MONTIEL: "PODRAN ACUSARNOS E INVESTIGARNOS, PERO NUNCA SE NOS PEGO NI UN ALFILER"

El ex gobernador de Entre Ríos, Sergio Alberto Montiel, dio discurso en Aldea Brasilera, donde una comisión conmemoró el cruce del río del gas, y remarcó que "se hicieron obras, que se los puede acusar pero que nunca se les pegó un alfiler".

Al inicio de su alocución, el ex mandatario señaló que "estamos reunidos para rememorar el cruce del gas, apoyamos esta idea y ayudamos a su concreción.

Pensamos que era hora de que el radicalismo fuera capaz de superar las miserias humanas. Hay una tradición radical que no se si existe en otra provincia. Entre Ríos comenzó una transformación en profundidad. A veces leo el programa de gobierno del año 14 y realmente me llena de orgullo y satisfacción las cosas que planteaban nuestros radicales, que en su espíritu siguen siendo las cosas que plantemos hoy".

"Alem dijo que no puede hacerse política sin ética y moral tanto en lo público como en lo privado. Por eso el radicalismo a través del tiempo se preocupa por dar soluciones a los problemas de todos, por eso rechaza el clientelismo de repartir los recursos del Estado, como si fueran una propiedad del gobernante para asegurarse los votos y su permanencia, no para que cambie la manera de vivir de quienes no han tendido la oportunidad de vivir con dignidad", dijo.

"Los mantienen de rodillas dándoles algo para que subsistan, pero nada para que mejoren. Son amorales políticamente y el radicalismo no es así. Nos ha tocado luchar denodadamente contra todo en el país. Este partido tiene más de 100 años y luchó contra las oligarquías y los gobiernos militares, contra las dictaduras, los gobiernos populistas en todos sus excesos. Con errores, con inconveniente, pero manteniendo las ideas de moral esencial, para que un país progrese adecuadamente", aseveró Montiel.

Seguidamente, el político dijo que "acá se señaló la postración de Entre Ríos y del país. Permanentemente vemos la corrupción como un elemento de gobierno, para comprar un Borocotó, un antes y un después también. Para tratar de hacer hocicar, como dicen en el campo, a quien está en una función publica para tengan que arrodillarse y así poder cumplir sus funciones de un gobierno".

"Hay una diferencia esencial entre una cosa y otra. Oscar Aguad, interventor en Corrientes, diputado nacional, hombre importante en la vida del partido. Nadie lo puede acusar de haberse llevado un alfiler al bolsillo y estuvo muchos años en la función pública. El tenía la autoridad total para plantear el fin de la corrupción como una forma autoritaria y personalista de ejercer el poder como lo estamos sufriendo".

"Fue un radical en el 83 quien encabezó la transformación de la república. Quien piensa que Raúl Alfonsín se llevo un alfiler a su bolsillo. Cuando murió todo el país se levantó con dolor para saludarlo y reconocerlo. Todos sabiendo que era un hombre que representaba la honestidad en la función pública", aseveró el ex gobernador.

"En esta provincia gobernada tantas años por el radicalismo y sometidos a tantas persecuciones, y a mi en particular. Nadie puede acusarnos de que se nos pegaban los alfileres. Podrán acusarnos de cometer errores, pero somos humanos", y mostrando sus manos dijo "yo entré y salí así de Casa de Gobierno. Ninguno de los procesos que me han abierto estos señores tienen ni siquiera la indicación de que hay un problema económico o de inmoralidad política. Tratan de encontrar errores pero que puede haber No han conseguido nada con los procesos que me hicieron".

Afirmó que "puede haber errores pero no delitos. Podemos equivocarnos pero no cometimos delitos. Mal que le pese a estos adversarios de ocasión, no van a poder conseguirlo".

"Vale más buscar poder que ejercer poder, como corresponde en función de las necesidades públicas. Esto nos diferencia. Y en función de esto también se cometen errores. Tal vez los nuestros fueron tratar de competir en ese terreno falso, con quienes son nuestros adversarios. Por no querer compartir lo que no es propio".

Según la noticia de Canal Once, el caudillo afirmó que "hay que volver porque el radicalismo debe entender que es una fuerza que trasciende los límites de su propio partido" y recordó "una nota en la aguda crisis del radicalismo, cuando había caído el gobierno de De La Rúa. Félix Luna vino a dar una conferencia y nos llenó de satisfacción cuando recordó a Hipólito Irigoyen y decía el radicalismo no puede desaparecer, porque representa la república honesta y honrada. Hay que luchar para que el radicalismo subsista. Eso lo decía un historiador tan argentino y despegado de compromisos como Félix Luna".

"Ricardo Balbín a veces recordaba ‘cuando el país entra en crisis nos buscan, porque somos el punto de referencia para recuperar la república", aseveró.

