Moreno quiere poner el precio para el canje de calefones y cocinas

Las empresas que quieran entrar al plan deberán mostrar su estructura de costos al secretario de Comercio Interior, quién decidirá cuál es el margen que tendrán de ganancia
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, recibió ayer a representantes de Fedehogar, la cámara que agrupa a los fabricantes de electrodomésticos y artefactos a gas, y les comunicó la intención oficial de agrandar el plan canje que se lanzó en diciembre con las heladeras. Tal como lo adelantó la presidenta Cristina Fernández el martes, la idea es ofrecerle al consumidor termotanques, calefones, lavarropas y cocinas –artículo que la mandataria se olvidó de mencionar– a precios atractivos, que serán fijados por Moreno.

Si bien algunos empresarios festejaron la iniciativa, otros prefirieron la cautela ya que se trató de una primera reunión. “Del canje de heladeras se viene hablando hace un año; nosotros recién tuvimos un encuentro”, relativizó el presidente de Fedehogar, José San Juan, en diálogo con El Cronista.

La intención del Gobierno es agilizar la implementación del nuevo canje y anunciarlo hacia fines de mes. Según dijo la Presidenta el martes, la venta de heladeras nuevas es considerada “un éxito” que esperan imitar con estos cuatro artefactos, en un intento de revitalizar el consumo, que se desaceleró primero con el conflicto con el campo y se frenó después con la profundización de la crisis externa, desde septiembre.

El diálogo entre Moreno y los empresarios fue ameno, aunque el secretario de Comercio dejó en claro que él fijará los precios con los que los artefactos saldrán a la venta. Para eso, les pidió a los representantes de los fabricantes que asistieron a la reunión las estructuras de costos, algo que suele hacer con los distintos sectores para controlar precios. Por supuesto, los empresarios accedieron y quedaron en alcanzarle los números en un próximo encuentro, aún sin fecha.

La ambición es alcanzar una cantidad de unidades vendidas por cada tipo de equipo –contando calefones y termotanques en el mismo subsector– similar a la esperada por las heladeras, de 100.000 equipos en tres meses o un piso de 25.000 por mes.

Pero, a diferencia de lo que ocurre con los refrigeradores, el resto de los artefactos atraviesa en estos meses su período estacional de menores ventas. “Si pueden crear el interés de comprar un lavarropas o una cocina en enero o febrero, bienvenido, aunque depende de cómo lo hagan”, se atajó un empresario.

Hugo Ganim, secretario de Fedehogar y representante de la cámara de artefactos a gas, se entusiasmó con el mejor uso que se le puede dar al material de los equipos a gas viejos, con componentes de mayor valor que los de las heladeras, como el cobre. “También por cuestiones de seguridad es bueno renovar el parque”, dijo.

La industria nacional de calefones, termotanques, cocinas y lavarropas predomina en el mercado interno, con participaciones que van desde el 60% al 100%. Las fábricas emplean a unas 4.000 personas y atraviesan dificultades en los últimos meses por la retracción del consumo. Primero cortaron horas extras, luego comenzaron las suspensiones y se encuentran en enero con frenos de plantas por vacaciones incluso más largas que las habituales.

Uno de los aspectos a implementar es el reemplazo inmediato del artefacto viejo por el nuevo, por la complejidad de la instalación de una cocina, por ejemplo, y su importancia cotidiana.

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