Molinos se asoció con grupo Los Grobo

La empresa de Gregorio Pérez Companc compró el 25% de Los Grobo Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), que hasta ayer era el 100% del grupo que capitanea Gustavo Grobocopatel.
«No buscamos otra cosa que aportarles fondos a nuestros proveedores sin tener que darles créditos de manera directa. No hay ninguna otra intención». Una alta fuente de Molinos Río de la Plata se apresuraba ayer a aclarar el alcance de una inversión menor en el monto pero significativa por el socio elegido: la empresa de Gregorio Pérez Companc compró el 25% de Los Grobo Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), que hasta ayer era el 100% del grupo que capitanea Gustavo Grobocopatel. Lo pagado es ínfimo ($ 60.000) pero Molinos hará un aporte de casi u$s 2 millones a la SGR, monto que le permitirá prestar hasta u$s 3 millones a su cadena de valor.

El régimen de SGR fue pensado para permitirles a pymes sin acceso a financiación bancaria el ingreso a créditos «no tradicionales»; estas pymes emiten cheques diferidos con fecha cierta de vencimiento, los que a su vez están refrendados por la SGR. Esos cheques son ofrecidos en el mercado bursátil, y el «colateral» de la SGR son los activos que comprará la pyme con el crédito obtenido por esa vía. Lo cierto es que este esquema, hasta ahora, sólo funcionó en la teoría: las SGR vinculadas con organismos oficiales han sido en cierta parte un instrumento de favores políticos que un vehículo de financiación.

«Pusimos una ficha chica, y vamos a ver cómo funciona. La idea es facilitarles el crecimiento a nuestros proveedores; por caso, si uno de ellos es un distribuidor y quiere comprar camiones nuevos, puede hacerlo al contado con los fondos obtenidos a través de este mecanismo, y nosotros nos aseguramos el recupero con la prenda sobre esos camiones», explica la fuente de Molinos. «Nada más que eso: sabemos que habrá algunos que imaginarán que estamos mirando el grupo Los Grobo para entrar, pero nunca compraríamos campos; nunca nos integraríamos hacia atrás...».

También la alimentaria está «mirando» oportunidades para expandirse, aunque no hay mucho en oferta en estos momentos. «Nuestros planes de inversión incluyen ampliaciones en nuestro puerto de San Lorenzo y nuestras plantas de fideos y arroz; no mucho más», dice la fuente.

Sin embargo, remarca el golpe de suerte que los acompañó en su filial italiana Delverde, una empresa fabricante de fideos cuya fábrica está en la zona de los Abruzzos, y que fuera duramente castigada por un terremoto hace algunos meses. «La planta está a pocos kilómetros de donde fue el epicentro del sismo, pero milagrosamente no fue afectada. Y encima logramos duplicar nuestras exportaciones a Canadá, Estados Unidos, Europa del Este...» La compra del 100% de la empresa se completó el primer semestre de este año, y desde entonces el management está en manos de la gente de Molinos.

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