Miramar vive la mejor Semana Santa de los últimos años

Miles de turistas llegaron a la ciudad, muchos de ellos por primera vez. El número superó ampliamente lo registrado en la segunda quincena de febrero y todo marzo.
Las buenas expectativas previas finalmente se cumplieron y muchos clásicos comerciantes se animaron a manifestar que, "Miramar vive la Semana Santa más importante de los últimos 30 años".

Desde el jueves los diferentes accesos a la ciudad se vieron copados por un sinnúmero de vehículos provenientes de todo el país, con supremacía de Capital Federal y diferentes ciudades de la provincia de Buenos Aires. Además en las paradas de ómnibus, se volvió a vivir por momentos un "descontrol", bastante similar a la temporada de verano, efecto que se trasladó a las estaciones de servicios donde hubo largas hileras para cargar combustible.

La costanera presentó una imagen envidiable, aunque durante las primeras horas este pequeño receso vacacional estuvo marcado por un clima fresco, que luego fue mejorando paulatinamente.

Ayer, la ciudad amaneció a pleno sol y fue por eso que LA CAPITAL recorrió desde temprano los principales atractivos. "Todavía siguen entrando turistas, hay varios hoteles con su capacidad colmada y muchos propietarios de departamentos y casas. Pero lo más destacable es que vino gente nueva y para esta época del año es un signo que se debe tomar muy en cuenta", informaron desde la Secretaría de Turismo y Cultura.

Sin duda y más allá de lo que ofrece Miramar como una localidad de la costa atlántica hubo un factor que en esta oportunidad -lamentablemente-, ayudó a que el turismo se volcara hacia esta zona. La patología del dengue sigue siendo un tema sin resolver en el norte del país, es por eso que quienes comúnmente elegían Salta, por citar un ejemplo, ante los riesgos sanitarios decidieron cambiar el rumbo.

Una jornada de playa

Cerca del mediodía de ayer la temperatura rozó los 25 grados y esto produjo que la gente se volcara masivamente a las playas donde los balnearios, de acuerdo a lo que especifica una ordenanza municipal, todavía permanecen abiertos y con el correspondiente servicio de guardavidas.

Si bien el mar lejos estaba de esas jornadas de tranquilidad, el intenso oleaje fue una invitación para ver en varios puntos la destreza de una enorme cantidad de surfistas. Especialmente se ubicaron en los "points" denominados, "La 33" y "El Muelle", donde según los entendidos en esta época se da el mejor período de olas.

El vivero fue nuevamente un espacio para disfrutar de los típicos asados en familia y las clásicas bicicleteadas, junto con cabalgatas y travesías 4x4, teniendo en cuenta la cercanía con los médanos y el paisaje costero bordeando el mar hasta la villa balnearia de Mar del Sud.

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