Evo Morales puso en manos de la Corte Electoral la crisis boliviana.

El presidente de ese país aseguró que continuará con su huelga de hambre hasta que se apruebe la ley de transición constitucional que es bloqueada por la oposición.
El presidente boliviano, Evo Morales, dejó el sábado en manos de la Corte Electoral la resolución de una dura disputa con la oposición conservadora, que traba la aprobación de una ley de transición constitucional por la que está en su cuarto día de huelga de hambre. El mandatario indígena, quien lucía enérgico pese al ayuno, dijo en un mensaje nocturno que aceptará la demanda opositora de una reinscripción general de votantes si la Corte Electoral (CNE) garantiza que terminará el proceso a tiempo para los comicios de diciembre en los que buscará la reelección.

Morales hizo el anuncio por televisión, horas después de que el líder de la derecha en el Congreso, Oscar Ortiz, dijera que continuaría el bloqueo opositor a la ley de transición si el Gobierno no aceptaba el nuevo empadronamiento, que consideró imprescindible para unas "elecciones limpias".

"Si la Corte Nacional Electoral asegura la realización de elecciones nacionales el 6 de diciembre y garantiza técnicamente la implementación de un nuevo padrón electoral biométrico, altamente informatizado y moderno, el Gobierno se compromete a garantizar la construcción de este nuevo padrón", dijo Morales. El gobernante fue así más allá de la demanda opositora, que se refería sólo a una reinscripción general de votantes.

Tras el ofrecimiento gubernamental, el vicepresidente Álvaro García llamó a reanudar para la tarde del domingo la sesión plenaria bicameral que debe abordar el tratamiento en detalle de la ley de transición, advirtiendo que sería la última oportunidad en que el oficialismo esperaría a los opositores.

La oposición dejó sin quórum al Congreso desde la noche del jueves, cuando debía realizarse una segunda y definitiva votación, artículo por artículo, de la ley que regulará las elecciones adelantadas para diciembre por mandato de una nueva Constitución "plurinacional" y socialista vigente desde febrero. Esos comicios, en los que Morales buscará la reelección y se elegirá también una Asamblea Plurinacional con bancas reservadas para indígenas, en reemplazo del Congreso, son claves para consolidar las nacionalizaciones y otros cambios impulsados por Morales, un estrecho seguidor del líder venezolano Hugo Chávez.

Morales aseguró que la demanda de reinscripción electoral era un "falso pretexto" de la oposición, a la cual acusó de tratar de impedir los comicios por cualquier vía. "La derecha lo único que hace es tener miedo. Saben que son perdedores y ahora usan como (pretexto) rechazar el padrón electoral (...) Ahora veremos si de verdad ese grupo (opositor) puede aprobar la nueva ley electoral", agregó.

Morales dijo que continuará su huelga de hambre, iniciada el jueves y secundada por más de un millar de personas en todo el país, hasta que el Congreso sancione la ley electoral.

La ley fue frenada por la oposición, que exigió no sólo el nuevo padrón sino también una reducción de los escaños indígenas y límites para la participación de los bolivianos que votarían por primera vez en el extranjero.

El ministro de Salud, Ramiro Tapia, dijo a la televisión estatal que Morales estaba "perfectamente bien" en su tercer día de ayuno en el Palacio de Gobierno. "Ha bajado de peso, peso todas sus funciones son normales, sólo le hemos recomendado menos lectura", declaró la autoridad.

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