Los monotributistas se quedarían sin obra social

Los monotributistas se quedarían sin obra social
Las prestadoras sindicales exigen una suba de aportes de casi el 200%. Dicen que la prestación de servicios podría cesar esta semana.
Más de dos millones de monotributistas corren el riesgo de quedar sin cobertura de salud. Las obras sociales sindicales darán a conocer esta semana su decisión de no prestar atención sanitaria a esos contribuyentes para protestar por la falta de actualización en los montos que deben aportar para obtener los servicios. El portavoz de la advertencia fue el secretario de Acción Social de la CGT, Armando Cavalieri.

“Existe una decisión de la CGT de no atender más en las obras sociales a los monotributistas. Si el Gobierno quiere recaudar más a costa nuestra, que les dé asistencia médica en el hospital público”, dijo Cavalieri a Crítica de la Argentina.

El dirigente, jefe del Sindicato de Comercio y de la obra social del gremio, una de las más grandes del país, se quejó de que el Gobierno no haya aumentado el aporte destinado a las organizaciones sanitarias de los sindicatos a cambio de la atención médica.

En la actualidad, los monotributistas obtienen los servicios de las obras sociales por 37 pesos y su grupo familiar, en el caso de Comercio, por 90 pesos. Cavalieri dijo que el monto está por debajo del aporte de los trabajadores activos del gremio, que por grupo familiar pagan 120 pesos.

El sindicalista comentó que la decisión quedará ratificada esta semana en una reunión de la mesa chica de la CGT. El paso siguiente será notificar “a los presidentes de las obras sociales para que dejen de prestar atención médica” a los afiliados al régimen simplificado para pequeños contribuyentes, advirtió.

En el último mes del año los dirigentes tenían virtualmente cerrado un acuerdo con la ministra de Salud, Graciela Ocaña, para actualizar el aporte.

La normativa, sin embargo, no se publicó, y en el Ejecutivo dijeron que esa actualización no será una prioridad al menos hasta marzo, una vez reglamentada la ley de blanqueo de capitales y la moratoria impositiva.

Fuentes oficiales minimizaron las quejas de los gremios al afirmar que los monotributistas son poco propensos a atenderse en las obras sociales y que muchos de ellos son afiliados a empresas de medicina privada.

Cavalieri aseguró que para sostener la atención a los monotributistas el aporte debería subir de $37 a por lo menos 90 pesos. “Darles salud nos cuesta mucha plata que impacta en los costos de nuestras obras sociales. Por lo general es gente de clase media que por cualquier cosa va al médico. Tienen más cultura preventiva que nuestros propios afiliados”, explicó. La obra social de Comercio cuenta con unos 700 mil afiliados y sus grupos familiares. También está obligada a prestar atención a 200 mil monotributistas.

El dirigente se quejó de que no existan límites en los requisitos para la atención médica de esos contribuyentes: “Vienen mujeres con ocho meses de embarazo y discapacitados. En la CGT hay unidad de criterio, todos estamos en contra de seguir con esta modalidad”.

Según Cavalieri, “lo más escandaloso es que tanto el que factura 40 mil pesos por año como el que factura 140 mil pesos, todos pagan 37 pesos por igual”. Luego de la creación del régimen de monotributo, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo ideó que las obras sociales prestasen salud para esos aportantes como mecanismo para atraerlos al sistema y blanquear su situación. Las organizaciones sindicales, que en un principio se incorporaron entusiastas a la modalidad, sumaron complicaciones en los últimos años por la falta de actualización de los montos de los aportes.

Las obras sociales más afectadas son las que tienen las redes más grandes de atención sanitaria, como Osecac (Comercio), Construir Salud (albañiles) y Osuthgra (Gastronómicos). El secretario de finanzas del sindicato gastronómico, Norberto Latorre, dijo que en su gremio se atienden casi 400 mil afiliados y sus familiares, y 80 mil monotributistas.

“El problema que tenemos con los del monotributo es que por lo general son de buenos ingresos, llegan a la obra social con un auto importado y te patean la puerta para exigirte prestaciones que ni nuestra propia gente pide”, argumentó.

Latorre mencionó que Osuthgra atiende en la actualidad a cuatro pacientes que sufren la enfermedad de Fabry, un mal poco común de origen genético que se origina por la falta de producción de una enzima. “Son cuatro monotributistas que nos direccionaron y cuya atención nos cuesta 90 mil dólares por mes”, explicó. Y agregó que la obra social atiende a 1.500 discapacitados que no son gastronómicos.

Según el dirigente, la situación se agrava por los amparos judiciales a favor de pacientes que reclaman la cobertura de su obra social en tratamientos incluso no contemplados por el Programa Médico Obligatorio (PMO). Y agregó que la Administración de Programas Especiales (APE), un organismo del Estado que les reembolsa a las obras sociales el costo de los tratamientos complejos, “tiene valores desactualizados de hace diez años”.

Latorre agregó que por ese desfase, “la obra social gasta en esos tratamientos 5 millones de pesos por mes” y que la APE “sólo restituye 2 millones”.

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