En un mitín personal Montoya descartó volver a la Provincia

Mitad excusa medio agasajo por su decisión de reincidir en la (sacrificada) vida matrimonial, el ex Jefe de los sabuesos Santiago Montoya, volvió a verle la cara a todo su ex equipo de colaboradores, durante su paso por ARBA, la Agencia de recaudación provincial que tuvo que dejar en medio de una fuerte polémica con el Gobierno nacional.
Rotulada como despedida de solteros aunque sin los deslices que suelen coronar ese tipo de eventos –según remarcaron los presentes- la reunión en Estilo Campo, la coqueta parrilla de Puerto Madero con su ex equipo sirvió además para despedirse de sus colaboradores, a quienes no había tenido la oportunidad de juntarlos todavía. Deliberada, la reunión del adiós, se mantuvo en suspenso hasta que el paso del tiempo terminara por afianzar la continuidad de algunos de ellos en ARBA, tal era la idea original.

Cuando el paso del tiempo termino de colocar las cosas en su lugar –lo cierto es que a algunos de sus ex colaboradores los terminaron echando pero otros permanecen, aún, en el área que ahora conduce Perelmiter- Montoya aprovechó su propia despedida de soltero para agradecerles su acompañamiento, y, de paso, anticiparles que no está en sus planes, al menos por ahora y si no surge un imponderable en contrario, volver a pisar la gestión bonaerense.

Lo cierto es que pese a que en el Ejecutivo coquetean con la posibilidad de repatriar al más famoso de los sabuesos, por su efectividad en un área sensible además –sobre todo en épocas de vacas flacas- a la gestión provincial, Montoya descartó frente al resto de sus comensales, la posibilidad de desembarcar otra vez, al menos durante la actual administración.

"El está bien, asesorando a los intendentes, y ahí piensa seguir", resumió los dichos del cordobés uno de sus ex colaboradores. Sobresale de aquella confesión un dato: no se trata de que ha resuelto simplemente jugar ‘por fuera’, de la gestión provincial, sino, literalmente en la vereda de enfrente al encolumnarse detrás de Sergio Massa, confeso aspirante a competirle a Daniel Scioli la gobernación en 2011, quien lidera por estas horas a ese puñado de intendentes entre los que aparecen de Jesús, Bruera y Eseverri, que contrató los servicios de Montoya.

Comentaron en el mitín que la forma en que se fue, pero también la manera en la que trabajó –"muy sensibles a algún tipo de operativos. Con Solá, nunca nos llamaron por teléfono para detener ninguno", deslizó, crítico por contraste aunque sin ser explícito en lo que finalmente transmitió en aquella comparación con lo que sugirió aún cuando no dijo -, y alguna interna acallada siempre, pero interna al fin, con un hombre clave de la gestión provincial con cargo de Jefatura hicieron replantearse a Montoya la posibilidad de volver, y finalmente optó por cerrarla.

Después, de anecdotario: $130 por cubierto, y un regalo para el futuro esposo de $30 pesos ‘por cabeza’. Una de dos: o Santiago se llevó un millón de amigos, o a juzgar por el costo del regalo; no habrá de lucir un gran obsequio de sus ex compañeros platenses.

Comentá la nota