan a sen­tir es­tas de­ci­sio­nes fa­mi­lia­res que ya em­pie­zan a ge­ne­ra­li­zar­se. Los in­gre­sos es­ta­bles y los cos­tos cre­cien­tes po­nen a los ho­ga­res ca­da vez más en aprie­tos. Por eso en el Ins­ti­tu­to de In­for­mes Co­mer­cia­les de la Cá­ma­ra Mer­can­til ad­vier­ten un gran in­cre­men­to de los do­cu­men­tos afec­ta­dos por mo­ra. A tal pun­to que ya su­pe­ran en can­ti­dad a los re­gis­tra­dos a co­mien­zos de 2002. En aquel mo­men­to ha­bía 19.135 (15,17%) per­so­nas con deu­das so­bre un to­tal de 126.074 do­cu­men­tos re­gis­tra­dos; aho­ra esos va­lo­res pa­sa­ron a 26.473 1(5,97%) so­bre 165.724. El me­nor por­cen­ta­je de afec­ta­cio­nes en un mes de fe­bre­ro se dio en 2005 con el 11,52%.

De ese mo­do, los im­pues­tos sue­len ser los pri­me­ros de­ja­dos de la­do, mien­tras que los ser­vi­cios co­mo luz y gas tie­nen me­nor gra­do de mo­ro­si­dad por­que las em­pre­sas no du­dan en cor­tar la en­tre­ga.

Lo cier­to es que la caí­da de la ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca re­gis­tra­da el año pa­sa­do en la ciu­dad, y que ron­dó el 18% se­gún es­ti­ma­cio­nes pri­va­das, tu­vo su ca­ra más vi­si­ble en una me­nor cir­cu­la­ción de di­ne­ro, en prin­ci­pio por el fre­no del sec­tor agro­pe­cua­rio que en ple­na dis­cu­sión con el Go­bier­no de­ci­dió só­lo co­mer­cia­li­zar lo ne­ce­sa­rio; y lue­go por la lle­ga­da de la cri­sis mun­dial.

Mu­chos rio­cuar­ten­ses vie­ron có­mo sus in­gre­sos ca­ye­ron re­pen­ti­na­men­te y aún hoy lo si­guen ha­cien­do, mien­tras que sus obli­ga­cio­nes se man­tie­nen es­ta­bles y mu­chas ve­ces en al­za por el in­cre­men­to de los ali­men­tos o los im­pues­tos.

Fren­te a es­to, los co­mer­cios in­ten­tan cui­dar sus ven­tas. Los pe­di­dos de in­for­mes a la Cá­ma­ra Mer­can­til pa­ra co­no­cer la si­tua­ción de los clien­tes tam­bién cre­cie­ron fuer­te, bus­can­do evi­tar aque­llos que des­pués mues­tran di­fi­cul­ta­des pa­ra pa­gar. Otros ne­go­cios di­rec­ta­men­te cor­ta­ron las ven­tas en cuen­ta co­rrien­te an­te el cre­ci­mien­to de los in­co­bra­bles. Es­to pue­de fre­nar las ven­tas, pe­ro en si­tu­cio­nes de cri­sis apa­re­ce co­mo la sa­li­da me­nos ma­la pa­ra mu­chos. Y ad­vie­ten que con las tar­je­tas, ca­da vez son más los clien­tes que tie­nen que de­jar los pro­duc­tos por superar el lí­mi­te de com­pra.

Gon­za­lo Dal Bian­co

La clase media y baja, donde más se siente el endeudamiento

Los ho­ga­res de me­no­res in­gre­sos y los de in­gre­sos me­dios son los pri­me­ros que co­men­za­ron a sen­tir la di­fi­cul­tad pa­ra cu­brir to­das sus ero­ga­cio­nes. “Las fa­mi­lias de re­cur­sos aco­ta­dos son las que su­fren an­tes las di­fi­cul­ta­des por el re­du­ci­do mar­gen de ma­nio­bra que tie­nen”, ex­pli­can des­de una fi­nan­cie­ra lo­cal.

Sin ir más le­jos, hay cien­tos de tra­ba­ja­do­res de la cons­truc­ción que en los últi­mos me­ses per­die­ron su em­pleo o quie­nes se de­sem­pe­ñan en la in­dus­tria de la car­ne o las me­ta­lúr­gi­cas. Mu­chos otros de­bie­ron so­por­tar re­duc­cio­nes ho­ra­rias o sus­pen­sio­nes.

La si­tua­ción de mo­ro­si­dad, si bien se re­gis­tra en to­do el país, es­ta vez co­men­zó por el in­te­rior tras el pro­lon­ga­do con­flic­to agro­pe­cua­rio. Des­de la Aso­cia­ción Em­pre­sa­rios de la Re­gión Cen­tro Ar­gen­ti­no (AER­CA) es­ti­man que la mo­ro­si­dad de los clien­tes au­men­tó un 10% en ene­ro, en re­la­ción al mis­mo mes de 2008.

Pe­ro la ma­yo­ría de los co­mer­cian­tes de la ciu­dad no só­lo se mues­tran preo­cu­pa­dos por

la si­tua­ción ac­tual si­no que te­men un cor­to y me­dia­no pla­zo que pue­de se­guir em­peo­ran­do en las ven­tas y en el co­bro.

Comentá la nota