Monitoreo oficialista a las conversaciones de Duhalde

Inquieto, y con ánimos de venganza, Eduardo Duhalde no deja el teléfono en paz, ni cierra las puertas de su casa o de la quinta de San Vicente para quien quiera visitarlo. Y si es alguien que hasta ahora comulgó con Kirchner, mejor. Como contrapartida, en Olivos están muy atentos y celosos de esos contactos, con miradas intrigantes sobre los posibles interlocutores del lomense.
Los hay en el Congreso, en la Provincia y en la Casa Rosada. La Tecla recogió dos versiones similares que dan cuenta de que Kirchner ya no confiaría tanto en el operador Juan Mazzón, el hombre que en su momento le armó a Kirchner a pedido de Duhalde, y luego le armó al patagónico.

"El chueco" habría vuelto a hablar con Duhalde pese a ocupar un despacho contiguo al de la Presidenta. En Balcarce 50 o en el Congreso habría línea a Lomas de Zamora. Las conversaciones del ex presidente también incluyen a Scioli, y eso, para el sentir pingüino sería poco menos que una traición, y difícil de perdonar.

Otra de las preocupaciones para la estrategia patagónica es a través de quién habla Duhalde, más allá de las acostumbradas salidas de su esposa "Chiche" o algunos conspicuos seguidores como Carlos Brown. Y allí es donde entra a tallar la mesa de enlace.

No pocos advierten en Eduardo Buzzi "algo de letra del cabezón". Otros, sin embargo, ven al titular de la Federación Agraria "más cerca de De Narváez".

Lo cierto es que en Olivos se monitorea con precisión científica a quienes podrían conversar con el lomense. Lo intuyen peligroso, y saben que tiene un plato frío esperando para saborear la venganza.

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