Moreno, el ganador indiscutido del gabinete postderrota

Una vez más, a pesar de los insistentes reclamos de parte de la oposición y de sectores como el rural para que se lo desplazara de su cargo, la permanencia en el Gobierno del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quedó ayer garantizada.
Así, el guardián de la inflación quedó como el verdadero ganador de una jornada cargada de rumores de cambios en el Gabinete, que terminaron confirmándose. Fortaleciendo su imagen de verdadero "highlander" del oficialismo, algunos funcionarios creen que su estadía en el gabinete será a cambio de resignar parte de los superpoderes que cosechó en los últimos 3 años. Otros, dicen que el poder de Moreno no está en discusión y que, incluso, se reforzó con instrucciones presidenciales de encarar una fuerte reforma del Indec, el organismo que gracias a su férrea intervención se constituyó en el mayor escándalo de la era K.

El polifuncional secretario llegó a la administración kirchnerista en 2005, tras la elección legislativa victoriosa para el oficialismo, y se hizo cargo de la Secretaría de Comunicaciones. De ahí, en abril de 2006, hizo pie en la creada para la ocasión Comercio Interior, desde la cual Moreno fijó el primer control de precios sobre la hacienda en pie y la carne a la venta al público, en medio del primer enfrentamiento fuerte entre el gobierno de Néstor Kirchner y el campo. Desde esa posición, instauró un esquema de control de precios, que tuvo relativa efectividad solo en los primeros meses de su función. En el medio, intervino el índice de inflación y luego todo el Indec, arengó en la Plaza de Mayo a favor de la resolución 125; lanzó el "Plan Inquilinos" y se erigió en el principal ‘soldado’ K, lealtad que le sigue dando réditos para permanecer en el Gobierno.

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