Mirando al norte

Por: Marcelo Cantelmi

El dato central del comunicado militar es que fue estimulado por la cancillería de Barack Obama para presionar al Congreso y a la Corte Suprema de Honduras. Se conoció el domingo porque ayer comenzaron los legisladores hondureños a analizar si aprueban el Acuerdo de San José, una iniciativa impulsada por la Casa Blanca que incluye el regreso con poderes muy limitados de Manuel Zelaya.

El comunicado de las FF.AA., al defender desde EE.UU. el Acuerdo, y no apenas la mediación de Costa Rica (ya finalizada, por cierto), le dificultan al Congreso y a la Corte bochar la propuesta. Además deja en evidencia que lo que sucede en Honduras se resolverá finalmente en Washington. La acción de los militares no implica una fractura en ese bando, pero sí revela que hay divergencias en el poder de facto. Las FF.AA. sólo están reflejando esas contradicciones.

Una de las divergencias es la que empujó la maniobra de EE.UU.: peor que el regreso de Zelaya es que lo haga sin la OEA y sin el marco del Acuerdo propuesto por Oscar Arias. Se podrá sostener que Zelaya, si entra, será arrestado en Honduras donde sus partidarios reaccionarán con la parsimonia y fragmentación conocidas. Pero, nuevamente, el tema no es ahí sino en EE.UU. Zelaya, echado por los militares en pijamas y arrestado frente a las cámaras de todo el mundo después de aceptar la propuesta de Arias, es cualquier cosa menos un final ordenado de esta crisis. Quizá suceda, pero sería el peor mensaje que Obama le podría enviar al hemisferio.

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