Un modelo que no incluye

Dentro de ocho días será el día en que marcará un cambio en la política nacional y provincial o la continuidad del "modelo".
La campaña electoral fue corta por el adelantamiento de las elecciones dispuesta por un decreto presidencial avalado por el oficialismo en el Congreso Nacional. Pero no fue un obstáculo para que las principales figuras de la política nacional vinieran a Formosa a respaldar, cada una por su lado, a sus candidatos.

Estuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner junto al gobernador Gildo Insfrán y pidió el voto por los candidatos a diputados nacionales que presenta el peronismo formoseño para mantener la mayoría en el Congreso y dar continuidad al "modelo" que arrancó con su esposo, el ex presidente y candidato a legislador nacional por Buenos Aires, Néstor Kirchner.

Fue una de las mayores puestas en escena del oficialismo de cara a las elecciones del domingo próximo.

La oposición, por su lado, recibió al carismático dirigente rural, Alfredo De Angelis, y a los miembros de la Mesa de Enlace, que pidieron a la ciudadanía formoseña el voto para los candidatos a diputados nacionales por el Acuerdo Cívico y Social, Ricardo Buryaile y la religiosa María Inés Delfino.

Con los tapones de punta

Mantengamos la paz social", reclama el Gobernador que se puso la camiseta de todos los candidatos, que aparecen escondidos detrás de su figura, pero no menciona que el sinónimo de paz en democracia no es el silencio de los cementerios. Sino el bullicio de todas las voces que claman por ser oídas.

El hombre común de la calle, valora, aquellas obras que se habilitaron en forma maratónica, pero que no le solucionan el problema cotidiano, del sueldo que no alcanza, los precios que suben diariamente, las deudas que ya no se pueden pagar, el tarifazo energético y otros temas que preocupan a los mortales.

Quienes tuvieron que demostrar su dignidad, fueron los aborígenes que cortaron rutas,

Métodos que molestan a la gran mayoría de la sociedad, pero que gracias a ello obtuvieron algunos de los reclamos postergados.

El oficialismo no ofrece nada nuevo. Sólo el continuismo de quienes están en el poder desde hace décadas, otros desde el retorno de la democracia. Muchos de ellos, van por la reelección, sin siquiera haber demostrado a sus electores el certificado de presentismo en la legislatura, menos aún haber impulsado algún proyecto que beneficie al conjunto de la sociedad.

El poder legislativo se convirtió en reparto de herencias, dado que los cargos se traspasan a sus hijos y ahora a sus nietos. Así funciona el poder político cuando se ponen diques a la sana alternancia en el poder.

Unidad

Pero en estas elecciones el oficialismo se ha encontrado con lo que no pensó enfrentar nunca: una oposición unida detrás de un candidato con peso propio y que cuya figura comenzó a crecer a medida de su compromiso con la política como herramienta para producir los cambios: Ricardo Buryaile.

El dirigente ruralista, con prensa de fuste nacional, creció al calor de la lucha del campo contra las retenciones que pretendía subir el Gobierno nacional.

Buryaile es la figura nueva en la política formoseña que logró aglutinar a la oposición, en el marco del Acuerdo Cívico y Social. A su lado se pusieron otras figuras políticas que han caído bien en la consideración social, como la del dirigente maderero Miguel Ángel Ventimiglia.

Ambos postulan que sólo con diálogo con los emprendedores se podría revertir la escasez de trabajo e inversión. Con generación de fuentes de trabajo, con la industrialización de materias primas, se generará toda una cadena económica que sacará a la provincia de la sempiterna dependencia de los fondos nacionales.

Una salida totalmente lógica. Y si es tan obvia la salida, por qué en estas décadas no lo implementaron quienes permanecen en el poder? Faltaban las obras sugieren desde el oficialismo. Pero mientras tanto? No se podía avanzar?

Todas estas preguntas estarán seguramente en la cabeza del votante el domingo. Y seguro que encontrará en el cuarto oscuro las respuestas.

Ansiedades y falsos debates

También a nivel nacional, se acerca al final la campaña de una elección legislativa cargada de ansiedad y centrada en alternativas que no existen.

La campaña electoral más pobre que recuerde la Argentina desde el retorno de la democracia entra en su última semana con las mismas carencias con las que se inició.

