Moreno, el peluquero y Oyarbide

Por Ricardo Roa

Bien podría haber sido Berni, sobrevolando Villa Lugano en un helicóptero con medio cuerpo afuera como Rambo. O Boudou, que otra vez anda flojo de papeles: el Audi que usa su novia y está a su nombre tiene una dirección falsa

Incluso pudo ser Capitanich, que ayer dijo: “La Argentina ha prácticamente erradicado los niveles de indigencia y hambre”. Tuvo el pudor de usar la palabra prácticamentepara no hundirse del todo en la mentira: cualquier estadística canta no menos del 20% de pobreza. Se entiende: cualquier estadística salvo la del INDEC (ver página 8).

Pero a mitad de semana, hay otros personajes.

Por orden de aparición, Guillermo Moreno. Fletado casi un año atrás por Cristina a la Agregaduría Comercial en Roma, reapareció el lunes como una especie de jefe de Protocolo del Papa.

“Ustedes vayan por ahí... yo lo traigo a Eurnekian acá. No, nena, andá para allá”, se lo vio y se lo escuchó ordenar en la audiencia que Francisco otorgó a la delegación argentina que viajó para el partido de fútbol por la paz.

Moreno cambió gente y sillas de lugar con su voz de pitomitad en español y mitad en cocoliche.

Se puso en la primera fila y colocó a su lado al dueño de Aeropuertos 2000 y al gobernador de La Rioja Beder y en el otro costado a Ider Peretti, el productor lechero pyme cuyo único mérito es ser su amigo.

La completó cuando entró Francisco y él fue el primero en saludarlo.

Los argentinos estamos acostumbrados a sus papelones. Los funcionarios del Vaticano no podían creer lo que estaban viendo.

Otro personaje de estos días es el peluquero Guillermo Mirabile, que entre enero y mayo recibió del Gobierno 20,7 millones de pesos por pauta publicitaria.

Hay muchas cosas en la publicidad oficial difíciles de explicar, pero ninguna como ésta.

Mirabile es un perito clasificador de granos que vino desocupado de Chivilcoy y comenzó a ayudar a su mujer en una peluquería. Se conectó con gente de la farándula y con gente del Gobierno como Aníbal Fernández y armó una agencia de comunicación que llamó Etéreo Media.

Un nombre justo: nadie sabe qué clase de servicio cumple para el Gobierno. Lo que se sabe es que le cobra fortunas.

La frutilla del postre es el juez Oyarbide, tan apurado por sobreseer funcionarios kirchneristas que invadió el territorio de otro juez para poder seguir sobreseyendo: salvó a tres acusados por la mafia de los medicamentos y a un empresario aportante a la campaña de Cristina. Oyarbide es el puerto donde buscan recalar todas las causas de corrupción que salpican al Gobierno.

Cambiaron los tiempos o se le fue la mano: la Cámara lo denunció ante el Consejo de la Magistratura.

Moreno, Mirabile y Oyarbide parecen inexplicables pero se explican: hacen lo que hacen protegidos por el poder.

Comentá la nota