Morales visita a Alfonsín para hablar del acuerdo electoral

Con varios reproches que seguramente callará, un rosario de explicaciones en la boca y un nuevo pedido de bendición bajo el brazo, el presidente de la UCR, Gerardo Morales, visitará mañana a Raúl Alfonsín en su casa.
Será un intento por volver a encauzar el acuerdo electoral que anteayer anunciaron el propio Morales y la jefa de la CC, Elisa Carrió, y del que sorpresivamente Alfonsín pareció tomar distancia.

Pocas horas después de que el ex presidente difundiera una carta en la que aclara que convocó a toda la oposición a dialogar "para buscar soluciones" para el país, pero no para armar "frentes electorales", Morales intentará convencerlo de que el acuerdo con Carrió es el camino.

No será la primera vez. Morales había hablado con Alfonsín varias veces los días anteriores al anuncio del frente electoral (siempre en reserva); por eso fue el primer sorprendido por la reacción del ex mandatario.

Ayer, los allegados a Alfonsín explicaron de mil maneras al jefe de la UCR que la carta respondió a una reacción de Alfonsín, harto de que Carrió dijera que todo lo hacía por él y no por su propia conveniencia política.

Todos los que conocen los recelos de Alfonsín hacia la jefa de la CC lo creyeron, pero siguió flotando las sospecha de que el bonaerense Leopoldo Moreau (detractor del acuerdo) influyó más de lo que admite.

Como si mirara desde lejos, Carrió mantuvo su postura condescendiente. "Que se quede tranquilo: si quiere diálogo, es diálogo; si quiere acuerdo, es acuerdo", fue su mensaje para Alfonsín, que había pedido que primero se buscaran coincidencias programáticas y después, acuerdos electorales.

"A mí me corresponde la generosidad en momentos en que la política tiene que ceder frente a lo humano", afirmó Carrió.

Otro que buscó minimizar el impacto de la carta fue el jefe del bloque de la bancada radical en el Senado, Ernesto Sanz. "Sabíamos que había gente que en el radicalismo iba a opinar con algunas reservas, y también sabíamos que iba a haber muchísima que iba a estar muy de acuerdo", dijo la mano derecha de Morales.

Sanz admitió, como adelantó LA NACION, que, más allá de las declaraciones públicas contra el regreso de Cobos, la UCR analiza esa posibilidad. "A mí me gustaría que esto terminara con todos los que fueron radicales dentro de una confluencia", dijo el principal negociador con el cobismo.

Pero debajo de tantos intentos por firmar la paz, hay algunos que no se apaciguaron. "Las declaraciones de Morales constituyen un agravio y una injusticia hacia Alfonsín y hacia mi persona. Es desconocer el temperamento y las convicciones del ex presidente", le contestó Moreau al jefe de la UCR, que lo había responsabilizado por la carta de Alfonsín.

En el socialismo (el otro invitado a integrar el frente electoral), tampoco hay calma. Aunque su presidente, Rubén Giustiniani, apoya esa idea, el gobernador santafecino Hermes Binner (de viaje por España) no está nada feliz, según supo LA NACION de fuentes cercanas a él. Sin embargo, guardará silencio y acatará las decisiones partidarias.

Además, el grupo de Margarita Stolbizer se reunirá hoy en Córdoba para debatir el acuerdo. Su aliado Luis Juez los visitará para convencerlos de que aliarse con sus ex correligionarios no puede ser tan malo.

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