Molestia y preocupación entre industriales y trabajadores por las fallas del servicio energético Cortes de luz y baja tensión complican a las industrias

Las fábricas denuncian quema de artefactos. Lamentan tener que convivir con la baja tensión y se quejan porque un corte de segundos las saca de producción por horas. Reclaman soluciones de fondo.
Un microcorte de energía de sólo segundos supone dos horas de parálisis para la producción en algunas industrias, debido a que las maquinarias que están en pleno proceso productivo se paran y requieren tiempo para reiniciarse y poder volver a funcionar.

Los microcortes, los cortes más prolongados y la baja tensión -que es una constante con la que deben lidiar los pequeños y grandes usuarios- tienen a mal traer al sector industrial y han asumido la forma de quejas y reclamos ante la empresa distribuidora de energía y ante el ente regulador (ENRE) que siguen sin resolverse.

A eso se suma la quema de tableros o circuitos eléctricos de maquinarias costosas que, hasta el momento, las industrias ni siquiera terminaron de cuantificar por la escasa esperanza de conseguir que esas pérdidas sean reconocidas por EDECAT.

La crisis energética viene golpeando desde que llegó el calor (y con él el mayor consumo eléctrico) al sector textil, jaqueado además por la crisis económica que repercute en menores ventas y, por tanto, menor producción.

Jorge González, secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT), remarcó que mientras las contingencias económicas son de más difícil solución, las falencias energéticas, que podrían superarse para traer alivio a la industria, siguen poniendo obstáculos a un sector en crisis.

"La energía es un desastre, se hacen parches, se traen generadores que no solucionan nadan y, encima, el Gobierno y EDECAT se tiran la pelota uno con otro", denunció el titular del gremio textil, resaltando que esa situación afecta la producción y puede llegar a traducirse en suspensiones o algún otro tipo de medida sobre los trabajadores.

Desde una fábrica textil radicada en El Pantanillo comentaron algunos de los problemas que atraviesan por las fallas del servicio eléctrico. "Tenemos máquinas que se paran por un corte de luz y demoran hasta dos horas para volver a ponerlas en funcionamiento. Por un corte, las hiladoras cortan los hilos con los que están trabajando y después hay que empalmarlos a mano, con todo la demora que eso supone", contaron desde la firma.

La baja tensión también es un problema con el que conviven diariamente las industrias. En la misma textil comentaron que cuentan con una subestación propia, cuyo transformador está a tiempo completo elevando la tensión que llega desde la distribuidora para poder dotar de los voltios que necesitan las maquinas para operar. "El transformador no descansa, lo tenemos todos los días elevando la tensión. Pero eso tiene la contrapartida de que, cuando por la noche o los domingos -momentos de menor consumo energético- la tensión se normaliza, nosotros nos encontramos con tensión alta", agregaron desde la textil.

Al menos dos plantas acusaron la quema de artefactos, entre compresores y circuitos eléctricos que corresponden a máquinas de gran costo. Una hizo los reclamos correspondientes en EDECAT y el ENRE y todavía espera respuestas. La otra, optó por reparar lo reparable y evitar el desgaste de un reclamo que no suele encontrar eco. Recientemente, este diario también había informado acerca las falencias energéticas que afectaban la producción en Ikala (ex Neba). El gerente de esa firma, Roque Maffini,había denunciado ante el ENRE los problemas que, por la calidad del servicio sufría la industria: de 100 heladeras diarias que producían en condiciones normales, habían pasado a producir 40 ó 45 unidades, con las consecuentes pérdidas económicas para una firma que no termina de recuperarse de su propia crisis.

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