Moriatis y Rossi, al play off.

Moriatis y Rossi, al play off.
Emanuel repitió su festejo en el Gálvez, como en el 2006. Y Matías consiguió el objetivo con su tercer puesto.
Cambiaron varios planes la lluvia y el frío, más propios del pasado otoño que de la incipiente primavera. Por ejemplo, los que tenían muchos de los seguidores del TC para cubrir las tribunas del Gálvez y ver esta fecha decisiva para el play off. Igual tuvo concurrencia digna frente al adverso clima. Había que bancarse el viento, el frío y el agua.

No se trastocaron en cambio los planes deportivos de Emanuel Moriatis y Matías Rossi. El primero apuntaba a consolidarse en el grupo de los doce del play off que lo veía colgado en su último lugar disponible. Matías buscaba el ingreso a ese grupo desde su expectante 13° lugar. El promisorio sábado clasificatorio (3° y 1°) alentó ambas esperanzas.

Nunca en sus anteriores siete triunfos, Moriatis había repetido el escenario de sus festejos. Eligió el que más le gusta para cortar la racha. "Buenos Aires es el circuito más lindo para ganar porque me queda cerca de casa (vive en Lanús) y pueden venir a verme la familia y los amigos", reconoció Emanuel, que ya había cantado victoria en el Gálvez el 17 de septiembre del 2006, y como ayer, rodeado de sus afectos. También se le dio en el momento que más lo necesitaba para sellar un pasaporte al play off que hasta tres fechas atrás casi ni tenía en cuenta.

Irregular hasta la anterior carrera de Santiago, el Ford de Emanuel siguió con el envión de gran rendimiento mostrado en las Termas. Esta vez no hizo la pole pero ganó la serie más rápida, favorecido porque en ese instante la lluvia era menos intensa. Largar adelante fue clave para marcar el ritmo de la carrera y tener más visibilidad entre tanta agua. Esto resultó importante porque temeroso que se repitiera lo que le ocurrió a su coequipier Verna (fundió el limpia parabrisas en la primera vuelta), Moriatis recibió la orden de no usar en principio tal vital elemento en un día como ayer.

"También me quedé sin radio", contó sobre otro inconveniente que lo complicó. Sintió su falta cuando de repente en la vuelta 20 se encontró que tenía a Mariano Altuna más cerca que nunca. Una situación que favorecida por los rezagados y el intempestivo retorno de José Luis Di Palma a la pista entre ambos autos, puso el momento de mayor tensión en Moriatis. Lo intuyó Altuna y se animó a intentar el sobrepaso por afuera en la horquilla. "Agarré el barrito en la pista y me fui", explicó Mariano sobre el despiste que lo dejó sin la punta y el segundo lugar que hasta ese momento le aseguraba ser primero en el campeonato y arrancar con siete puntos el play off.

"El de arriba quería que se me diera", reflexionó Moriatis con cierto humor sobre un intuído acompañamiento divino que lo ayudó para superar contratiempos y llegar a la victoria necesaria. Tanta era su obsesión que al no ver la bandera a cuadros (la carrera terminó por tiempo máximo una vuelta antes) dio un giro más a fondo. "No quería tener sorpresas" ,comentó. No las tuvo. Las chances de su escolta Ciantini de complicarlo en los giros finales se entibiaron por la inoportuna presencia del rezagado Urretiavicaya.

Sin ganar, Matías Rossi consiguió entrar al play off. Le alcanzó el tercer puesto más el retraso de Ugalde. Pudo haber quedado afuera en la serie cuando en la curva inicial hizo un trompo sobre el charco de agua. Logró controlar el auto, volvió a pista, recuperó la punta y ganó la serie con un Chevrolet que siguió mostrando la velocidad de la que Rossi renegó días atrás. Pudo estar afuera de no haber avanzado un lugar tras el despiste de Altuna en la final y si Fontana se hubiese dedicado a atacarlo. "Pedía que Norberto no se me viniera y recién me tranquilicé cuando Altuna se fue en la horquilla", contó Matías. Tan afortunado como Moriatis, no dijo en cambio que "el de arriba quería que se me diera". Igual alguien quiso.

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