Monederas: postergan una reunión y crece la polémica

La comisión de Transporte realizará nuevas consultas. Es firme el rechazo del mayoritario bloque radical a la intención de las empresas de instalar las monederas en los colectivos.
El renovado interés de las empresas del transporte por imponer la instalación de monederas en los colectivos deberá esperar una semana más para ver algún tipo de avance en la iniciativa, en razón de que ayer la comisión de Transporte postergó el debate y las consultas que tenían previstos sobre el tema.

Será el miércoles cuando la cuestión sea puesta nuevamente en el orden del día y se reciban varias opiniones, entre ellas la del secretario general de la Asociación Bancaria en Mar del Plata, Fernando Cuesta.

La presidenta de la citada comisión, la edil radical Verónica Hourquebié, una firme opositora a la idea de que se vuelvan a manejar monedas sobre los micros, informó que la reunión de Transporte debió suspenderse porque se hallaban ausentes cuatro de los nueves integrantes del grupo de trabajo. En efecto, los concejales Juan Domingo Fernández, Ricardo Alonso, Fernando Rizzi y Carlos Filippini habrían de ser recibidos en La Plata por el ministro de Seguridad, doctor Carlos Stornelli, a quien habrían de plantearle inquietudes de la ciudad relacionadas con su área de acción.

Ahora propician un sistema mixto

En cuanto a las monederas, su instalación vuelve a ser centro de una viva polémica con motivo de que la cámara de transportistas insiste con que sean aceptadas por la Municipalidad, no ya cómo exclusivo reemplazo del actual sistema prepago con tarjetas magnéticas sino como complemento de las tarjetas por aproximación, o de "contact less", como también se las denomina, sistema que, poco tiempo atrás, fue recomendado por una mayoría de los concejales, tras demostraciones de sus ventajas que se realizaran en el mismo recinto del Concejo Deliberante.

La controversia se produce mientras el actual servicio de tarjetas magnéticas pasa por una sospechosa crisis de abastecimiento. Cada vez son menos los lugares donde se las vende y esto se advierte con sólo ver las larguísimas colas que se forman diariamente en Independencia y Luro, frente a la precaria casilla de venta allí ubicada.

"Buscan el disgusto de la gente"

Los más desconfiados no tienen duda de que no es causal que el reclamo de los empresarios del transporte coincida con la escasez de tarjetas y las dificultades cada vez más importantes para recargar las que ya están en funcionamiento. Y apuntan al hecho de la UTE El Libertador, la administradora del actual ordenamiento de venta de boletos, está formada por los mismos ejecutivos del sector. "Estas son formas de presión para provocar el disgusto de la gente y crear las condiciones para ir a las monederas", señaló ayer Hourquebié, quien está ratificando su oposición a estas máquinas porque con ellas la Municipalidad perdería nuevamente el control sobre la recaudación, además de otros problemas como el de la probable falta de monedas y el incremento de los costos que demandarían la necesidad de dar más seguridad a los choferes y el traslado del metálico hasta los bancos.

De todos modos, la comisión de Transporte parece ahora menos unificada que en abril y de mayo, cuando rechazó el primer avance de la Cetup para conseguir las monederas. En esa oportunidad los ánimos se caldearon al punto de que los concejales Abud y Alonso a poco estuvieron de irse a las manos con el presidente de la Cámara, Pascual Ferraresi.

Los ediles del oficialismo en Transporte, Marcela Amenábar, Claudia Rodríguez y Martín Aiello ahora serían proclives de aceptar un sistema mixto, si bien las monederas, en caso de ser aceptadas, ya estarían en funcionamiento antes del verano y las tarjetas de aproximación demandarían no menos de ocho meses para estar en vigencia, entre la elección de las proveedoras y los inevitables tiempos de prueba.

Hourquebié y otros concejales del radicalismo consideran que lo más conveniente sería prescindir de las monederas, pero cambiar las tarjetas magnéticas por la de aproximación, porque éstas entre otras ventajas suponen la de poder recibir carga virtual y admitir saldo deudor, esto es que posibilitarían aún sin crédito el pago de uno o dos boletos, por ejemplo a la noche, dándole tiempo al pasajero para hacer la recarga al día siguiente, momento en el que el sistema recuperaría lo adeudado.

Además, y esto Hourquebié lo subraya especialmente, tienen menos desgaste en las lectoras por no haber contacto entre la tarjeta y el equipo. Y, por sobre todo, la Municipalidad podría mantener el control sobre el dinero.

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