"No me molesta ser psicólogo y tesorero".

Leo se diferencia de Abreu y elogia a Tuzzio. Picante, agrega: "Yo el liderazgo lo asumí desde que llegué".
Vio el primer ensayo futbolístico del año desde lejos. Sabe que recién podría ir al banco en el segundo superclásico del año porque aún se rehabilita de la fractura del cuarto metatarsiano del pie derecho. Es consciente de que no llegaron ofertas por él ("no hay nada, je"). Sin embargo, Leonardo Ponzio no se sorprende cuando los medios lo buscan. No le cuesta autodefinirse como líder y acepta que su palabra tiene peso adentro y afuera del vestuario. Y más aún desde el forzoso adiós de Tuzzio y del sorpresivo chau de Abreu. Por eso, se distiende, se acomoda en una silla del segundo subsuelo del hotel Sheraton y habla con Olé. "Lo de Sebastián fue distinto a lo de Edu. Fue una decisión individual y él sabrá si tomó la acertada".

-¿Te defraudó al irse?

-Según él, tenía una posibilidad muy grande para jugar en Europa a los 32 años que no se le iba a dar otra vez. Es algo muy personal. Cada uno es responsable de sus actos.

-¿Pero ustedes estaban al tanto de que el Loco tenía esta posibilidad?

-No. Antes de subirnos al avión para venir a Mendoza nos enteramos de que no iba a viajar por un problema personal. Fue lo único.

-El deslizó que tenía cosas que hablar con los dirigentes en nombre de todo el plantel. ¿Es así?

-No hubo nada de eso.

-¿Entonces es tema de Abreu con la dirigencia?

-Pienso que sí...

Ponzio hace silencio. Parece que va a completar la frase, pero prefiere esperar otra pregunta. Hay dos certezas: no se esperaba lo que pasó con el Loco y no lo asusta la responsabilidad de ser una de las cabezas del grupo. "El liderazgo lo asumí desde que llegué a River. Jugando o desde afuera, siempre quise lo mejor para el grupo. Y hoy las cosas no cambian".

-¿Líder se nace, como dijo Gorosito?

-Puede ser. Pero también los líderes se fortalecen con títulos, partidos, llamados a la Selección... Y obviamente, con el respaldo de tus compañeros.

-¿Y vos lo tenés?

-Siempre me sentí bien y cómodo en el grupo. Me respetan. Uno tiene una manera de ser muy temperamental y no me pesa la responsabilidad de afrontar al grupo, defenderlo e intentar ser ejemplo.

-¿No importa que seas más joven que algunos?

-No pasa por una cuestión de edad. En Zaragoza, por ejemplo, llegué junto con Gaby Milito, quien venía de ser capitán de Independiente. Y ahí también fue un peso pesado..

-¿Qué otros líderes tuviste durante tu carrera?

-En Newell's, cuando empezaba, estaban Saldaña y Cejas: tenían años en el club, iban al frente y decían las cosas justo a tiempo.

-¿Esa es la clave?

-No hay una ciencia exacta. Acá tenías jugadores como Ariel (Ortega), Gallardo, Tuzzio o el propio Abreu que se manejaban de distintas maneras.

-¿Es más difícil manejar grupos con tanto pibe?

-No. Son juveniles pero jugadores de River, y eso dice mucho. Hay que esperarlos, no darles responsabilidades de otros y apoyarlos cuando jueguen.

-¿Creés que por estas cosas Gorosito pidió refuerzos de experiencia?

-No lo sé. Seguro pidió jugadores en puestos en los que no hay tanto. Ustedes mismos remarcan que en tal posición hay sólo uno. Y mejor si los que llegan tienen temperamento, se ponen la camiseta y rinden.

-¿Si no llegan pensás que será otro año difícil?

-El año será difícil para todos y más para nosotros que últimamente no logramos lo que en general logra River. Igual, creo a full en el grupo y en que se puede dar vuelta todo.

-¿Con un River menos vistoso y más efectivo?

-Un River que no regale nada. Hoy, cualquier equipo que corra más que el otro, gana. Nos pasó y por eso quiero un equipo sólido y que se defienda bien: el gol siempre lo tuvimos.

-¿Por ahí va la idea del nuevo líder del plantel?

-Es lo que pienso. Cada uno aceptará su papel y se hará cargo. Tuzzio, por caso, es un ejemplo. Se fue con la cabeza alta, sin reproches, nunca habló mal de nadie y fue respetado por el plantel porque era líder y sentía mucho la camiseta.

-¿Lo van a extrañar?

-Sí, pero siempre pasa que se van jugadores más grandes que uno y hay que afrontar el momento. Y estoy dispuesto a hacerlo.

-¿Estás dispuesto a ser el psicólogo y el tesorero del plantel entonces?

-No sé si voy a ser el tesorero del club porque es muy difícil manejar semejante economía, ja, ja. Pero no me molesta ser el tesorero ni el psicólogo del plantel. Voy a ir a pelear por premios o a discutir con lealtad para defender la situación de mis compañeros. Como lo hice siempre. Ni más ni menos.

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