Que las modificaciones al Código de Planeamiento Urbano en La Plata no sean sólo un fin recaudatorio

Estamos preocupados. El gobierno municipal señaló que está trabajando en una nueva reforma al Código de Ordenamiento Urbano que permitirá la construcción de edificios más altos en el microcentro, más bajos en los barrios y clubes de campo cerca de la Ruta 2.
Pasaron semanas y no se conoce el proyecto. En las últimas horas el decano de la Facultad de Arquitectura, Néstor Bono, manifestó que nadie se había comunicado con dicha institución.

La ciudad de La Plata se pensó y se diseño antes de su nacimiento. Pedro Benoit, junto a Dardo Rocha, la soñaron. El casco histórico fue el orgullo de sus vecinos y la admiración de los arquitectos de todo el mundo. Sus edificios sobre la imaginaria calle 52, sus diagonales, su gran pulmón verde que se conformó con el bosque de eucaliptos, sus concepciones innovadoras y modernas.

El crecimiento de la ciudad a mediados del siglo pasado, como todas las grandes urbes de América Latina, fue el caos. La gente se instaló como pudo en el Gran La Plata, sin calles, sin cloacas o agua potable; fueron los años de las grandes migraciones rurales a la ciudad en búsqueda de trabajo en las fábricas. Sobre esa problemática se tendría que concentrar el municipio.

La propuesta de clubes de campo sobre la Ruta 2 y el mantener construcciones pequeñas en los barrios de la ciudad me parecen acertadas. Mi preocupación, como la de tantos vecinos, es la construcción de edificios altos sobre el centro. ¿El municipio tendrá en cuenta que los servicios de cloacas, provisión de agua y de energía en el microcentro están al límite de la saturación?.

He leído, también con preocupación, que no se obligará a los constructores a una cochera por departamento como se hace hoy en las grandes ciudades del mundo. Nos cansamos de despotricar por el caos vehicular del microcentro, entonces ¿por qué no exigirles a los constructores la construcción de una cochera por departamento?

Estamos a pocos meses del Bicentenario. Seamos responsables y recordemos a nuestros mayores. El municipio debe difundir el proyecto a la comunidad; luego, que participen las facultades, colegios de profesionales y expertos, las ONG’s en defensa del medio ambiente, los concejales; y, finalmente, si es necesario, modifiquemos el Código de Ordenamiento Urbano.

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