Morosidad comercial récord: hay casi 27 mil documentos afectados

Al retirarse las tarjetas de crédito de los planes largos, muchos comercios salieron a ofrecer financiación propia para no perder ventas. Cada vez más clientes dejan sus cuentas sin pagar y crece la desconfianza
La combinación de freno en la actividad económica con niveles altos de inflación está comenzando a mostrar sus peores resultados en el sector comercial de la ciudad. Los clientes pierden poder adquisitivo y cualquier intento de mejorar el nivel de comercialización choca contra las sucesivas paredes de la crisis.

En Río Cuarto, los negocios intentaron salir a contrarrestar la pérdida de ventas con créditos personales, pero la respuesta fue un crecimiento importante de la morosidad que ya alcanza niveles récord: hay 26.869 documentos afectados por no cumplir con el pago de las cuotas, lo que representa un 16,17% del total de DNI registrados en el circuito comercial, según la Cámara Mercantil e Informes Comerciales.

La suba es constante y se acentuó en el último año, especialmente desde enero de 2008. A partir de ahí, el extenso conflicto con el campo y la posterior crisis financiera mundial se encargaron de alimentar la estadística de morosidad.

La situación es calificada como "muy preocupante" por los comerciantes de la ciudad y la región. Y esto se advierte también en que son cada vez más los dueños de locales que piden informes vía telefónica antes de acordar el pago en cuotas de algún producto con un cliente. "Aumenta la cantidad de asociados y también la cantidad de informes que se están entregando diariamente desde el Instituto", explicaron desde la institución. También es una señal del mayor cuidado que requiere el momento para el comercio. Una seguidilla de ventas incobrables puede poner a muchos en jaque.

Sin embargo, destacan que se encuentran en una encrucijada de difícil resolución. La opción ante el crecimiento de la morosidad es la venta exclusivamente al contado o con tarjeta de crédito. Pero la primera es cada vez menos frecuente, y la segunda viene decayendo de la mano de saldos agotados por el sobreuso del "plástico" o por la caída de los planes largos que muchas veces servían para dar respiro a las finanzas, al menos en el corto plazo.

Por eso muchos optaron por impulsar créditos personales aun a riesgo de tener un porcentaje de incobrabilidad. "Los asociados deben aprovechar a pedir informes para protegerse y no tomar riesgos excesivos", explicaron.

La crisis infalible

El freno en el crecimiento de las ventas fue el primer indicador de que la crisis había llegado a la ciudad. Pero lentamente ese escenario le va dejando lugar a otro más temido, el de la recesión, el de la caída en la actividad. Frente a esto los comercios vienen practicando una serie de estrategias que en los primeros cuatro meses del año estuvieron lejos de dar los resultados esperados.

Allá por febrero comenzaron las liquidaciones de verano en las tiendas, que si bien redondearon un nivel aceptable, estuvieron lejos de lo registrado en los años anteriores. Pero ese apuro por cerrar la temporada y buscar la colección otoño-invierno trajo una pérdida inesperada por la extensión inusual del calor. Hace más de un mes que se intenta vender camperas y la temperatura no baja de los 25 grados.

Por otro lado, ante la retirada de las tarjetas de crédito, que ante el temblor financiero rápidamente recortaron los planes largos, el comercio puso en marcha nuevamente los créditos personales. Ahora, la lista de los deudores incobrables no para de subir. Al final, parece que la crisis y la contracción del gasto podrán más, y el retroceso comercial será un hecho.

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