Morales y Cobos, más cerca de la conducción radical unificada

Sanz, el candidato de unidad para presidir la UCR, ya no pone reparos para asumir
Separados por estilos y estrategias políticas contrapuestas, Gerardo Morales y Julio Cobos acordaron en la larga tertulia de la madrugada del miércoles 21 de octubre pasado una tregua en su disputa por la conducción del radicalismo.

Y van por más. Convencidos de que su principal adversario es Néstor Kirchner y de que su objetivo es lograr que la UCR vuelva a ser gobierno en 2011, el senador jujeño y el vicepresidente dieron, en los últimos días, algunos pasos certeros hacia una conducción unificada, con el senador Ernesto Sanz como prenda de paz entre ambos. Pero las disputas entre los dos sectores continúan vigentes.

"Kirchner avanza sobre todo; está haciendo kirchnerismo explícito con violencia incluida. No podemos seguir peleándonos entre nosotros", afirmó a LA NACION el cordobés Mario Negri, a modo de resumen del pensamiento del Comité Nacional, compartido en los despachos cercanos al del vicepresidente.

Pero las coincidencias, expresadas en los recientes actos de festejo por los 26 años del triunfo electoral de Raúl Alfonsín, que marcó el retorno de la democracia, se terminan en esos objetivos de máxima. Cobos insiste en una conducción de la UCR que se adecue a sus deseos presidenciales, y postula a Ernesto Sanz como candidato de consenso. Morales aceptaría a Sanz como su sucesor, aunque hasta hace poco no descartaba jugar él mismo por su reelección a condición de que fuera con "consenso absoluto".

Amparado en las encuestas, el vicepresidente cree ser el mejor posicionado para que el radicalismo vuelva a la Casa Rosada. Morales, en tanto, se inclina por fortalecer el tándem mediático y político con Elisa Carrió -adversaria declarada del vicepresidente- y el socialismo. Su sector desconfía de los vínculos de Cobos con Gabriela Michetti y Francisco de Narváez, de Unión Pro. El vicepresidente, a su vez, sostiene a su partido, Consenso Federal, por si el acuerdo radical no prospera.

Las visiones contrapuestas dividen aguas, más allá de que tanto Morales como Cobos se prometieron cara a cara bajar los decibeles de la pelea. Quieren evitar de aquí en más un desgaste como el vivido en Corrientes, donde Ricardo Colombi (candidato de la UCR oficial) se enfrentó pública y violentamente con su primo, el gobernador cobista Arturo Colombi. Los recientes acuerdos alcanzados en Tucumán y Mendoza para lograr una conducción colegiada fueron noticias auspiciosas de esta semana.

Sanz es el candidato a presidir el partido que conformaría a ambos. "Ya no dice que no. Ahora lo está pensando", dijeron a LA NACION desde el comité central de la calle Alsina. "Voy a estar donde el partido lo necesite", se le oyó decir a Sanz, aunque presidir el Comité Nacional a partir de diciembre no sea, precisamente, su principal deseo.

Las tensiones subsisten. Un ejemplo: el sector de Morales trabaja para que Ricardo Alfonsín presida el bloque de Diputados a partir del 10 de diciembre, mientras Cobos prefiere al actual titular de ese bloque, Oscar Aguad. A Cobos le molesta que dirigentes cercanos a Morales le aconsejen renunciar a su cargo para poder volver al partido.

El 4 de diciembre, fecha en que se renuevan las autoridades del Comité Nacional, será clave. Hasta entonces, la UCR será sede de una disimulada disputa por el poder entre dos protagonistas con intereses claramente diferentes.

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