No hubo en ella un debate serio sobre los problemas del país y pasó casi inadvertido el hecho de que se trata de una elección legislativa, esto es, que era –es, todavía- una ocasión para que los distintos distritos empiecen, a través de sus representantes, a exigir dosis mayores de federalismo.

A esa degradación política e institucional –jalonada por un adelantamiento de pura conveniencia marital, candidaturas truchas, judicialización de la política, politización de la justicia, sospechas en la emisión oficial de documentos, hipótesis de fraude y también se agregaron en los últimos días la ansiedad de los presuntos "presidenciables" y la instalación de un falso debate en torno del "modelo".

Carlos Reutemann, en la gatera

Manifestación temprana de ansiedad, aunque en ese caso también de táctica electoral, fue la admisión del senador santafecino, Carlos Reutemann, de que si ganaba las elecciones bien consideraría la carrera presidencial en 2011. Y tardía, la toma de posición de Mauricio Macri, cuando en un programa televisivo adelantó sus intenciones de reprivatizar aquello que el kirchnerismo estatizó no por convicción y programa sino como recurso desesperado y aquello que "argentinizó" para favorecer a sus amigos.

Situándose como un candidato presidencial que aún no es o como presidente que probablemente nunca sea, Macri desnudó sus ansiedades, pero gatilló también un falso debate en torno del "modelo".

"La vuelta a los noventa" bramó enseguida el kirchnerismo, intentando revitalizar el discurso del miedo para intentar revertir las tendencias de una elección que en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país, se le complica cada vez más y que en los demás grandes distritos –Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza- le resulta francamente adversa.

Distintos modelos

El debate en torno de estatización y privatización, entre el "modelo" neoliberal y el "nacional y popular" (o "productivo", o de "acumulación con inclusión social", o de varios otros etcéteras que acuñaron los lenguaraces oficiales) es falso por varios motivos.

En primer lugar, porque el matrimonio presidencial y su elenco político, quienes se aferran desesperadamente a esa falsa disyuntiva, fueron partícipes activos del "modelo" que ahora condenan. Pilares del mismo como la privatización de YPF y del sistema previsional tuvieron en ellos no sólo manos que se alzan en una votación, sino decisivos impulsores.

En segundo lugar, porque el "modelo" de los noventa no cayó en virtud de ningún debate o de la formulación de una alternativa más o menos elaborada, sino por el peso de su propia insostenibilidad.

Recuperar el Estado

En tercer lugar, porque los seis años de gobierno kirchnerista no han siquiera balbuceado la "recuperación del Estado". Tan invocada, pero en los hechos ninguneada consigna logra todavía confundir a ciertas porciones de la ciudadanía, quienes creen verla hecha política en la reestatización de Aguas Argentinas (hoy AySA), el Correo, Aerolíneas, el control del espectro radioeléctrico y el manejo del cien por cien del sistema previsional, más la "argentinización" de YPF y varias empresas del sector eléctrico, a cuya propiedad se incorporaron amigos del poder.

Pero las "estatizaciones" kirchneristas fueron respuestas ad-hoc a situaciones específicas, no producto de debate o convicciones ideológicas, a menos que por tal se entienda el mero deseo de dar órdenes.

No hubo, en poco más de seis años, ninguna mejora significativa de las capacidades de control y regulatorias del estado, de las políticas educativas y de las políticas sanitarias, a menos –de vuelta- que se las confunda con los billetazos que permitió una recaudación generosa, regada por precios internacionales extraordinarios y una presión impositiva asfixiante.

Entre 2002 y 2008 el gasto público primario (esto es, sin contar el pago de intereses de la deuda) se quintuplicó en dólares, una multiplicación de la que la "Obra Pública" está lejos de dar cuenta.

De hecho, 2009 cerrará con un gasto público cercano o superior a los 200 millones de dólares por día. Una cifra muy difícil de visualizar en realizaciones comparables.

La cuestión, entonces, no es si después del 28 el kirchnerismo o la oposición querrán mantener o cambiar el "modelo", sino cuánto le queda a éste de vida. Las increíbles maniobras oficiales para ocultar el verdadero desempeño de la economía sugieren que no mucho. Ni siquiera el Instituto Nacional de Estadística y Censos pudo ocultar que en el primer trimestre de este año la inversión cayó casi 15 por ciento, pese a lo cual el propio INDEC –y ciertamente el Gobierno- insisten en que la economía sigue creciendo.

Ojala que el domingo 28 no haya semejantes discrepancias a la hora de contar los votos.

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