Miradas después del dolor

Tras la frustración, Miguel Russo, el técnico de San Lorenzo, reflexiona acerca de lo que pasó y lo que vendrá: "No perdimos el torneo como el Boca de La Volpe: ésta es otra historia", afirma; dice que el campeón no se discute y que el golpe se revierte con un título
Mañana de sol en un selecto rincón de Buenos Aires. Zona distinguida es La Imprenta, sitio ideal para la reflexión entre transeúntes de paso despreocupado. Un café, una medialuna de manteca y un vaso de soda pueden traducirse como "lo de siempre" que el fraternal gesto de Miguel Russo le advierte a Miguel, el veterano mozo del coqueto bar. Tiene un nudo en la garganta el técnico de San Lorenzo, que afloja con el transcurrir de las preguntas y respuestas, aún con la historia fresca del título que no fue. "Boca es el campeón y los campeones no se discuten: ya está. Habrá hecho cosas buenas para llegar a ese lugar, en un torneo tan parejo, los tres finalistas hicieron cosas buenas: sacamos muchos puntos. Nosotros perdimos por un gol, qué puedo decir. Tenés el dolor lógico de una cosa así, te duele y te seguirá doliendo. Pero hay que seguir construyendo", lanza la primera frase Miguel mientras revuelve el único sobre de azúcar que se entromete en el pocillo. Lo que sigue es, sencillamente, la historia de un dolor que ansía cicatrizar.

"Son finales. Tal vez perdimos el control en los últimos minutos. El segundo gol de Boca fue a los 34 minutos del segundo tiempo. Y la única alternativa era ganar. Me dio bronca cómo se dio todo, pero ahora no tiene valor. Si ganábamos, San Lorenzo era campeón. Mirá: yo nací en un club en el que una máxima era que de un córner a favor nunca te pueden hacer un gol, y nos tocó sufrir eso. Las finales son parejas, palo y palo. Ojalá me vuelva a tocar una como la de Gremio con Boca, pero casi no existen. Perdimos en el sorteo, pero ahora me enteré de que pueden volver los torneos largos, que todo esto se modifica? Y justo ahora? No quiero buscar lo extrafutbolístico, de todas maneras. El campeón es campeón y no se discute. Perdiste, ya está. Tuvimos picos altos, nos recuperamos en el final, peleamos el torneo y nos clasificamos para la Copa."

-El equipo se había levantado. ¿No los confundió pensar en otras cosas?

-No, nunca tuvimos la cabeza en otro lado. Pero estábamos sensibles, eso sí. El sorteo existió y nos tocó la peor parte. Los arbitrajes? Estaba muy fresca la tarea de Laverni en Vélez, por eso dije que los goles a favor iban a ser importantes. Y no nos dieron los penales?

-Quedó la sensación de que se le escapó a San Lorenzo.

-No sé si San Lorenzo perdió el campeonato; Boca hizo méritos también. Si lo perdés en las dos últimas fechas, está bien, lo perdí. Pero fue al revés: lo recuperamos en las últimas fechas. No perdimos el torneo como el Boca de La Volpe: ésta es otra historia, cada cosa en su lugar. Tuvimos un bajón -y la verdad, prefiero que esas caídas siempre sean en ese tramo del torneo- y nos levantamos. Si hubiésemos mantenido ese nivel, los demás habrían jugado por el segundo puesto. Pero los rivales juegan. Hubo lesiones, la selección? pero no me quejo: me hago responsable de todo.

-Ya pasaron varios días. ¿Cómo estás?

-Bien no estoy. Y este tipo de golpes se cura con otro campeonato, no tengas dudas. El dolor me dura una noche y al otro día me pongo a construir otra vez. Uno no llega y es campeón automáticamente. Encontramos una identidad, faltan muchas cosas, pero no es tan simple acomodarte y estar arriba, arriba.

-¿El campeón siempre es el mejor?

-No sirve saber si Boca fue mejor o lo que quieras decir. Tuvo su mérito y además es lo único que queda. El campeón es el mejor, para mí. No se discute, chau. Y todo te deja una enseñanza. ¿Cuál? Que cuando tenga varios jugadores en la selección, voy a proceder de otra manera. Tal vez no vuelvan y jueguen, que tome algún recaudo, ver de qué manera los recibo. La experiencia sirvió, el antecedente de Ledesma, por ejemplo. Jugó cuatro domingos sin entrenarse?

