Moreno gastará US$ 80 millones en el Censo 2010, que ocultará "datos sensibles"

Moreno gastará US$ 80 millones en el Censo 2010, que ocultará "datos sensibles"
Trabajadores del organismo, intervenido por el supersecretario de Comercio Interior, denunciaron que la mayor muestra oficial será desdoblada para retacear información clave, como desempleo y situación habitacional. En la primera etapa se recopilarán datos personales, pero se excluirán los indicadores sensibles. En la segunda se colectarán todas las variables, pero los resultados serán procesados por un grupo reducido de funcionarios.
La intervención del polémico Guillermo Moreno en el INDEC no sólo logró "bajar" la inflación y el costo de vida como por arte de magia. Ahora promete destruir la credibilidad del Censo poblacional, madre de todas las estadísticas oficiales, y una de las razones por las que fue concebido el organismo en diciembre de 1970.

El operativo se pondrá en marcha luego de nueve años, una excepción a la regla (normalmente se hace cada una década) para hacerlo coincidir con el bicentenario, y demandará una inversión estatal superior a los 80 millones de dólares. Pero tal como están las cosas el censo está destinado al fracaso.

Es que a diferencia de las muestras anteriores, no hay preparativos previos y el INDEC carece de recursos humanos, ya que la mayoría de los técnicos especializados fueron desplazados por Moreno.

Para colmo de males se presume que los datos serán procesados por un grupo reducido de personas. Esto hace sospechar que los números oficiales podrían ser manipulados, como ha ocurrido con el resto de los indicadores.

La trascendencia de un operativo de esta magnitud está en que determina los datos de la población del país y sus diferentes regiones para tener exactitud en la información sobre la situación general del país, lo que debería permitir la proyección de políticas públicas por parte de los gobiernos acordes a las necesidades de la gente.

Luciano Belforte, trabajador del área de Indices de Precios al Consumidor y delegado de ATE, graficó el problema: "Los argentinos vamos a gastar 80 millones de dólares en un Censo carente de seriedad, operatividad y credibilidad, porque no existen garantías de transparencia en las condiciones en las que se está organizando. Con la gravedad que si el Censo oficial nacional no es verídico afecta todos los índices posteriores, incluso de las consultoras privadas". En abril arrancará la prueba piloto del Censo en Capital Federal, y todo indica que se pondrá en práctica con métodos no fidedignos.

Desde dentro del INDEC confirmaron a PERFIL que, por primera vez, el sondeo se efectuará con planillas desdobladas: una "básica" y otra "extendida". Se supone que la básica contiene datos personales como lugar de nacimiento, sexo y domicilio. Pero los soldados de Moreno planifican excluir de esa planilla información clave como la condición de empleo, situación conyugal y nivel educativo. Lo único que se incorporará a la grilla será la categoría de alfabeto o analfabeto.

La extendida será la que computará todas las variables, pero, como recolectará información sensible que podría perjudicar al Gobierno, quedará en manos de sólo un grupo reducido de personas. Aunque algunos entienden que este desdoblamiento forma parte de una modificación técnica, otros creen que en las dos planillas está la clave de la alteración de los indicadores.

Poco serio. "Qué garantías de un Censo serio podemos tener si se ha devastado al organismo", graficó Carlos Achicar, uno de los trabajadores estadísticos que consideran que el organismo sufre el deterioro como consecuencia de la intervención K. "A esta altura, en el Censo anterior, ya se habían realizado dos pruebas de diseño receptual, cuatro pronósticos, un censo experimental, la ronda de consulta con usuarios, especialistas y organismos estatales. Hasta ahora, ninguno de estos pasos se ha consumado" concluyó Achicar.

Este proceso, dijeron los cencistas, "está digitado por Ana Edwin, directora del INDEC, sin experiencia en estadísticas y en un marco de constantes cambios con un reducido grupo de personas sin la capacitación necesaria. Edwin es cómplice de los contratos basura de la gestión de Menem y ahora está bajo el ala de la intervención, por conveniencia".

"Un Censo serio empieza a organizarse una vez concluido el anterior, porque los datos recolectados sirven de base, y lleva diez años de trabajo", sostuvo Carolina Ocar, empleada del área de Población.

Los técnicos expertos en la materia aseguran que en metodología hay factores invalidantes que perjudican o anulan un relevamiento, y es lo que ocurrió con el Censo Nacional Agropecuario, que se realizó el año pasado en pleno conflicto con el campo. Esa situación de tensión, sumada al adelantamiento abrupto del operativo, sin la realización de las tareas precensales indispensables, provocó que el muestreo resultara un fracaso, ya que no se cumplimentó con las pautas mínimas para garantizar su veracidad.

"No se respetó el período de referencia habitual, los cambios en la serie histórica, cambiaron las fechas de stock ganadero, el registro de maquinarias, se perdieron las referencias de las labores realizadas como también el registro de los trabajadores contratados y el personal transitorio. Se desestimó la situación climatológica de las diversas regiones de nuestro país, por lo que a algunos lugares no se pudo acceder, se recortó el cuestionario y se dificultó el trabajo integrado con las provincias, sostuvo a PERFIL Pablo Sandoval, miembro del equipo de Censo Agropecuario del INDEC.

"El operativo resultó ineficiente y aún están pendientes los informes del campo", explican miembros del gremio ATE, que representa a trabajadores del ente.

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