Momentos de tensión por la usurpación de terrenos

Decenas de familias se instalaron en un predio ubicado en avenida Ejército del Norte, entre Chile y Paraguay, para exigir la entrega de los mismos y la construcción de viviendas.
Momentos de tensión se vivieron en los terrenos ubicados en avenida Ejército del Norte, entre Perú y Colombia y hasta Paso de Los Andes, donde varias familias se asentaron para exigir la entrega de los mismos y la construcción de casas. Los primeros movimientos comenzaron en la noche del viernes, luego la policía, orden judicial mediante, logró sacar la gente, que en la tarde de ayer avanzó nuevamente por la esquina de Colombia ante la presencia de efectivos de las comisarías de la zona, infantería y personal de bomberos.

Según Mirta Barros, una de las mujeres que actúa como vocero del grupo, se trata de unas 400 familias sin viviendas que pretenden acceder a las mismas mediante el pago de cuotas accesibles. "Tomamos la decisión luego de que nadie nos brinde respuestas a nuestros pedidos. En principio éramos 150 familias que llegamos en la noche del miércoles, luego se fueron sumando más y ahora somos como 400", explicó, aunque el número era mucho menor en la tarde de ayer.

La señora, casada y con una hija, descartó que detrás de las usurpaciones se muevan intereses políticos. "De ninguna manera -dijo- en esta zona están los concejales Ramón Cano y Juan Carlos Mamaní y nunca nos recibieron. Nos juntamos de manera espontánea ante la necesidad y decidimos ocupar estos terrenos que están abandonados desde hace 100 años", explicó.

Dijo que fueron hasta la Casa de Gobierno donde los recibió Gustavo Usandivaras, a cargo de la Subsecretaría de Regularización Dominial, "pero sólo nos prometió una casa para las cinco personas que integramos la comitiva, y nosotros queremos una solución para todos", denunció Barros, quien dijo que estaban dispuestos a pasar la noche en el predio a pesar del frío y la presencia policial.

A todo esto, Gustavo Durán, interventor del Instituto de la Vivienda, manifestó que de ninguna manera permitirán que la ocupación se lleve adelante, ya que los terrenos están destinados a la construcción de 200 viviendas destinadas a los sectores más humildes. "En 30 días estamos licitando las obras", explicó el funcionario.

Al momento del diálogo con EL SIGLO, todavía la gente no había avanzado nuevamente para instalarse en los terrenos en cuestión, algo que finalmente ocurrió a media tarde. "Nosotros realizamos las denuncias correspondientes y esperamos que actúen la Justicia y la Policía", declaró Durán, quien seguía atentamente el desenlace de la situación.

El comisario Rubén Barrionuevo, jefe de la seccional sexta, dijo que estaban negociando con los ocupantes para que desalojen los terrenos de manera voluntaria. "La intención es que entiendan que esta no es la forma de hacer las cosas", dijo el oficial. El operativo estaba bajo la supervisión de la fiscal Teresita Marnero, de la III Nominación. Desde el Gobierno no descartaron que algunos sectores políticos se encuentren detrás de la movida, y recordaron que ya hubo incidentes similares en Monteros, Yerba Buena, Las Talitas y San Pablo.

Con las primeras sombras de la noche, se produjo una mayor ocupación de vecinos en el predio, generándose en esa instancia forcejeos con las fuerzas policiales, corridas y momentos de suma tensión. Hubo algunos contusos y heridos, al punto que un agente de la policía debió ser atendido en un nosocomio y una mujer resultó golpeada. Lo cierto es que tras las escaramuzas nocturnas, el predio quedó sin sus ocupantes y la policía montando guardia para evitar una nueva ocupación.

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