Moreno presionó a las exportadoras para que le vendan maíz pero todavía no les pagó

Moreno presionó a las exportadoras para que le vendan maíz pero todavía no les pagó
En las últimas semanas se difundió que el polémico funcionario kirchnerista había repartido granos a ganaderos bonaerenses para afrontar la sequía. Lo que no se supo es que para conseguirlo presionó y amenazó a las grandes empresas, nucleadas en el Centro de Exportadores de Cereales, y les pidió que le mandaran la factura a su Secretaría. La semana pasada, les pidió que le envíen las toneladas restantes, pero se encontró con un problema: le solicitaron que, primero, pague.
Guillermo Moreno sigue sumando capítulos a su novela de anécdotas como funcionario del Gobierno kirchnerista. La parte que relata sus andanzas con el sector agropecuario todavía se está escribiendo, pero ya tiene un par de tramas que hacen más cautivante la historia. En medio de una sequía histórica, el secretario de Comercio Interior respondió al reclamo de productores que pedían maíz para alimentar a las hambrientas vacas. Fiel a un estilo, Moreno presionó, consiguió y repartió. Con un pequeño problema: todavía no pagó.

En las últimas semanas, tomó conocimiento público la información de que Moreno, sin intermediarios, había abastecido con maíz a unos pocos ganaderos bonaerenses. Quedó claro cómo y a quién le distribuyó el forraje, pero nunca cómo lo había conseguido, a quién se los compró y, mucho menos, a qué precio.

Según pudo confirmar PERFIL con tres fuentes, la primera proveniente de una de las empresas involucradas, la segunda del sector exportador, y la última del comercio de granos, el secretario de Comercio Interior llamó al Centro de Exportadores de Cereales (CEC), que nuclea a la mayoría de las empresas exportadoras de maíz. A su modo, consiguió 6 mil toneladas de las 15 mil que pidió.

Cuando la semana pasada estaba llegando a su fin, Moreno fue personalmente a la sede del CEC para pedir las toneladas restantes. Fuentes del sector exportador relataron que la reunión “no fue buena” ya que los directivos de las empresas le exigieron “que se cumpla lo pactado”. Es decir, que pague lo que debía, que según cálculos propios rondaría los 2 millones y medio de pesos. El representante de Cargill, según se rumoreó luego, fue uno de los más encolerizados. “¿Cómo justifico sino la venta?”, le explicó a PERFIL el directivo de una de las empresas involucradas.

Certezas. Antes de Navidad, Moreno recibió en su despacho a Analía Quiroga (ex dirigente de Carbap) y a Juan Manuel Garciarena, dos productores de la provincia de Buenos Aires, que le describieron la angustiante situación y le solicitaron ayuda. Ni lento ni perezoso, el funcionario polifuncional comenzó a gestionar y llamó al CEC. La gestión se resumió en pedirles 15 mil toneladas de maíz, a precio de mercado. Caso contrario, deslizó, les iba a cerrar las exportaciones.

Las empresas aceptaron y repartieron las cantidades en relación proporcional a los niveles exportados de maíz durante el 2008. Pero sólo le juntaron 6 mil toneladas. Entre esas empresas, según fuentes del sector, están Cargill, Bunge y Nidera, entre otras. A pedido del funcionario, cada exportadora tuvo que realizar las facturas a nombre de la Secretaría de Comercio Interior. “No sé cuándo y cómo van a cobrar”, afirmó un directivo del sector del comercio de granos.

La misma fuente involucrada en el comercio de granos planteó que distintas voces del sector están planteando dudas respecto al mecanismo. Por ejemplo, se preguntan por qué el Gobierno no decidió trabajar sobre la cebada, que en la zona del sur bonaerense hay mucha y puede ser utilizada como forraje para las vacas, en lugar de afrontar los costos de transportar el maíz desde Santa Fe.

El mayor interrogante, sin embargo, se refiere al organismo estatal que debería ser el responsable de realizar este tipo de operaciones. Ni la secretaría de Agricultura, ni el ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense, tuvieron injerencia. Todo quedó en manos de Moreno. De hecho, Cristina Fernández de Kirchner anunció el lunes 26 de enero que el Gobierno lanzaría un “plan de provisión de alimentos” para los “pequeños productores ganaderos que no tienen medios para comprar forraje”. Y especificó que sería implementado a través de las provincias y municipios involucrados. Pero el secretario de Comercio ya había iniciado este plan con varias semanas de anticipación, y sin dar intervención al Gobierno provincial o municipal.

No obstante, Moreno estaría dispuesto a tapar todo tipo de problemas que podría generar la maniobra y tendría a la firma una resolución que la regularía. Saldría en los próximos días. Así, tendría un marco legal y normativo para exigirle a las exportadoras de cereales que le vendan, a precio de mercado, las toneladas necesarias para hacer frente a situaciones de emergencia. En caso de no disponer de esa cantidad, las empresas se verían obligadas a conseguirla. Además, buscaría la forma también de involucrar a los intendentes beneficiados.

Moreno ya está pidiendo más maíz y los exportadores evalúan cómo soportar las presiones. El empresario consultado fue sincero a la hora de describir la relación del sector con el polémico funcionario: “Debe ser la misma que con el resto de los sectores. Una relación donde él demanda, y amenaza, y las empresas contestan según sus posibilidades”.

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