Misterio por el "complot" para matar a Evo Morales

El gobierno aún no dio pruebas contundentes
SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia.- El comando especial se presentó en el hotel a las cuatro de la madrugada. Desactivó las cámaras de seguridad y subió al cuarto piso. Estalló una bomba y tras un tiroteo de minutos quedaron tres hombres muertos en distintas habitaciones: un húngaro de origen boliviano, un irlandés y un rumano. Otros dos miembros del grupo con lazos con Croacia fueron detenidos.

Más tarde, el presidente Evo Morales anunció, desde Venezuela, que se había desbaratado un complot para asesinarlo, planificado por elementos de extrema derecha y que incluía a mercenarios extranjeros. "Antes de viajar di la orden de que se hiciera la operación", expresó.

Los extraños hechos del 16 de abril aumentaron las divisiones en Bolivia, donde Morales, izquierdista e indígena, enfrenta a la oposición de la elite blanca de esta rica capital provincial. El vicepresidente Alvaro García atribuyó el complot a la "derecha fascista y racista", mientras que la oposición acusó al gobierno de "montar un show" para obtener réditos políticos de cara a las elecciones de diciembre.

Irlanda, Hungría, Rumania y Croacia exigieron una explicación del episodio, que despierta muchos interrogantes. Dos semanas después, el gobierno aún no suministró pruebas contundentes del supuesto complot. Lo que hay es un rompecabezas en el que las piezas no encajan.

Dos de los supuestos mercenarios eran veteranos de la guerra en Croacia. El eje de las investigaciones es Eduardo Rozsa Flores, el único de los muertos con antecedentes de mercenario. En septiembre, Rozsa dijo que lo habían llamado para organizar la defensa de Santa Cruz. Junto con él murieron el irlandés Michael Dwyer y el húngaro Arpad Magyarosi, quienes aparentemente no tenían experiencia de combate.

Por otra parte, los dos sobrevivientes al ataque, el húngaro Elod Toaso y el ex militar boliviano croata Mario Tadic, fueron encarcelados en La Paz, acusados de terrorismo.

Johnny Aguilera, jefe del equipo de investigadores, señaló que en el operativo se hallaron armas, documentos y computadoras. No dio detalles concretos, aunque dijo que en la habitación de Rozsa había una pistola con silenciador. Y agregó que los sospechosos hicieron estallar una bomba antes del tiroteo. Pero muchos de los detalles siguen siendo un misterio.

La idea habría sido atribuir el asesinato a partidarios de Morales y fomentar un alzamiento en Santa Cruz, que resiste el proyecto del presidente de expropiar tierras que no son cultivadas para entregárselas a los indígenas.

"El objetivo era generar un desgobierno en las regiones, después ataques a personas y organizar a grupos civiles para una resistencia armada para la toma violenta del poder", dijo García. La oposición niega haber fomentado un complot o alzamiento alguno.

La única prueba que presentaron, hasta ahora, las autoridades para justificar la teoría del complot fue un video de tres minutos suministrado por un informante que muestra a los tres supuestos mercenarios lamentándose por haber perdido la oportunidad de colocar una bomba en un barco en el que Morales tuvo una reunión en el lago Titicaca.

Pero periodistas que escucharon el audio señalaron que no era posible distinguir lo que dijeron los individuos.

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