Mitines durante toda la mañana

Ministros, legisladores e intendentes armaron minicónclaves bajo la mirada de Celso Jaque.
Su mirada ya no puede ocultar el cansancio ni la ansiedad. Es que los celulares no pararon de sonar durante toda la mañana, interceptando todas y cada una de las reuniones que se pergeñaron para destrabar el endeudamiento. Los minicónclaves proliferaron por las oficinas del cuarto piso de la Casa de Gobierno y, en todos, la presencia de Celso Jaque fue obligada. Desde muy temprano, el gobernador analizó en su despacho los números de la Provincia antes de sellar el proyecto de ley que modificará la coparticipación municipal y que sería enviado a mediodía a la Legislatura.

Sólo hizo cambiar algunos detalles de la redacción pero, en general, asumió la norma que le habían armado en Hacienda mientras él participaba de los festejos por el aniversario de su departamento. En tanto, el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, junto a quien se sentó el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, le detalló que los 50 millones de pesos que se agregarán a los municipios deberán ser recortados de los ministerios, porque el crecimiento de la recaudación se producirá recién a mediados del año próximo.

Minutos más tarde, apareció el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús. Tras los enfrentamientos con el vicegobernador Cristian Racconto se convirtió en la figura clave para acercarse a los legisladores y medir la temperatura de la oposición en aquel poder, que tantos dolores de cabeza le trae al gobernador.

En medio del cónclave con Tanús y Cazabán, llegaron los intendentes de Las Heras y Guaymallén, Rubén Miranda y Alejandro Abraham, respectivamente, con la noticia de que la aprobación se estaba complicando en la Legislatura. Algo molestos con el gobernador durante la previa de la elección de las candidaturas para el 28 de junio, en los últimos meses se convirtieron en dos bastiones del mandatario en las negociaciones que encaró el Ejecutivo, en especial por temas relacionados con la crisis financiera. Miranda y Abraham estuvieron prácticamente toda la mañana en la Casa de Gobierno y salieron a escondidas de la prensa. Es que necesitaban huir para seguir presionando desde otro ámbito, porque el teléfono no alcanzó para el intento de seducir voluntades.

Mientras los mitines proliferaban, el gobernador reiteró su intención de participar en el anuncio por las conclusiones del comité científico que analizó los castraciones químicas. Por esto, cerca de las 11.30 salió de su despacho y, a puertas cerradas, escuchó la conclusión de todos y cada uno de los expertos que se revelaba en el Salón Patricias (ver página 7). A mediodía lo anunció ante la prensa pero rápidamente se escabulló entre los presentes y, cuando los medios lo quisieron abordar, se limitó a responder "hoy no". Está claro, no era el día, porque en su despacho lo esperaban arduas negociaciones para aprobar un salvavidas que, de no lograrse, no sólo dejará a la Provincia en una debilidad financiera grave, sino también política.

Los ministros que participaron del anuncio por la castración química esquivaron hablar con la prensa sobre otros temas que no estuviesen relacionados con ese. "El horno no está para bollos", soltó uno de ellos, cuando se le consultó sobre su anhelado alejamiento del ministerio que él mismo conduce desde hace tiempo por pedido expreso del gobernador. enojo. El malestar generalizado por las críticas de los legisladores exacerbó al entorno jaquista. Es que la última modificación de la coparticipación se produjo en 1996 y ahora están logrando un aumento de la masa primaria sin precedentes. "Ni eso les alcanza a los intendentes, no habría que darles nada", soltó un técnico de Hacienda que trabajaba ajustando el proyecto para enviar a mediodía. 

Cazabán pactó con los intendentes que el proyecto de coparticipación se trataría después del endeudamiento, pero ahora los legisladores exigen cambiar el orden de prioridades, temiendo que se apruebe uno y no el otro.

Pero, en la Casa de Gobierno dicen que es irreversible. La última palabra de Jaque fue clara y dejó a la luz que se usó como moneda de cambio: primero endeudamiento y después coparticipación.

En medio de las corridas, a quien más nervioso se lo vio fue al ministro de Hacienda, quien desfiló junto a todo su equipo por el cuarto piso y hasta se quejaron por la actitud de los intendentes, que después de chillar todo el año por la falta de recursos, ahora se niegan a dar el apoyo al endeudamiento. A quien sí se lo vio tranquilo fue al superministro de Jaque. Cazabán, por cábala o por convencimiento, fue quien se mostró convencido de que hasta el propio Alfredo Cornejo apoyaría el endeudamiento.

En medio de la maraña de especulaciones, la mirada de Jaque ya no puede ocultar el cansancio y la ansiedad que genera la incertidumbre sobre el futuro de la autorización para endeudarse y así llegar a fin de año, aunque anoche, el radicalismo acordó no tratar los proyectos.

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