Evo Morales nacionalizó una compañía argentina.

Se trata de la firma Chaco, también de capitales británicos.
Cuando faltan apenas dos días para el referéndum constitucional, el presidente boliviano, Evo Morales, decretó ayer la nacionalización de la petrolera Chaco, filial de la compañía Panamerican Energy, conformada por capitales argentinos y británicos.

De esa manera, su gobierno concluyó el ciclo de estatización de los recursos gasíferos y petroleros iniciado en mayo de 2006.

"Con este decreto nacionalizamos la totalidad de las acciones de Chaco para todos los bolivianos", dijo Morales y advirtió que "el gobierno hará respetar las normas" si las compañías extranjeras no garantizan "inversiones y no respetan las normas".

La británica British Petroleum (BP) es la accionista mayoritaria de Panamerican Energy y el otro socio es la Corporación Bridas, de la Argentina. Chaco es una empresa de exploración y explotación y una de las mayores productoras de gas natural, el principal producto de exportación del país.

Al firmar el decreto, Morales estuvo rodeado de los jefes militares, varios ministros y líderes sindicales en una ceremonia televisada por el canal estatal que también mostró a soldados armados rodeando las instalaciones.

Voceros de la compañía no se pronunciaron de inmediato.

El ministro de Hidrocarburos, Saúl Avalos, dijo en el acto que Chaco "tenía que haber entregado las acciones a YPFB [Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos] y no lo hizo".

Avalos confirmó que con la "nacionalización del 100% de las acciones de Chaco", todas las empresas petroleras antes en manos de transnacionales, pasaron ahora a control de YPFB.

Morales nacionalizó los hidrocarburos en mayo de 2006 y, como parte de esa medida, ordenó la compra de acciones en cuatro empresas para que YPFB obtuviera el control mayoritario de las mismas.

La estatal ya tenía el control del 49% del paquete de Chaco y buscaba comprar las acciones suficientes para lograr el 50% más uno, pero las negociaciones no prosperaron.

Desde que se lanzó el proceso de nacionalización, el gobierno logró negociar de forma exitosa la compra de las acciones de Andina -filial de Repsol YPF- y de Transredes -de la británica Ashmore y Shell-. No obstante, Morales no alcanzó a ponerse de acuerdo con CLHB, una empresa que operaba poliductos y terminales de almacenamiento, de capitales peruanos y alemanes, y ordenó la toma el año pasado.

Morales también nacionalizó en mayo del año pasado una telefónica de propiedad de la italiana Euro Telecom Internacional (ETI), que demandó al Estado ante un tribunal arbitral.

La nueva Carta Magna

La nacionalización de Chaco ocurre dos días antes de un crucial referéndum en el que los bolivianos votarán por una nueva Constitución impulsada por Morales para "refundar" su país. El plazo para cerrar el acuerdos con Chaco ya se había cumplido en agosto del año pasado, pero el gobierno dispuso la toma recién ayer.

El senador opositor Luis Vásquez dijo que la medida tiene un "cálculo político" y calificó como una "acción apresurada y desesperada del gobierno" para lograr una victoria en las urnas.

Esta nueva Constitución, que reemplazaría a otra vigente desde 1967, conferiría al Estado el predominio de los recursos naturales, pondría en marcha gobiernos autónomos regionales y otorgaría reivindicaciones ancestrales a los indígenas.

Morales, que en agosto último superó un referendo revocatorio con el 67% de los votos a favor, tiene razones para pensar que con su popularidad podrá hacer pasar sin dificultad esta Carta Magna tan importante para él.

Aunque no hay sondeos, "no hay duda de que el No no puede ganar", dijo el francés Hervé do Alto, especialista en Ciencias Políticas, quien destacó la "ausencia de movilización de campaña electoral y la escasa movilización de la población".

El país está en calma en víspera del referéndum, pero el camino estuvo plagado de episodios violentos en los últimos dos años por el choque de visiones entre el gobierno y los sectores conservadores que ocuparon el escenario político durante los últimos 20 años.

Frente a una oposición debilitada pero aún muy activa, Morales pidió anteanoche, en el cierre de su campaña, una victoria contundente para darle un "mazazo" mañana a los "vendepatrias" de la derecha que, según él, retrasan el avance hacia la construcción de un "nuevo país con igualdad para todos".

De acuerdo con el presidente, la aprobación de la nueva Carta Magna configurará un "proceso de cambio sin retorno, irreversible", según dijo en el cierre de campaña en la Plaza de Armas de La Paz.

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