"Uno tiene que ir a un gobierno no tanto por los halagos que se puedan conseguir, sino para llevar adelante ideas, proyectos y planes que ayuden a la sociedad a la que se pertenece".

"Somos una provincia fuertemente federalista. Medio empacados y llenos de orgullo por nuestro federalismo. Llenos de respeto por Urquiza, que prefirió perder su fama y su vida porque más allá de los intereses de la misma defendió el sentido de la nacionalidad"

"El radicalismo fue demostrando a través de todos los años como ha tratado de levantarse, con un federalismo integrado en la fuerza de la provincia y de la Nación", subrayó y cito algunos ejemplos: "En 1927, el gobernador Eduardo Laurencena consiguió del presidente Marcelo T de Alvear las balsas que nos servían de tránsito automotor con Santa Fe. Fermín Garay llevó adelante la obra de Zárate-Brazo Largo. Provincia y país en un federalismo auténtico. El túnel fue una obra que rompía por primera vez el sistema de comunicaciones de Argentina, todo centralizado hacia Buenos Aires. El túnel era transversal y lo manejaban las provincias y el gobierno nacional en un gesto de federalismo, le dio el dinero para que se sirviera de caja mientras se hiciera la obra".

Seguidamente, se refirió a la situación de la provincia en sus gobiernos: "En 1987 dejamos la provincia en óptimas condiciones, con 416 obras públicas. Así terminaron, no hechas, sino negociadas. Lamentablemente, pagamos pero no se hicieron. Por segunda vez goberné Entre Ríos, en la primera hicimos los créditos a valor producto para la gente del campo, peleamos por la Dirección Provincial de Vialidad para tener caminos eficientes, habíamos peleado por Puerto Ibicuy, repuesto el tren de Paraná a Buenos Aires. Todo fue volteado, no se cayó".

"En la segunda gestión, en la campaña propusimos crear una universidad provincial, la única que existe en Argentina, para eso juntamos los institutos existentes. Los clientelistas iban a pedir que no se la autorizara y el gobierno de De La Rúa lo autorizó y decretó que debía existir. Presidente y gobernador radical, más allá de errores y defectos".

"Junto con esto algunas otras cosas. Pero asistimos a lo que era una obra esencial de nuestra primera gestión: el gas. El cruce fue una proeza muy grande para cruzar más de 20 kilómetros por debajo del río. Yo estuve en el obrador y ví como con cada golpe dado, se acercaba el gas a nuestra provincia. Quedaban para usar durante dos años el gas pero pagarlo al valor de los otros combustibles, y sus ganancias quedaran para la empresa de gas que habíamos creado con empleados trasladados de otros organismos. Creamos en el banco una cuenta donde cada uno aportaba lo que valía la conexión, pero no podía ser tocada por el gobierno, esa suma recién se podía utilizar al hacer la conexión, sino el dueño la podía retirar".

"Al eliminar la empresa de gas y al eliminar la jurisdicción que tenía la provincia de tener su gas, la privaron a la provincia de una renta de 300 millones de dólares, cuando el presupuesto no llegaba a 500. Esto significaba repartir energía y tener ganancias. Haber transformado a Entre Ríos no solo por la obra sino por la utilización. Pero eso se paro por el clientelismo".

"Se le daba a una persona un zapato antes de las elecciones y el otro después. Clientelismo. No se le permitió a nadie levantar cabeza. Siempre iban a tener que venir de rodillas a pedir, el otro zapato. Que diferencia esencial, entre esta obra tan trascendente que cambiaba la vida familiar y económica de la provincia. La empresa estaba echa para todos no para algunos. Lo cambiaron para mantener una porción de votos que les permitiera mantenerse en el poder. Fingiendo que esto era democracia, diciendo que estas eran las actividades y deseos de la población y la población lo que quiere es vivir de su trabajo, bien remunerado, mandar los chicos a la escuela sin depender del caudillo de turno. Que haya posibilidades para todos. Está lleno de argentinos que no pueden acceder a una vida mejor. Por culpa de este clientelismo, por calificarlos de alguna manera", fustigó.

"Cuando hicimos esta obra pensamos en la industria por eso entramos por el parque industrial, para que la industria fuera la primera beneficiada y se pudiera generar mas trabajo. Buscamos hacerlo de manera eficiente".

"Cuando se compara este sistema de servicios públicos que hicimos y donde impera el interés común, y el de las obras no hechas para hacer distribucionismo. Por más que regalen zapatos, heladeras y cocinas no van a poder destruir este radicalismo. No les damos zapatos, preferimos hacer una escuela, darles trabajo, levantar un hospital, hacer un camino, traer el gas".

Finalmente, agradeció "enormemente a la comisión que vuelve a recordar esta obra, no por ser de un gobierno, sino por ser una obra política trascendente, con profundo contenido económico y social, en la integridad total del radicalismo y de todas sus fuerzas".

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