En Morón nada es lo que parece: Los engaños del intendente Martín Sabbatella

En Morón, por primera vez, la luz asoma tras casi una década de brumas.
Aquí están las evidencias de lo que se esconde tras la administración del intendente Martín Sabbatella.

Goebbels, Maquiavelo y las cortinas de humo

Los principios de “miente, miente que algo siempre queda” y “el fin justifica los medios” son los dos pilares sobre los cuales se fundamenta el sabbatellismo. La sobreexposición del intendente a nivel nacional busca instalar su imagen mediática, motivo por el cual logró ganar todas las elecciones; pero lo que el moronense no conoce es la sutil manipulación y puesta en escena efectista para mantener cautivo al electorado progresista.

De obras públicas, casi nada, pero de dialéctica y publicidad, todo. Veamos, por ejemplo, el próximo presupuesto municipal 2009. La inversión en medios acólitos es la piedra angular: comparándolo con el presupuesto 2008, vemos que sólo en pago de pautas a periodistas la partida subió de 2.366.563 pesos a 4.078.862, un 40 por ciento más para la así llamada "Promoción y Desarrollo en Comunicación Institucional".

De un total de 309 millones de pesos, 150 son para sueldos, y 55 para recolección —léase negociado URBASER—, para que la basura desborde por todos lados.

Sólo 99 millones para salud, obras, etc.: los números revelan lo que esta administración esconde.

La africanización local: El oficialismo nivela hacia abajo

Morón está en situación de catástrofe social: decenas de cartoneros precarizados, muchas familias y linyeras bajo los puentes, plazas y veredas, centenares de prostitutas explotadas en saunas —algunas menores de edad, de entre 15 y 17 años—, como el de Avenida H. Irigoyen al 200.

Vendedores de armas en barrio Manzanares, zonas liberadas, liderazgo en ranking de inseguridad respecto a delitos de piratas del asfalto (creció un 30 por ciento), delivery imparable de droga en boliches.

El plan “Noche segura” del intendente consta del envío de 30 promotores a las discos locales los fines de semana, repartiendo preservativos y también folletos sobre cómo defenderse contra los patovicas, la discriminación, la policía, la violencia y el consumo de alcohol: no se habla de los peligros de los estupefacientes. Esta omisión deliberada indica claramente por dónde pasa el negocio. Para Sabbattela, la droga no constituye en absoluto un peligro para los jóvenes en la movida nocturna.

El hospital central está abandonado, no hay ningún control bromatológico, cero política ecológica, alta deserción escolar en zona sur, mientras el personal jerárquico municipal disfruta de sobresueldos nunca vistos.

Falsos resplandores, espejismos y vanidades ilusorias

El gobierno local es especialista en ilusionismo: creando efectos de pseudoprogresismo muestra su poca consistencia y profundidad. Visita de vecinos y estudiantes al Concejo Deliberante (turismo legislativo), audiencias públicas (no vinculantes con temas irrelevantes como bacheos y habilitaciones), ordenanzas disponibles al público (por la web), visitas de sociólogos y periodistas nacionales para disertar (muy bien pagos), oficina anticorrupción (en manos oficialistas), firma de decenas de convenios (simbólicos), presupuesto participativo (sobre temas secundarios), exposiciones pictóricas y artísticas (ignotas), afiches apoyando reclamos (oportunistas), encuestas favorables (infladas, como la que asegura que el intendente tiene un altísimo coeficiente intelectual).

Anuncios faraónicos como el traslado del estadio Deportivo Morón (sin sponsors), creación de blogs y páginas webs (afines), trabajo legislativo intenso (de 17 ediles levantamanos), banca abierta 25 (sin voto), declaraciones a favor de las mujeres, etnias y gays (simbólicas), adhesiones a condenas de ex represores (obviedades), designación de ciudadanos ilustres (elegidos a dedo), paquete de medidas anticrisis (imitando a Cristina K), cumbres de mercociudades (irrelevante para Morón), ferias diversas, recitales, festivales de acrobacia y mimos (entretenimientos).

Además, el oficialismo realiza operaciones múltiples: mandar a votar gente en internas abiertas de partidos opositores locales buscando debilitar la línea más fuerte, creación de medios que generan noticias propias o también compra absoluta de líneas editoriales, infiltración en cada centro de jubilados, escuelas, organizaciones, ong’s, etc., con gente propia, apoyo táctico a mutuales municipales que estafan a los empleados como Renacer de Luis Duré, reparto sin pudor de pautas periodísticas a la prensa propia y meganegocios inmobiliarios con las torres y construcciones. Por todo esto vemos la mano de hierro escondida en el guante de terciopelo.

Gorilas en la niebla: La demonización del peronismo como coerción colectiva

El sabbattelismo utilizó siempre el miedo a “lo peor del peronismo” como un cuco para disciplinar las conciencias moronenses: a través de sus operadores de prensa alienta toda división del PJ y neutraliza así al gigante dormido con el cloroformo de los temores del imaginario colectivo. La interna ganada holgadamente por Domingo Bruno, flor y nata del peronismo histórico, podría ser el comienzo de ese despertar. Una parte del Frente para la Victoria —que está en desintegración— lo acompañará, pero otra parte del mismo no lo hará porque disfruta de la cercanía a Sabbattela.

Ni Sabbattela es un beato ni el peronismo un demonio; esta simplificación maniquea deberá caer a tierra a partir del 2009, y es probable que así ocurra.

El intendente, junto a especimenes como Carlos Heller, Jorge “El Huevo” Ceballos, Ariel Basteiro y Luis Juez, forman un extraño maridaje antiperonista, una verdadera manada de simios.

Mutis por el foro, los paraísos fiscales y los fantasmas carcelarios

Hay versiones de la renuncia del intendente a corto plazo, preparando su próxima candidatura a diputado y entrenando a su copiloto Lucas Ghi, pero las razones de fondo pasarían también porque una investigación judicial federal reservada estaría detrás de un supuesto patrimonio off shore del intendente en Uruguay y Las Bahamas. Se necesitarán fueros de diputado para evitar la cárcel.

Recordemos que Sabbatella recibió del gobierno K por lo menos 64 millones de pesos para el hospital de Morón (10/06), 168 millones por convenios de obras públicas (7/07) y dos millones para red cloacal (12/08) y otras dádivas importantes. ¿En qué bancos están depositados?, ¿cuáles son los números de cuenta?, ¿a nombre de quién?, ¿han sido ya utilizados? Demasiados interrogantes sin respuestas.

Los imperdonables: El legado sabbatellista y las futuras hipotecas

El gabinete actual es responsable ante la sociedad y la historia de los ominosos karmas sociales en sus años de gestión. La generación venidera recibirá esta herencia muy pronto. La fiesta de hoy para unos pocos significará la necesidad para el mañana de muchos. Ha comenzado el ocaso del régimen, porque el periodismo independiente está quitando los velos y mostrando la naturaleza real del engaño. El próximo paso deberá darlo la gente. (www.agencianova.com)

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