Con la misma Cruz

Con la misma Cruz
GIMNASIA LP 0 - GODOY CRUZ 2: Gimnasia jugó como si todavía peleara por zafar: se desesperó, fue puro empuje y Godoy, con goles rápidos en cada tiempo, le amargó el debut. Y ahora, el clásico...
No pareció el arranque de una temporada que tiene aún 35 partidos por delante. Al menos, no para Gimnasia. Tan intensa fue su lucha, tan angustiante, tan al filo estuvo de lo peor, que todavía le cuesta escaparle a la desesperación cuando la mano viene cambiada. Desde los tres minutos, cuando recibió ese mazazo inesperado y fortuito de Jara (la pelota se desvió antes de meterse en el arco de Sessa), el equipo de Madelón jugó todo el partido como si faltaran diez minutos. Y como si el maldito fantasma del descenso insistiera aún en correrlo de cerca, a pesar de la hazaña del 12-J.

El local fue, casi siempre, a puro empujón, generando más peligro por actitud que por aptitud, incluso cuando mejor se sintió en cancha. Porque Gimnasia tuvo reacción al gol tempranero: presionó con Rinaudo, con Aued, con Romero, con Vizcarra y además le sacó la pelota a un Godoy Cruz que en esos minutos se defendió como pudo, hasta sin pudor para revolearla. El equipo de Cocca tardó un tiempo en recuperar la sintonía de juego que propone su DT. Es cierto, con ausencias, con un equipo nuevo de mitad de cancha para adelante, pero aún así, al final, lo logró. El Lobo, en cambio, cuando la recuperaba, cuando se la robaba, cuando la tenía, le costaba llegar con claridad. Otro estigma que se mantiene del sufrido torneo que pasó: la falta de contundencia.

Godoy Cruz cambió en el complemento. Otra vez encontró un gol rápido, el de tiro libre de un recuperado Higuaín, cerca del Pipita de Chicago, lejos del de Independiente. Y se encontró, sobre todo, con ese juego al pie que caracterizó a los mendocinos. Gimnasia también buscó cambiar. Primero, de nombres: entraron Neira y Castro para darle más frescura a las bandas. Y luego, ya sí, tiró todo para adelante con el ingreso de Stracqualursi.

Si no encontró el gol ni el milagro Niell en ese rato final fue por la falta de resolución en el área, pero también por Ibáñez, que siempre se mostró salvador y seguro. Deberá tranquilizarse Gimnasia, apoyarse en Sessa y Rinaudo (reafirmaron su buen nivel) y en la frescura de Cuevas (de mayor a menor) y Neira (de buen ingreso). Pero sobre todo, deberá cambiar el chip. El clásico lo espera. Nada menos...

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