El monotributo será más caro y dejará de ser un trámite simple

Crearán un régimen de información para monotributistas. La AFIP quiere corregir el esquema actual, al que considera una “bolsa oscura” que da lugar a muchos fraudes
El Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes dejará de ser simple ya que los que quieran adherir al monotributo deberán cumplir con un régimen de información y presentar declaraciones juradas, lo que obligará otra vez a pagarle a un contador.

Las autoridades también tienen en carpeta una suba de las escalas del monotributo que empezó a trabajarse en la AFIP durante la gestión de Claudio Moroni y que sigue avanzando silenciosamente por los pasillos del organismo, aunque todavía no llegó al escritorio de Ricardo Echegaray. El funcionario recién se dedicará a analizarla luego de completar la reglamentación del blanqueo de capitales y la moratoria de impuestos y aportes y contribuciones a la seguridad social (ver pág. 3). Además, la modificación saldría por ley, lo que recién se podría hacer a partir de marzo.

Los datos que se pedirán en el nuevo régimen informativo del monotributo son fundamentalmente el patrimonio, junto a los principales ingresos y algunos registros relevantes sobre gastos. Cuando las pymes sólo podían ser contribuyentes no inscriptos en IVA generaban información a través de la declaración del Impuesto a las Ganancias, mientras que ahora el Régimen Simplificado crea una “bolsa oscura” donde se esconden muchos casos de fraude fiscal.

Además, en la AFIP detectaron que el enanismo fiscal en IVA y Ganancias que se produce cuando los contribuyentes con más poder contributivo se refugian en el monotributo (declarando menos facturación que la real) también terminan escondiendo propiedades e inversiones por las que deberían pagar el Impuesto sobre los Bienes Personales.

Las fuentes oficiales defendieron la decisión de generar un régimen de información, ya que al contar con más datos sobre el contribuyente se podrán hacer mejores cruces de bases de datos y bajar el costo de perseguir la evasión por montos bajos.

En el Régimen Simplificado están inscriptos cerca de 2 millones de pequeños contribuyentes de los cuales pagan regularmente 1,3 millón.

Derogación de facto

Sin embargo, desde el sector privado se insiste en que el efecto inflacionario sobre la facturación de las empresas está provocando que pequeñas y medianas firmas deban dejar obligatoriamente el monotributo e inscribirse en IVA y Ganancias, con el encarecimiento de la presión impositiva y la complicación en la administración tributaria, mucho mayor para el régimen general que para el simplificado.

Los especialistas remarcan que la no actualización de escalas desde hace una década equivale a derogar paulatinamente el monotributo, ya que en cada recategorización cuatrimestral van quedando más pymes afuera del régimen. La facturación máxima anual para ser monotributista es de $ 72.000 para los servicios y de $ 144.000 para el resto de las actividades.

Cuando por efecto de la inflación el pequeño contribuyente resulta excluido del régimen por superar los topes de facturación, debe tributar según el régimen general de cada tributo.

En el caso del IVA, su impacto dependerá del mercado en que opere el contribuyente que hasta ese momento era monotributista y la posibilidad concreta de trasladar o no el gravamen. Si sus prestaciones fueran a consumidores finales, contribuyentes exentos o monotributistas, se verá obligado a desagregar de su facturación el IVA, debiendo soportarlo con su propio patrimonio. A este escenario, se sumará el impacto del Impuesto a las Ganancias y del aporte jubilatorios como autónomo.

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