Con los mismos nombres de épocas pasadas

La lista incluye viejos conocidos de la gestión duhaldista: Roberto Lavagna, Alfredo Atanasof, Jorge Remes Lenicov y Graciela Camaño. Ya anotado para el 2011, volvió a criticar a Néstor Kirchner. "Hay que dejar atrás los mensaje bélicos", pregonó.
Lanzado a pleno para competir por la candidatura presidencial del Partido Justicialista en 2011, Eduardo Duhalde ya mencionó a varios de los funcionarios que trabajaron con él durante su presidencia como probables miembros del gabinete nacional que armaría si regresa a la Rosada. A pesar de que manifestó su deseo de que "una nueva generación venga a gobernar", Duhalde mencionó a Roberto Lavagna, Alfredo Atanasof, Jorge Remes Lenicov y Graciela Camaño a la hora de planear su "nuevo" equipo de colaboradores. También volvió a cargar contra Néstor Kirchner, de quien aseguró que "parecía progresista pero hizo todo lo contrario a lo que prometió", y propuso resolver la inseguridad usando "los cuarteles vacíos" para "recuperar a los jóvenes que delinquen".

Desde que anunció la semana pasada su intención de volver a la presidencia –esta vez por las urnas, ya que en 2002 llegó al cargo elegido por la Asamblea Bicameral, tras la crisis política y la sucesión de 4 presidentes en pocos días–, Duhalde hizo de la crítica al oficialismo su principal arma de batalla. Esta vez aseguró que Néstor Kirchner "va a tener muy poco apoyo" de los intendentes del conurbano, ya que "ahora lo acompañan sólo porque son víctimas de una política extorsiva". El ex vice de Carlos Menem atribuyó a la labor del santacruceño su decisión de volver a la arena política de la que, hasta hace no tanto, se decía retirado: "Yo estoy donde están los cuarteles generales de Kirchner y tengo la necesidad de empezar a trabajar y organizar para que surjan dirigentes nuevos en la provincia de Buenos Aires. Voy a trabajar para que nunca más sea dirigente, por lo menos en mi provincia".

Duhalde fue incluso más allá al asegurar que "cuando Kirchner se vaya no va a haber fotos de él ni en gremios ni en ningún lado. Solamente la madre debe tener una foto de él". También cuestionó "la política confrontativa" del actual diputado y dijo que "esa circunstancia se debe cambiar por el bien del país". Embanderado en un discurso de búsqueda de coincidencias que lo llevó a convocar muchas veces a una versión vernácula del Pacto de la Moncloa, esta vez el ex bañero afirmó que "en la política moderna los consensos priman, hay que dejar atrás los mensaje bélicos".

No contento con sacudir el mapa del peronismo opositor lanzando su candidatura sin consultarlo, Duhalmencionó incluso a varios ex funcionarios de su presidencia como miembros de un eventual gabinete nacional. Aunque aseguró que su deseo "es una nueva generación que venga a gobernar", los nombres que mencionó remiten a otra época: su ex jefe de Gabinete Alfredo Atanasof (que hoy en día trabaja para el equipo de Francisco de Narváez), Graciela Camaño ("una extraordinaria ministra de Trabajo"), y los ex titulares de la cartera de Economía Roberto Lavagna y Jorge Remes Lenicov. También opinó que "hay que decretar la emergencia" en materia de seguridad y propuso "usar los cuarteles vacíos de las Fuerzas Armadas para recuperar a los jóvenes que delinquen".

Después de varios pasos de baile con Carlos Reutemann, Duhalde lanzó definitivamente su candidatura el miércoles pasado en el encuentro de fin de año del Movimiento Productivo Argentino. "Sí, voy a ser candidato a presidente de la República en 2011 y ojalá que haya mucha competencia", manifestó. Quiere picar en punta y aprovechar el verano para instalar su candidatura y comenzar a arrebatarle el armado de base bonaerense al kirchnerismo. Desde su entorno aseguran que el objetivo principal de Duhalde no es tanto ganar las presidenciales ("hoy en día Cobos le gana a cualquier candidato", le aseguró a Página/12 un cuadro de experiencia muy cercano al ex presidente), sino recuperar la estructura del PJ para normalizar, junto con sectores de la UCR con los que tiene diálogo fluido, el bipartidismo: "El peronismo gobernó 18 de los últimos 20 años", recuerdan para justificar por qué no verían con malos ojos una victoria radical en el 2011, siempre y cuando sea "en el marco de ciertos acuerdos mínimos".

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