Moreno en Santa Fe: "Tuve que venir yo para que llegue la lluvia"

Moreno en Santa Fe:
El secretario de Comercio visitó el pueblo de Ramona y se reunió con los productores.
Tuve que venir yo para que llegue la lluvia". Esa fue la frase que Guillermo Moreno, el polémico secretario de Comercio, les dijo ayer -un poco en broma y otro no tanto- a unos 20 productores en el pueblo de Ramona. Mientras, la lluvia caía intensamente y varios ruralistas lo esperaban expectantes, desafiando a la feroz tormenta a la vera de la ruta provincial 22.

Así comenzó la visita -que Clarín cubrió en exclusiva- que Moreno hizo a este pueblo, ubicado a 145 Km al oeste de Santa Fe. Allí hay 2.500 habitantes que viven de una u otra forma de Ramolac, una empresa láctea familiar que lidera Celso Peirotti.

Con su visita, el funcionario nacional cumplió una promesa que hizo en enero pasado, cuando recibió en su oficina a los dueños de la firma. Arribó a las nueve de la mañana al aeródromo de Rafaela. Allí, Raúl Peirotti, lo aguardaba para llevarlo a la empresa.

Ya el miércoles por la noche, en el pueblo se había corrido el rumor de la llegada de un enviado de la Casa Rosada. Unos veinte productores lo esperaron en el camino por donde tenía que pasar y no podía evadirlos. Moreno se bajó del coche que lo trasladaba -para sorpresa de todos- y desplegó su frase sobre la lluvia, que fue bienvenida más allá de las ironías. Saludó a uno por uno y disparó: "vamos todos para la empresa".

Esta es la segunda visita por tierras santafesinas que realiza el secretario de Comercio en quince días. La anterior fue en Sunchales, que generó el fastidio y la irritación del gobernador socialista, Hermes Binner: no le cayó nada bien que se excluyera al gobierno provincial de las reuniones y negociaciones con los productores.

Esa vez Moreno habló de un proyecto para desarrollar los feed lots (cría de terneros overos negros a corral) que hasta ahora no se cumplió.

Ayer conversó con los productores por el lapso de una hora. "La impresión fue buena, ninguna palabra subida de tono; ahora hay que ver si cumplen", le explicó a Clarín uno de los tamberos que estuvo en la reunión. Hubo, sí, un solo momento en que Moreno se enojó. Fue cuando hablando de una empresa láctea -no dio el nombre- dijo que le estaba "jugando por abajo de la manga". Y advirtió: "Este será abogado pero yo soy Guillermo Moreno".

En el cónclave, Moreno prometió un subsidio nacional -a pagar en un plazo de 90 días- por la diferencia entre lo que paga la láctea Ramolac (0,75 pesos) y un peso por litro de leche.

Más tarde se reunió con los dueños de la usina láctea, que cayeron también en la seducción del Secretario. Escuchó sus inquietudes y quedó en ocuparse del tema. "En los 58 años de vida de Ramolac es el peor momento que estamos pasando", contó Peirotti. No hubo oferta de ayuda económica pero sí el compromiso de un seguimiento casi personal de Moreno para ayudar a la empresa.

Luego Moreno estuvo con el intendente Ceferino Mondino. "El planteo fue: haga que funcione la empresa, porque sino desaparece el pueblo", expresó a Clarín, refiriéndose a la marcada dependencia de la fábrica.

Así terminó otra visita a escondidas del gobierno provincial, una charla con tamberos y la promesa de ayuda para esta pyme. Hasta ahí, el único alivio fueron los 50 milímetros que llovieron en apenas tres horas.

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