Moreno ya siente el rechazo: pasa la gorra y las empresas no se la llenan

Moreno ya siente el rechazo: pasa la gorra y las empresas no se la llenan
El secretario de Comercio exige "aportes voluntarios" a los súper y cadenas de electrodomésticos para pagar los sueldos de una fábrica de acondicionadores de Tierra del Fuego. Algunos empresarios ya se niegan a pagar.
El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, quiere mantener en pie a la fabricante de artículos de línea blanca, Audivic, que se presentó en convocatoria a fin de 2008. Cuando la firma nacional frenó su producción y dejó de pagar los sueldos de sus 160 trabajadores en abril, rápidamente el funcionario ideó un rescate financiero con la asesoría del presidente de Garbarino, Carlos García. El plan de Patota era simple: veintidós empresas aportarían entre 3.200 y 380 mil pesos mensuales. La meta era reunir $7 millones en cinco cuotas, entre junio y octubre. A cambio, la firma les devolvería el favor a los comerciantes con la entrega de 5.000 equipos de aire acondicionado en octubre. Hasta ahora, las siete cadenas de supermercados y las quince de electrodomésticos que convocó el secretario sólo cumplieron con la primera de las cinco cuotas impuestas. El mes pasado depositaron 1,4 millones de pesos —correspondientes al sueldo de mayo— en una cuenta bancaria que la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) tiene radicada en Tierra del Fuego. El segundo pago, que ya debería haberse concretado, no se hizo. Según pudo saber Crítica de la Argentina, por el momento los empresarios se negaron a pagar los 1,9 millones de pesos correspondientes a julio. Incluso, a pesar de que el ministro de Economía, Amado Boudou, lo único que hizo desde que llegó al cargo fue ratificar a Moreno en su función.

El programa de rescate que gestó el secretario de Comercio cuenta con la banca de grandes empresas como Garbarino, Frávega, Megatone, Carrefour, Rodó, Ribeiro, Cencosud (Jumbo y Disco), Supermercados Libertad, La Anónima, Musimundo, Falabella y Wal-Mart. Y también a otras más pequeñas, como Lucaioli, Grupo Milenio, Pardo, Castillo, Otero, Meroli, Grupo Acero y Red del Hogar. Todas debieron ayudar económicamente a Audivic con $ 1,4 millones en junio. En julio tendrán que aportar $ 1,9 millones y $ 3,7 millones entre agosto y octubre.

La selección fue a dedo. Cada empresa aporta una suma proporcional a la porción que tiene en el mercado. Garbarino, Frávega y Megatone, que controlan el 18% promedio de las ventas cada una, depositaron en junio $ 280.963, $ 269.724 y $ 211.926, respectivamente, según un listado confeccionado por la Secretaría de Comercio al que tuvo acceso Crítica de la Argentina. Electrodomésticos Otero, con la menor participación, contribuyó con apenas 3.211 pesos.

Sin embargo, y a pesar de las presiones del secretario, cinco de esas compañías se rebelaron a la primera cuota y no apoyaron la causa. Alfredo Coto, la francesa Grupo Casino (dueña de Libertad), la estadounidense Wal-Mart, Musimundo (del fondo Pegasus, propiedad del empresario Mario Quintana) y Grupo Acero XXI, una red de venta de electrodomésticos de diez empresarios pymes de Buenos Aires y Santa Fe, figuran entre los morosos, por un total de $ 247.378,54 en junio.

"Pagamos la primera vez, pero cuando íbamos a pagar la segunda cuota nos enteramos de que nadie había depositado su parte. Lo constatamos en el listado de la Secretaría de Comercio Interior, que lleva el control de los depósitos de cada empresa. Hasta que el resto no pague, nosotros tampoco lo haremos", dijo un ejecutivo de una cadena de supermercados. Nueve de las veintidós compañías consultadas por Crítica de la Argentina reconocieron que harán caso omiso al pedido de Moreno. Hasta ahora sólo Electrodomésticos Otero pagó su segunda cuota de 4.357 pesos. El resto adeuda $ 1.895.642, suma correspondiente al pago de sueldos de julio.

El secretario de Comercio ya salvó a la papelera Massuh. Se puso al frente del rescate de la autopartista Mahle, y lo hará una vez más con Audivic. En el polo industrial de Río Grande (Tierra del Fuego) circula todo tipo de versiones sobre las razones que llevaron a la compañía a la convocatoria: mala administración de sus recursos financieros, giro de capitales a cuentas offshore en el exterior y hasta malversación de fondos. "Lo extraño es como una compañía, radicada en un polo fabril con beneficios impositivos inmejorables, llegue a una situación financiera deplorable cuando al resto les va muy bien", opinó el director de una fábrica de equipos electrónicos.

Para Moreno, éste no es momento de analizar qué fue lo que Audivic hizo mal. El secretario está concentrado en que no haya despidos y en que no se derrumbe la producción.

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