Moreno amenaza con aplicar la Ley de Abastecimiento a empresas lácteas

La Justicia dijo que la ley está en vigencia. Y Moreno la quiere usar para disciplinar a empresas. La discusión es si se pueden fijar precios desde el Gobierno
Fortalecido por el reciente fallo judicial que consideró vigente a la Ley de Abastecimiento, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, citó para mañana a directivos de las principales firmas lácteas. El encuentro tendrá como trasfondo el incumplimiento por parte de varias industrias del acuerdo firmado con el Gobierno el pasado 20 de octubre –y que caduca a final de enero–, por el cual deben pagar $ 1 por litro de leche fluida al tambero.

La reunión, a la que también fueron invitados productores afines al Gobierno, se centrará en los motivos por los que la industria no paga por la leche lo convenido a fines de octubre. Y en la cabeza del funcionario crece la idea de aplicar sanciones en el marco de la polémica Ley 20.680. La normativa, de 1974, habilita al Estado a establecer valores máximos y márgenes de utilidad en cualquier eslabón de una cadena productiva, así como congelar precios o establecer un determinado nivel para un producto o una gama de mercaderías que se considere indispensables para la población.

Moreno saborea por estas horas la decisión del juez penal y económico Daniel Petrone, quien dictaminó que la Ley de Abastecimiento está vigente y es constitucional, en el marco de una demanda de la petrolera Shell, sancionada por desabastecimiento de gasoil.

Tras el fallo, en las cercanías del polémico funcionario aseguran que la situación de la lechería se encuadra perfectamente para aplicar las sanciones emanadas de la normativa. No por desabastecimiento de productos como fue lo de Shell, sino por incumplimiento de precios. Al respecto, recuerdan que el convenio lácteo nunca se cumplió en su totalidad. Fue firmado por Mastellone, SanCor, Nestlé, Lácteos Lahore y Capilla del Señor y productores de Córdoba, Santa Fe y La Pampa. Y rechazado por muchas pymes lácteas y la mesa de enlace rural, que entendían que se trataba de un precio que no iba a poder cumplirse.

Las empresas lácteas argumentaron que la fuerte caída de los precios internacionales de la leche en polvo –que pasó de más de u$s 5000 la tonelada a menos de u$s 2100– y la falta de demanda del producto, hacían imposible cumplir con el valor acordado. Así, en los últimos dos meses, los productores primarios vieron como, en plena época de sobreoferta, el promedio por litro entregado fue de entre 15% y 30% menos que lo dispuesto por Moreno. Las empresas discriminan los valores pagados según sea el destino que tendrán: para el mercado interno, el litro se pagó 92 y 82 centavos en octubre y noviembre respectivamente, mientras el saldo exportable se facturó a 65 y 55 centavos promedio.

El panorama no es para nada alentador. Según comenzaron a comunicar algunas usinas a sus proveedores, el 2008 cerraría con un promedio inferior a 70 centavos por litro entregado, mientras en enero estaría en torno a 55 centavos.

Las quejas de los tamberos no se hicieron esperar. “No se puede más. Hay 8.000 tambos que van camino a la quiebra porque nunca recibieron el peso, cuando deberían estar cobrando como mínimo $ 1,25, como reclamos hace meses”, remarcaron desde la mesa de enlace nacional.

Incluso, en Santa Fe, donde la mesa provincial láctea firmó los convenios con el Gobierno, se realizaron en las últimas dos semanas una serie de asambleas en la que gran cantidad de tamberos amenazaron con dejar de lado esa organización y sumarse a las filas opositoras a los acuerdos promovidos por Moreno.

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