Montoya le puso el cuerpo a casi todo lo que le tiraron

Tuvo algunas atajadas notables y aguantó la insistente ofensiva del local. Fue clave en el resultado.
Tuvo que ir a buscar dos veces la pelota al fondo de su arco, algo a lo que por cierto no está nada habituado -a Vélez, hasta anoche, sólo le habían marcado un gol en este Apertura-. Aun así, Germán Montoya tuvo ayer una actuación clave, y fue el principal responsable de que Vélez se llevase un punto de la cancha de Lanús y conservara su invicto en el campeonato.

El arquero cordobés tuvo ocho intervenciones para destacar, y media docena de ellas fueron en el primer tiempo, cuando Independiente sorprendió al campeón con su planteo agresivo y puso en aprietos a la defensa visitante. En esa primera mitad, Montoya fue determinante para que el equipo de Gallego no pudiera irse al descanso en ventaja.

El arquero se jugó la vida contra Piatti en un mano a mano, tapó un remate cruzado bajo de Silvera, le sacó un puntazo a quemarropa de Gandín al córner a quemarropa, respondió ante un zurdazo de Mancuello desde la media luna...

Esta vez dio la impresión de que Montoya no pudo contar con la muralla de contención del juego aéreo que habitualmente edifican Domínguez y Otamendi. Eso al menos parece indicar el hecho de que los dos goles de Independiente llegaron por esa vía. Y habría que agregar que, en la jugada anterior al empate de Matheu, el arquero le tapó un cabezazo tremendo al propio capitán de Independiente.

"Me voy con sensaciones encontradas, raras -dijo la figura del partido-; tuve mucha tarea, algo que no es habitual porque Vélez es un equipo que defiende bien, y porque cuando nos pusimos 2-0 pensé que iba a ser muy difícil que lo dieran vuelta".

Montoya, de todos modos, aceptó que el empate "le queda bien al partido, porque el primer tiempo fue claramente de Independiente y en el segundo nosotros fuimos mejores". Y destacó la actitud del equipo: "No es fácil jugar con la actitud con que lo hicimos hace tres días ante Boca y volver a hacerlo hoy. Y el miércoles ya tenemos que jugar por la Sudamericana, un partido que para nosotros es clave porque la idea es pelear en los dos frentes".

Ya pasaron aquellos primeros tiempos cuando, recién llegado de Belgrano de Córdoba, pasó altibajos y alternó el arco con Marcelo Barovero. Eso se terminó definitivamente cuando a principios de este año llegó Ricardo Gareca y decidió darle el buzo titular (que no lleva el número 1, sino el 25 que usó en la espalda históricamente el arquero cordobés). Ahora es campeón y demuestra que tiene con qué. Y, más importante para él, disfruta de las sonrisas de Jazmín, su primera hija.

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