La mirada puesta en la cosecha de marzo

La mirada puesta en la cosecha de marzo
Frente a un año en que las operaciones se desacelerarán, hay expectativas de que sea nuevamente el campo el que oxigene al sector. Se espera un sinceramiento de los precios.

El mercado inmobiliario -muy dinámico en los últimos seis años- tendrá un 2009 marcado por la desaceleración de las ventas. Aunque los operadores enfatizan que el sector no está frenado, admiten que hay una caída en los movimientos que, en algunos casos, llega al 30 por ciento. En ese marco, algunos esperan que sea nuevamente la cosecha de marzo la que dinamice el área.

“Es cierto que hay menos operaciones, pero se siguen cerrando. No estamos paralizados -dice Sergio Villella-. Frente a las crisis los inmuebles en Argentina siempre se han presentado como una alternativa de inversión y eso sigue siendo así. Además, habrá una nueva cosecha muy buena y seguramente se volcará dinero a la compra de propiedades”.

El corredor también cree que los beneficios derivados del blanqueo de capitales - quienes destinen los fondos a invertir en la actividad inmobiliaria tributarán sólo uno por ciento- impactarán positivamente. La expectativa es que se ayude a mantener la tendencia alcista aunque se descuenta que no en los niveles de años anteriores.

Los especialistas descuentan que habrá más selección en los productos y que los inversores buscarán desarrollos que se diferencien. Ese es el concepto de Roberto Suez, presidente de EdiliciaSuez, quien confía que los argentinos seguirán eligiendo la “solidez” de la inversión en ladrillos frente a la “volatilidad” de los activos financieros.

Suez descree que vaya a registrarse una baja importante en los precios de los inmuebles porque no hay modificación en la estructura de costos: «Puede haber oportunidades, excepciones, pero nunca un desmoronamiento. La única razón sería una devaluación extraordinaria, del 50 ó 60 por ciento, que no es esperada».

En general, la coincidencia de los expertos es que a lo largo de estos años los valores se amesetarán y se espera un sinceramiento de algunos que, por la alta demanda, estaban por encima de lo esperable. Esa situación se daría, particularmente, en departamentos de un ambiente y un dormitorio que tenían fácil salida de la mano del interés de los inversores.

“Ya pasó eso de vender por teléfono”, plantea Villella. La coyuntura hace que los clientes sean más rigurosos a la hora de elegir y que, cuando cuentan con el efectivo, intenten imponer condiciones (que involucran descuentos). En el sector señalan que esas conductas son más viables en algunas propiedades en boca de pozo, cuyos constructores necesitan de efectivo para terminarlas.

Es que la crisis depuró el sector de los desarrollistas y corrió a los “de oportunidad”. Aquellos que ingresaron alentados por la alta rentabilidad de 2006/07 ya salieron o tratan de hacerlo porque los costos subieron a lo largo del último año y no bajaron, además de que las condiciones de financiamiento son más duras y es cada vez más complejo lograr financiar preventas.

A la espera de un anuncio

Euclides Bugliotti, uno de los desarrollistas más importantes de Córdoba, proyecta un año muy complicado y asegura que si no se concretan los anuncios en materia de obra pública habrá muchas empresas que “se la pasarán mirando el cielo”. Por eso se entusiasma con los proyectos para mudar la sede de Casa de Gobierno al ex ferrocarril Mitre y ampliar la terminal de ómnibus que la Unicameral debatirá el mes próximo.

En el caso de la nueva terminal, que se llevará a cabo en el predio del ex molino Minetti, la llevaría adelante su empresa y la obra insumiría unos 60 millones de pesos.

Bugliotti, como la mayoría de los actores del sector, aprueban la idea de la administración de Juan Schiaretti de fraccionar el terreno en no menos de tres mil metros cuadrados, para que haya unidades razonables para construir y evitar un venta en paquete.

En la ronda de consultas realizada por LA MAÑANA, se destaca una expectativa a que el gobierno nacional busque una alternativa para ofrecer créditos hipotecarios con una tasa subsidiada para evitar un enfriamiento del mercado. Están también aquellos que -desde la base de que no hay ni habrá préstamos- se busque incentivar a los inversores para que vuelquen sus ahorros a la compra de inmuebles para alquilar, pudiendo deducir las rentas de ganancias.

Comentá la nota