Al mal momento político del oficialismo se suman piquetes mediáticos

La situación política del oficialismo es delicada, y para peor tiende a agravarse. Desfinanciado por una crisis económica nacional que impacta de lleno en Catamarca; sin referencias políticas en el oficialismo nacional, que ya descubrió su juego a dos, tres o más puntas; y para peor, sin demasiadas ideas políticas, es un caramelo masticable para un medio que venía haciendo oficialismo mediático y que para recomponer sus ventas necesita legitimarse no ocultando más la verdad.
Cualquiera sabe que derecho y siempre hacia delante, no se llega muy lejos. Esta verdad, traducida a periodismo, la sabe cualquier estudiante de periodismo: significa que el medio que hace oficialismo, tarde o temprano, pierde credibilidad, y por lo tanto sus ventas caen.

Eso pasó en nuestra provincia. El diario de mayor tirada abusó en su militancia oficialista hasta que sus ventas cayeron un 60 por ciento (porcentaje reconocido por los propios directivos del multimedio). Era de esperarse.

El volantazo dado por el multimedio para no estrellarse implica una línea editorial que contenga ideas que en otros momentos hubieran significado verdaderos exhabrutos. Por ejemplo: "gobernar, como vivir, es establecer prioridades, elegir entre varias opciones la que mejor acomode a los objetivos buscados. En esa disyuntiva, el Gobierno de Catamarca eligió priorizar en la asignación de sus recursos el aumento de la planta de personal de la administración pública y el financiamiento de obras faraónicas en muchos casos prescindibles, sin tener en cuenta el carácter circunstancial y excepcional que tenía la bonanza ni, por consiguiente, de donde sacaría el dinero para cubrir los gastos estructurales generados cuando la bonanza cesara".

Son verdades que en Catamarcactual las dijimos siempre, no porque seamos más que nadie, aunque cuando las decíamos muchas veces se nos hizo a menos, no en la consideración de quienes nos siguen desde hace años claro.

La caída importante de la venta del diario insignia del multimedio preocupó mucho a los directivos y, fundamentalmente, al propietario. Eso explica la repentina virulencia contra el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral.

Estos últimos días se llegó a decir, con razón desde luego, que "la falta de prudencia para administrar el erario, lesionó seriamente la autoridad política gubernamental para salir al cruce de las exigencias de los empleados públicos. Para ilustrar el irracional criterio con que se invirtieron las fortunas que recaudó Catamarca por diversas vías entre 2004 y 2007, basta consignar que se gastaron millones en hosterías económicamente inviables, de cuya explotación nadie quiere hacerse cargo, mientras problemas infraestructurales básicos como la energía y el agua potable continúan irresueltos. El costo político comienza ya a impactar sobre el propio Brizuela del Moral, cuya libertad para moverse se ve limitada en los últimos tiempos por un fenómeno del que nunca antes fue blanco en forma personal: escraches, piquetes y manifestaciones".

Pero estos exabruptos de la prensa hasta ahora considerada amiga, "bien gauchita y dócil" decían en los pasillos de Casa de Gobierno, llega en el peor momento para el Gobierno provincial, que al mal momento político debe sumar estos piquetes mediáticos; por eso algunos integrantes del oficialismo ya piensan cómo catamarqueñizar el "qué te pasa Clarin…".

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