Dos modelos sindicales y políticos ocuparán bancas en San Martín

Osvaldo Lobato y José Carosio, presentan distintos matices desde los orígenes del sindicalismo, los que provienen de los gremios industriales de empresas privadas, y los que representan a los estatales.
Osvaldo Lobato llegó a la titularidad de la Unión Obrera Metalúrgica de San Martín desde un puesto de operario en la multinacional Siemens. Es peronista, siempre se mantuvo dentro de la estructura del PJ, lo que en San Martín, más que un mérito, es un milagro. Integra la agrupación metalúrgica que lleva el nombre de un sindicalista asesinado en el año 1966, Rosendo García. Se sienten herederos de Vandor, de Rucci, del "Loro" Miguel.

Consiguió ingresar al lote de concejales electos por el grosor de una pestaña, por la lista Justicialista que encabezaba Mirtha Ward y patrocinaba Graciela Caamaño, que entró tercera, detrás del "Ivoskismo" y de Unión Pro.

Lobato es el típico dirigente sindical de gremios industriales poderosos: orgánico, negociador cuando hace falta y duro cuando lo que vale es eso. Forma parte, como cabeza, de un equipo dirigente que se benefició del proceso de reindustrialización que vivió San Martín bajo los mandatos de Kirchner e Ivoskus. La U.O.M. se recompuso, volvió a tener el porcentaje histórico de afiliados, en realidad un poco menos, y por eso a pesar de su juventud es un dirigente escuchado en el secretariado nacional de la organización.

Cuando la prensa lo consultó sobre si habría algún tipo de bloque sindical, con Carosio y el textil Mellea, que viene con mandato de antes, dijo: "No, yo voy a aplicar en el recinto del Concejo Deliberante lo que decida el Consejo del Justicialismo, y si podemos estar juntos todos los Peronistas con la vista puesta en el 2011, mejor."

José Carosio llegó a la titularidad del sindicato de municipales a partir del escándalo judicial ocurrido en los comienzos de la gestión del actual intendente, cuando Ivoskus denunció al anterior secretario general, Jorge Carranza, por malversación de fondos.

Carosio entonces logró acceder al primer lugar entre las autoridades sindicales municipales.

Dirigente de perfil distinto a Lobato, que le agrega a la conducción una marcada impronta personal, tuvo una relación pendular con la administración municipal.

Ingresa como concejal colgado de la lista de De Narváez, más por no encontrar nunca lugar en el Justicialismo sanmartinense que por simpatías con el "Colorado"

Dos modelos de gestión que presentan distintos matices desde los orígenes del sindicalismo, los que provienen de los gremios industriales de empresas privadas, y los que representan a los estatales, también estarán enfrentados, en principio, por pertenecer a dos fracciones distintas del sindicalismo, y a las dos CGT existentes, ya que Lobato pertenece al sector de Caló, que se ubica entre los "Gordos" y Moyano, y Carosio apoya a la Azul y Blanca del otro sanmartinense que descolla en el gremialismo, el que no robó por dos años.

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