-Antes del partido con Tigre no habías sido enérgico con el árbitro. ¿Te equivocaste al hablar?

-Yo sabía que se iba a resolver por diferencia de gol, por eso hablé del árbitro. En un momento, podíamos quedarnos 3 a 0. Pero listo, ya está. Hablé porque era una final y los árbitros terminan definiendo situaciones, porque la paridad futbolística es muy grande. ¿Y si no decía nada? Iban a decir, está todo bien? No es fácil encontrar el equilibrio. Aparte, es muy fácil decir después lo que tendría que haber dicho antes.

El pocillo está vacío, la medialuna es apenas un recuerdo. El celular suena, vibra una vez más. La charla con LA NACION apenas comienza a construirse, media hora de una hora y cuarto de sensaciones, dolores y esperanzas. Belgrano sigue girando, mientras el sol golpea la sombrilla que cobija las íntimas confesiones. Se diferencia de la etapa anterior. "En seis meses hubo muchas situaciones a nivel de grupo. Me respetaron, se manejaron muy bien y no tuvimos un solo conflicto, cosa que en otro momento era moneda corriente. Yo creo mucho en ellos como jugadores y como grupo. Nos duele, nos va a doler, pero el tiempo cicatrizará y buscaremos nuevos objetivos. Nada más que eso. Cómo jugaron las finales es como deseo que cualquier equipo mío las juegue", cuenta. El dolor por un cotejo puntual. "El empate con Gimnasia en nuestra cancha, después de perder con Racing. Teníamos que ganar y no se pudo. Es uno de los partidos que más me dolieron. Habríamos evitado un montón de cosas?", lanza.

"Feliz año, Miguel." La sentencia se repite de un lado a otro: del mozo al entrenador y viceversa. Grafica su Navidad: "Estuve en casa, en Palermo, con mi mamá". Expone el nacimiento de 2009. "Voy a estar en Uruguay, al menos, una semana." Se levanta, con la misma convicción con que empezó esta extraña defensa de una (muy) buena campaña sin final feliz.

Recuerda el año. Su año. El que pudo ser de selección, tema sobre el cual Russo, sin una mención directa, subraya: "Si algo me queda de todo lo que me pasó este año es que tiene un gran valor mantenerse. ¿Sabés a cuántos entrenadores les habría gustado estar donde estábamos los tres finalistas? Si no me tocó la cima, no soy ni mejor ni peor que nadie. Hay que ganar, estar arriba, aprender de los errores y mantener el grupo sin conflictos. Así, algún día..."

"Hubo un sorteo en el cual nos tocó jugar dos partidos seguidos sin descanso. Lo único raro que yo veo es que le acomodaron a Boca el último partido. Lo hicieron jugar a las ocho y media de la noche. ¿Por qué jugaron a esa hora? Todos tenían que jugar al mismo horario. Es lo único que no me cierra", dijo Hugo Gottardi, el ayudante de campo de Russo, en AM 930.

Dixit

Sobre Savino

"La gente explotó cuando le dieron 9000 entradas más a Boca y a Tigre, pero eso escapa a Savino. El sorteo existió; San Lorenzo no quería eso; alguien se opuso y se ajustó al reglamento. Fue transparente, por más que no se hubiera visto por televisión. Tengo una excelente relación con Rafa; es creíble para los jugadores y para mí"

Sobre Tinelli

"Tinelli es muy centrado: es hincha, pero es empresario. Su primera ilusión era equiparar a San Lorenzo con Boca y con River. Y se logró en los últimos años"

Sobre Bergessio

"Al fútbol local no se irá nadie. Hablé con Bergessio por su futuro; si es razonable para el club y para él, se hará. Pero el 7 de enero, chau. Ya tenemos la experiencia de Bottinelli, D?Alessandro y Placente; el día que nos vayamos de pretemporada, no debe irse nadie. Si aparece algo, que sea ahora. Si queremos seguir creciendo..."

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