Moreno pide carne a frigoríficos cordobeses

Los cortes a costos populares se venderán, en su mayoría, en Buenos Aires / Preocupación oficial por la suba de la hacienda.
Preocupado por contener el precio de la carne, amenazado en los últimos días por la suba que registra el valor de la hacienda, el Gobierno reforzó algunas prácticas regulatorias, de cara a las fiestas de Fin de Año.

Esta semana, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se comunicó personalmente vía telefónica con frigoríficos exportadores de la provincia a los fines de solicitarles un aporte de carne para la "gran barata". Con esta denominación se conoce a la provisión de cortes a precios populares que realizan durante los fines de semana los mayores frigoríficos nacionales a las principales cadenas de supermercados, principalmente radicadas en el Gran Buenos Aires. Este sistema mueve por semana entre 300 mil y 400 mil kilos de carne.

"Me pidió 25 mil kilos. Es una práctica que se repite casi todos los meses", admitió el industrial cordobés.

El camión irá cargado con las 25 toneladas de cortes delanteros deshuesados (marucha, paleta, chingolo, garrón, tapa de asado, entre otros) a un valor de seis pesos el kilo.

A cambio de la contribución, acordada este año entre Moreno y la industria exportadora, el Gobierno se compromete a mantener sin restricciones el negocio del comercio exterior. El envío a otros países de los cortes del cuarto trasero (lomo, nalga, peceto, cuadril) de los novillos pesados permite colocar a precios accesibles en el mercado interno el resto de la media res.

Luz amarilla. El aumento de más de un 10 por ciento en el precio de la hacienda durante la última semana, debido a una caída en la oferta, encendió luces de alerta entre los funcionarios del Gobierno que siguen de cerca los precios de los productos sensibles. Su mayor preocupación es mantener a raya la incidencia que tiene el precio de la carne en la inflación medida por el Indec.

Si bien, por el momento, este mayor costo es absorbido por los frigoríficos, desde la industria aseguran que no hay más margen para aguantar una suba mayor en la hacienda. Si la tendencia sigue, el alza en la cotización del kilo vivo se trasladará al "gancho" y los precios mayoristas de la carne terminarán el año con reajustes.

Del otro lado del mostrador, los carniceros se mantienen expectantes. Si bien algunos cuentan aún con margen económico, para no verse obligados a trasladar un potencial aumento a los precios al consumidor, todo dependerá del comportamiento de la demanda.

"La suba de precios siempre se paga con menos kilos de venta", aseguran desde el canal minorista. En lo que va del año, el consumo de carne vacuna esta firme, en el nivel más alto de los últimos 15 años. Y a pesar de que en los primeros once meses del año, de acuerdo con un relevamiento de La Voz del Interior, el precio de la nalga, carne molida y costeleta ancha de novillo acumulan una suba promedio de 24 por ciento.

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